Una isla y algunos balones fuera

Una isla

No voy a ganar amigos con este post. Pero veo que nadie lo dice, y me da igual, exactamente igual, generar miradas de extrañeza, o de otro tipo, por afirmar lo que casi todo el mundo calla o no percibe o veo que perciba. Y no hablo de mi instituto, sino de todos los que conozco.

He conocido, en persona, dando clases, seis institutos. He estado en decenas de centros educativos, hablado, como vosotros habréis hecho, con varios centenares de profesores, y a día de hoy nadie me quita de la cabeza una idea que hace poco le comentaba en persona a Illaq y digo con total claridad: el problema de la educación en España somos los profesores.

Uffffffff, muy fuerte, Juanjo, excesivo, docentemente incorrecto, ¿y los padres? ¿y la televisión? ¿y los políticos? ¿y……? Y una leche, así de claro. Que en los blogs coincidamos docentes que aparentemente seamos excepciones a lo que digo no me quita la razón. Este gremio nuestro es un colectivo acomodado, temeroso al cambio, apoyado en sindicatos bastardos y cobardes, funcionarios de horarios cómodos, perpetuadores de esa estrategia psicológica que consiste en quejarse de todo para distraer la atención sobre uno mismo. En mi clase, le decía a Illaq, están mis alumnos y yo. Y es mi problema, mi problema y de nadie más, conseguir que esos jóvenes que tengo delante pasen una hora decente, instructiva, entretenida, educativa, esforzada y lo que se supone que tienen que hacer. Si me pongo a mirar leyes, padres, televisiones e historias de todo tipo, lo que estoy haciendo es echar balones fuera, exculparme, escudarme. Pero los balones, demasiadas veces, son alumnos.

Y, por lo visto, son ellos a los que hay que echar, a ellos y a sus padres, y a los políticos, y a la sociedad, y a la PlayStation, y a cualquier cosa que se mueva y que nos permita excusarnos y poder decir, con tanta voz como desvergüenza, que los docentes somos pobres víctimas de un sistema que no funciona. Como si el sistema fuera parte de una estrategia extraterrestre que nos han impuesto los marcianos y nada pudiéramos hacer.

¿Me explica alguien cómo es posible que en un instituto como el mío, en una zona marginal a más no poder, tengamos resultados objetivamente mejores que en sitios “normales”? ¿Y si hacemos las cosas de otra manera? ¿No será que, en general, este gremio nuestro debería tener un cierto control externo? ¿Hacemos una estadística de cuántos profesores conocéis que de verdad se lo “curren”, en el sentido de darse cuenta de que son esos, no otros, los alumnos que tenemos que atender? ¿Hablamos de los horarios docentes? Esto de los blogs es un engaño, porque coincidimos aquí los que les echamos horas extras a pensar sobre educación. Y, es obvio, estadísticamente somos despreciables. Y habrá quien piense: “no, Juanjo está equivocado, conozco en mi instituto unos cuantos que trabajan una barbaridad”. Muy bien, no hablo de horas, de trabajo, hablo de replanteamientos, de admitir errores, de dejar de echar balones fuera.

Mejor lo dejamos ¿verdad? Es incómodo, y como decía al principio, no genera amigos. ¿O estoy equivocado?

La imagen de arriba ya la propuse cuando hablábamos de otras indecencias.

Actualización a 19 de febrero: En respuesta a este post, Serenus nos invita a pensarlo de otra manera en Los problemas de la escuela.

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Acerca de Juanjo

Profesor de Filosofía

  1. Es posible que no consigas amigos, aunque estoy seguro que sí vas a conseguir credibilidad. Antes de arreglar el mundo debemos arreglar nuestra propia casa. Lo contrario es la impostura. Ánimo.

  2. Martín Núñez

    Pues nada, solo eso, que si te lapidan te llevaré flores y luego me pondré para que me lapiden a mi también. Suscribo tu punto de vista. Saludos y suerte.

