El agua moja

El agua moja

Sin meterse en ningún charco, no vaya a ser que el agua moje, o que sea demasiado blanda. Porque el agua es blanda ¿no? O que debajo del agua no haya nada. O que sea la Nada Absoluta la que se esconda bajo los charcos, ahí, escondida, camuflada para tragarse iniciativas, seguridades y ganas. Como si existiera.

Pisar en seco no moja a nadie, ni salpica. Y evitar mojarse y salpicar son brújulas que orientan ante cualquier duda sobre dónde está el norte.  Mojarse es más incómodo, y seguir mojándose más. Es más fácil no pisar charcos, esperan que las alcantarillas, y hay muchas y de muchos tipos, los hagan desaparecer mientras dormimos. Es más prudente, por lo visto, darse tiempo, la vida, para esperar que llegue el buen tiempo. Tiempo para el buen tiempo. Y el tiempo bueno es, dicen, ese que nuestra conciencia meteorológica masiva ha decidido que tiene que ver con tostarse al sol. Que no llueva, que no haya charcos. Y si los hay, y nuestro patio se moja, consolémonos con esa seguridad colectiva que nos recuerda que cuando llueve se moja… pero como los demás. Por supuesto, lo decimos sin haber visto nada más que una mínima parte de los demás patios. En realidad, lo que se está queriendo recordar, creo, es que cuando no llueve mi patio no se moja. Agáchate, y vuélvete a agachar. Los pies en la tierra. Que naden los boquerones, que son ellos los que tienen que hacer el esfuerzo para que no se los lleve la corriente.

La foto de arriba es mía. Y está al revés de lo normal. El charco es lo de arriba. En ese mínimo fragmento de existencia que llamamos “realidad” no queremos aceptar que son los charcos los que llueven sobre las nubes, los que las llenan. Y decimos que es al revés. Del ciclo del agua lo visible es su caída, no su subida. Al ser invisible, lo olvidamos. Maldito el día que la vida, la inteligencia, abandonó el agua. Siempre me acuerdo de La evolución creadora de Bergson cuando me rebelo contra la sequía. El bípedo implume de secano que somos podría haber sido otra cosa. Ninguna cosa. Otro ser. Uno que se mojara y salpicara.

Actualización: Belén lo dice mucho mejor que yo en 8 palabras.

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Acerca de Juanjo

Profesor de Filosofía

  1. Hombre, tú por aquí. Me alegro mucho de verte.

  2. Pues vaya chapuzón que me dado por darle la vuelta a la foto

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