Viejo viaje

Después de un largo viaje, llegó, por fin, a un país en el que no había nada, nadie. Ni siquiera él mismo.

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Acerca de Juanjo

Profesor de Filosofía

  1. Iván

    ¿Quieres decir que a lo largo de la vida nos perdemos? ¿Que al nacer es cuando estamos en nosotros y después dejamos de estarlo? ¿Que no hay que ir tan lejos para encontrarse? ¿Por qué ese “por fin”?
    Muy sugerente, en tan pocas palabras. Gracias. Espero no haber “destripado” el relato.

  2. Iván

    Se me olvidaba ¿”Viejo viaje” significa “la vida”, no? ¿El envejecimiento? ¿Me estoy formando un lío?

  3. …Porque recogió y donó los tesoros que encontró por el camino, dejándose la piel y a sí mismo en el viaje. Hasta regresar al lugar de origen, a la nada, porque su destino no era otro que aquel largo viaje…

    Como viajar a Ítaca, vamos. Aunque da mucho más de sí, ¿no?

  4. como el de la canción.. cuando llega ya se ha ido.

    Conseguido ese micro relato.

  5. ¿No encontró nada porque no había nada o porque no sabía mirar?, ¿no encontró nada porque obsesionado con la búsqueda no era capaz de ver lo que desde siempre había estado con él?, ¿no encontró nada porque lo importante no es el resultado final que se encuentra sino el propio viaje, la propia búsqueda?

    No sé, pero tanto para nada… no poco frustrante. A lo mejor lo tenía todo y por eso no encontraba nada, porque lo único que tenía que encontrar era el darse cuenta de tenerlo todo.

    Un saludo, Montse

  6. Eso fue porque no disfrutó el viaje, llegar da igual, al final te quedas con el cómo. Que es lo que importa.

    Si hubiera llevado una libreta y escrito en ella. Se tendría a sí mismo, al menos.

  7. Luis J. Haro

    ¿No estarás hablando del final de este blog? ¿no?

  8. Me niego a explicarlo, me niego a explicarlo… 😉

    Muchísimas gracias por leerlo y por vuestras lecturas, que lo llenan de contenido.

  9. Maribel

    Me apunto. Bueno, no a compartir tu viaje, porque entonces ya habría alguien en el país, pero a veces, sí que necesito alguna sensación parecida a la que describes.
    Dí que sí, no expliques nada, cada cual que interprete.
    Un abrazo.

  10. El peso del “yo”, Maribel, el peso del “yo”… Lo que decía Duchamp: no hay solución, porque no hay problema. Un abrazo.

  11. Ja, ja. Duchamp tenía un problema y era él. Y tampoco tenía solución. Pero al menos viajó con un orinal y un botellero -por si las moscas, nunca se sabe-, llegó a una isla desierta y encontró una vieja puerta, y en la vieja puerta un agujero, y dentro del agujero, la nada. O la luz. O ambas cosas. O algo mejor: el Deseo. O miró con el ojo malo. O miró lo que quiso ver, porque la puerta no era el problema.¿Me explico? Seguramente, no. Mentalmente seguro, a lo mejor. O tampoco.

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