  3. Otra que se adhiere. Lo veo con la misma claridad meridiana que tú.

    “Como maestro, he llegado a la terrible conclusión de que soy el elemento decisivo en el aula.
    Es mi enfoque personal diario lo que crea el ambiente. Es mi humor diario lo que establece el clima. Como maestro poseo el poder tremendo de hacer la vida de un niño miserable o alegre.
    Puedo ser un instrumento de tortura o un instrumento de inspiración. Puedo humillar o animar, lastimar o curar. En todas las situaciones es mi respuesta la que decide si una crisis aumentará o se reducirá, y si un niño será humanizado o deshumanizado”.
    Haim G. Ginott

  4. Gracias por tu lucidez y tu valentía.
    Aquí, una amiga.

  5. Vale, vale, tienes mucha razón. Pero también hay que reconocer que sólo unos pocos están preparados para sufrir el mal tiempo con buena cara. Veo que algunos compañeros/as son buenos profesores a los que la exposición continuada a la incompetencia de su entorno los ha convertido en escépticos disidentes. No sé si acabaré como ellos, pero cuando ves que la mediocridad y la inutilidad se recompensan con cargos y prebendas, es fácil desanimarse. Mientras tanto, aquí estamos, haciendo lo que podemos, mis alumnos y yo, solos ante el peligro.

  6. ¡Hola Juanjo!
    Pues sí, no es fácil hacer amigos con esos argumentos… O sí, quién sabe…
    Me alegra escuchar de otra voz (de otras voces, que ya veo que “somos mucho más que dos”) lo que me da vueltas en la cabeza y a veces también en los labios… Mira, en el claustro posterior a la primera evaluación nuestra jefa de estudios nos recitó la lista de fracasos (suspensos: muchos, demasiados; causas: las familias, la falta de esfuerzo) y en ningún momento se ¿atrevió? a proponer ninguna solución, ningún camino que atisbara una mejora, aunque fuera pequeña… Y, por supuesto, ni por error pensó (¿qué pensará?, me pregunto…) que a nostros, los que estábamos allí reunidos, nos podían salpicar profesionalmente los fracasos de nuestros alumnos… ¿Nosotros? ¿Qué tendremos que ver nosotros con esta pandilla de zánganos?… Ya no me acuerdo muy bien, pero creo que algo dije sobre nuestra responsabilidad… No sé, o a lo mejor comenté cualquier cosa sobre la ilusión, las ganas, la creatividad, sobre otras experiencias… Creo que tampoco hice muchos amigos ese día… 😉
    Menos mal que ya no tengo tan pocos años como al principio (¡ya llevo once en la docencia!) y que no pueden responderme con la única razón de que la juventud o la inexperiencia me turban la mente… Y así estamos, cada uno echando el cerrojo de su aula y sobreviviendo como puede. Es una lástima.
    Este año tenemos equipo directivo nuevo, gente muy joven… Pues no, no hay manera… No se dan cuenta de que un centro educativo solo será “educativo” si los profesores quieren que lo sea… No promueven la participación, la reflexión, el trabajo en equipo, la preocupación por los alumnos más vulnerables… ¿Y a qué otra cosa tan importante se dedican?, me pregunto otra vez…
    Este año me darán la plaza definitiva… Dentro de dos podré concursar incluso en otras comunidades (vivo en Madrid)… Ojalá encuentre un equipo directivo con gente que se parezca a ti… (que conste que valoro mucho su tarea…). Ojalá llegue a alguna isla con vocación de península o de continente… ¡Me niego a naufragar! ¡Me resisto!

    Muchas gracias por tu voz… A lo mejor no estamos tan solos…

    Te seguiré leyendo.

