¿Hasta cuándo?

Lo habrás pensado. Todo tiene un final, todo. ¿Hasta cuándo? Sí, eso. Dentro de cuarenta años ¿seguiremos con esto de los blogs? Igual sonreiremos como cuando vemos esa foto… con esa ropa, con aquella sonrisa, hecha con aquella cámara… Lo mismo algunos arqueólogos digitales nos verán con la misma ternura que hoy te producen esas pinturas rupestres que dejaron las huellas de lo que hoy creemos, pensamos, sabemos, creemos que fuimos. Quedarán estos blogs, muertos, vivos, suspendidos en la indefensión del spam, de la visita atemporal, anacrónica, de lo que quisimos decir. Dejaremos estas huellas digitales, inercias tecleadas que en algún momento, casi sin saberlo, recibirán la última pulsación, la última publicación de ese botón, tecla o lo que sea, que abre nuestro cerebro y lo lanza a la red. Hace poco lo pensaba ¿qué será de nuestros blogs cuando hallamos muerto? Difícil ¿verdad? Difícil sin escribir “compartir”, “divierte”, “sentido”…

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Acerca de Juanjo

Profesor de Filosofía

  1. Yo ya me sonrío a veces por lo escrito hace apenas un año, Juanjo, así que… Supongo que corremos el dulce riesgo de acabar leidos fuera de todo contexto (pero leídos al fin, y hablo por mí, que llevo encima el trauma de no tener quién me lea y comente ;-p), como papeles que te encuentras un buen día en una mudanza, o textos entre las páginas de un libro de segunda mano… O dedicatorias ajenas, postales de segunda mano escritas hace cien años que se venden en el rastro de Madrid… Todo cabe en los múltiples blogs que se enredan por aquí… Me conformo con reconocerme dentro de esos cuarenta años, en mis palabras. Si no, malo, malo…

    ¡Un saludo!

  2. En la mayoría de los casos no hará falta esperar a morir para saber qué ocurirá con los blogs, ya que ellos morirán antes que nosotros. En algunos casos por abandono, falta de tiempo… y en otros porque saldrá algún invento nuevo que nos robe la atención (abandono al fin y al cabo).

    Seguramente el sentimiento sea el mismo que el que tengo cuando veo mi primera página web, que va camino de los 7 añitos y ahí sigue la pobre, sola, abandonada por un blog más joven. Hasta que no descubramos que estos “inventos” tienen vida propia, no nos entrarán remordimientos de conciencia y repetiremos ese abandono unas cuantas veces. Solo espero que sea para mejor.

  3. El bastón, las monedas, el llavero,
    la dócil cerradura, las tardías
    notas que no leerán los pocos días
    que me quedan, los naipes y el tablero,

    un libro y en sus páginas la ajada
    violeta, monumento de una tarde
    sin duda inolvidable y ya olvidada,
    el rojo espejo occidental en que arde

    una ilusoria aurora. ¡Cuántas cosas,
    láminas, umbrales, atlas, copas, clavos,
    nos sirven como tácitos esclavos,

    ciegas y extrañamente sigilosas!
    Durarán más allá de nuestro olvido;
    no sabrán nunca que nos hemos ido.

    Jorge Luis Borges. Las cosas.

  4. ¡Qué obsesión con el tiempo tenéis últimamente algunos! A mí, sinceramente, me da igual lo que pase con mi blog y con otras muchas de mis cosas cuando haya muerto. Es más, me da igual qué pase con mi blog y con otras muchas de mis cosas cuando pasen x años. Lo que me importa es lo que siento mientras lo estoy viviendo.

    Eso sí, pasa lo que pase con mi blog -y en esto copio a Fernando- que al menos lo que pensaba, lo que pienso y lo que pensaré (supongo que seguiré pensando) no sean cosas vergonzantes e indignas.

    Juanjo, ya sabes que todo pasa pero todo queda, lo que fuimos está presente siempre en nosotras/os bien porque nos ha permitido ser lo que somos, bien porque nos mostró qué caminos no queríamos seguir.

    Un saludo y feliz vuelta, Montse.

  5. Al igual que Da-beat, espero y confío en que dure más que mi blog. Es más, en cuanto tenga espacio para mi taller de carpintería, le meteré fuego al portátil y dejaré huérfano al blog o quizá lo extermine o lo guarde empaquetado (la última será la opción más viable ya que no pienso pagar más hosting cuando lo abandone, ni dominio, ni nada de nada). Mientras llega ese ansiado momento, lo disfrutaremos y lo viviremos como apunta Montse.

    Veo que sigues vivo tras la S.S.S.

    Saludos!!!

  6. No, no, si aunque parezca extraño 😉 yo también espero durar más que mi blog. En vez de lo de la carpintería, me apunto a tener sitio para mi batería y vecinos que soporten horas de platos Paiste y golpeos a mi Yamaha roja, que tanto echo de menos.

    Me pasa también a veces, Fernando. Releo algo antiguo y… uf. Y no te quejes, que sabes que te leemos más de un@, aunque entono el mea culpa de comentar poco últimamente.

    De acuerdo todos, lo dejaremos ¿cuándo? ¿Hasta cuándo? Me entran ganas demasiado a menudo, y mientras menos se escribe menos ganas hay de escribir ¿verdad? Fantástico el poema Serenus. (Me maravilla esa facilidad tuya para tener una poesía siempre cerca, para tantos temas). La obsesión con el tiempo, Montse… será que nos estamos haciendo mayores. Ya veremos, ya. De momento, siempre de momento, que quizás sea la clave.

    Abrazos y gracias.

  7. A mí lo que más me ilusión me hizo fue que dos niñas pequeñas leyeran un artículo que escribí y me enviaran un comentario. De pronto, me pareció que lo que hacía tenía algún sentido y me dejó de importar todo lo demás. Ahora quiero dedicarme a escribir “Las aventuras de Leo” y “Historias de la mitología griega para los/as niños/as”. Citar a Borges siempre es una elección acertada. Un abrazo.

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