  7. Curioso
    PARECE QUE NO ES SOLO EN CHILE EL TEMA.
    LA CREDIBILIDAD DE UN SISTEMA EDUCATIVO ESTA EN LAS PERSONAS QUE LO HACEN FUNCIONAR.
    EXIGEN MAS TITULOS Y GRADOS PARA MEJORARLA, Y NO PASA MUCHO EN EL TEMA. SE OLVIDAN DE DESARROLLAR A LAS PERSONAS
    ACA ES IGUAL
    NO TE INVITARAN MUY SEGUIDO A UN ASADO O A DICTAR CONFERENCIAS. DECIR LA VERDAD TIENE UN PRECIO

    FERNANDO
    http://WWW.YOAPRENDO.CL

  8. No estoy de acuerdo. De hecho la posición que estás defendiendo es la que defienden los padres y los políticos… Los padres buscan en el profesor el chivo expiatorio de sus fracasos, los políticos se ponen del lado del saco de los votos: ¿quien no es padre? y de las demagogia fácil: que trabajen en verano¡

    La educación en España tiene mucho que mejorar. Uno de los puntos a mejorar es la situación profesional -y moral- del profesorado. Tirar contra el profesorado no es el camino.

    Cada vez son más los profesores que son incapaces de hacerse con esos 20 o 35¡ alumnos que le caen en suerte.Eso no es una cuestión de comodidad.

    El problema es muy grave, acabo de leer
    “No es país para viejos” de Cormac McCarthy y allí se trata este problema, te recomiendo que lo leas, si la dirección y la administración te deja algún tiempo.

    Un saludo

  9. Vale, somos los peores profesores,… pero también los peores inspectores, los peores asesores, los peores jefes de personal, los peores economistas, los peores políticos, los peores arquitectos, los peores albañiles, los peores ferroviarios, los peores futbolistas, los peores ecologistas, los peores curas,… vale, se me entiende…?

    Y los finlandeses los mejores… ¿no será porque los seleccionan y preparan para eso, porque les pagan dignamente, porque trabajan en lugares diseñados para la enseñanza, porque la sociedad los respeta y valora, y porque no cambian de leyes cada tres años?

    Por supuesto que los profesores somos una de las cuatro patas de este banco, pero no la única ni fundamental. Hace falta también que nuestro sistema educativo, nuestro alumnado y nuestras familias tampoco sean las peores, si no ya le puedes echar Premios Nobel y Teresas de Calcuta, que ni así…

    Pero claro, si yo me miro el ombligo pienso: la causa soy yo, yo soy lo más importante aquí…
    pero si miro enfrente, a mi alumnado,
    arriba, al techo donde doy clase,
    afuera, a los padres que esperan a sus hijos,
    a mi mesa, repleta de papeles, órdenes, correos inútiles,…

    No lo veo tan sencillo… aunque estoy contigo que nuestra pata está carcomida… y abandonada.

    (Por cierto, que tu reflexión bien podía haber estado en el VI-CIO, donde hablamos de cambios, vicios y tics)

  10. Este artículo implica dos cuestiones: la vuelta a la escritura por parte de su autor y el tema-reflexión propiamente dicho del artículo. Sobre el segundo, no voy a opinar, al menos hoy, ya veremos más adelante; sobre el primero, quisiera recordar lo que escribí en mi comentario del artículo “De una parada y otras aceleraciones”, en el que Juan José nos anunciaba una retirada o descanso temporal del blog: “Pues bendita parada. Conociéndote, seguro que vuelves con mayor fuerza”. Y así ha sido. Me alegro de tu regreso. Un abrazo.

  11. Sinceramente, me parece que el profesorado no es “el” problema de la educación; “un” problema, sí, pero no “el”… Las profesoras y profesores (si es que se os puede meter a todos en el mismo saco, cosa que dudo mucho) sois responsables y víctimas y, encima, unos más que otros (cada uno es cada uno). Me parece interesantísimo lo que han comentado Serenus y Pedro Villarrubia. Quizá por mi deformación intelectual, desde ahí llego a dos elementos clave: la política educativa y la formación del profesorado (que también depende de esa política). En este último sentido, es obvio que el CAP para poco servía, pero lo que se avecina (según mis noticias) va a ser mucho más caro y peor…
    De todos modos, los diagnósticos, aunque vengan bien, no aportan, de por sí, soluciones y, si no se controlan, quizá solo lleven, en las personas profesionalmente más decentes, al estrés y la angustia y, en las más indecentes, a la despreocupación y el abandono.
    Por eso, en mi opinión, es importante establecer lo que los anglosajones llaman “redes” de apoyo (en parte, todo este bloguerío educativo ya actúa así), pero habría que dar un paso más, para que ese apoyo no solo fuese “moral”.
    Ahí van algunas preguntas que, al no estar en el ajo, no puedo responder, pero que quizá sí puedan servir de inspiración. ¿Es posible establecer “redes operativas” entre profesores del mismo instituto y de otros centros próximos? ¿Cabe la colaboración efectiva, en las aulas, entre profesores de la misma y de distintas asignaturas? ¿Cabe echar mano de “expertos” externos que colaboren con el profesorado, sin que eso levante excesivas ampollas?
    De todos modos, sí tengo muy claro que, en un colectivo tan grande como el del profesorado, tiene que haber mucha gente válida y que, si se consigue poner en contacto a toda esa gente, poner en marcha una colaboración no solo teórica, puede mejorar mucho la labor docente y el mismo bienestar personal del profesorado… Ya sé que todo esto es difícil, pero quizá por ahí pueda haber una salida…
    En fin, creo que me he enrollado cosa fina… Así que, si el rollo es excesivo, disculpad… La intención es buena…
    Saludos

  12. ¿Me haces un hueco en el post para firmarlo contigo?

  13. ¡Vaya regreso, aunque sea fugaz! Aquí tienes otro amigo.

    Voy a volverme algo enredado y decir que el problema está en los profesores/alumnos, me explico: partamos que el problema está en el profesorado, que forma mal a los futuros profesores, estos profesores nuevos mal formados, formarán mal, otra vez, a los nuevos futuros profesores…

    Cambiad profesores por alumnos, veréis que es la misma cosa cíclica.

    Tenemos el problema.

    ¿La solución? En el proceso, ¡hay que cortar la cola para dejar de mordérnosla los alumnos/profesores!

    Vuelvo con mi fiebre.

  14. Más leña para el debate:
    Para unos son los profesores.. y para otros los padres, os recomiendo echar un vistazo , acabo de leerlo y dice algunas cosas que deberíamos oír:
    http://www.lne.es/secciones/noticia.jsp?pRef=1913_37_607604__Nalon-males-educacion-padres

  15. Aterrizo en tu blog y veo que no cambiamos. Además de impopular, yo me atrevería a decir que escasamente rentable. Estas noticias no venden, Juanjo, no conforman titulares ni son dignas de un editorial. Si acaso, llaman la atención sobre el que las escribe y fomentan investigaciones incriminatorias de todo tipo, sospechas cortesanas y alusiones a locuras extremistas. Molestar a tanto horario cómodo, a tanto supeditación del trabajo a la vida privada, a tantos carguillos olorosos a pedo rancio y a tantos “hoy por mi mañana por ti” es contraproducente a la hora de ser alguien valorado en los microcosmos de la educación llamados IES. No vas por buen camino, amigo, pero, como siempre, me apunto contigo a ir quitando broza y piedras.

    Saludos cordiales.

  16. Algo de eso hay, sin duda. El problema es cómo salir de esa situación, cómo volvemos a despertar, a ilusionarnos. Hay una epidemia de profesores quemados. Una de las posibles salidas es romper el aislamiento, comunicarnos, establecer lazos, reconocernos, recobrar una identidad positiva, darnos apoyo, y no niego la necesidad de la autocrítica. Este artículo, l@s compañer@s que lo han leído, que se han comprometido al comentarlo, son una esperanza.

    Una de las cosas que más me asustaba cuando accedí al estado de gracia del funcionariado era caer en el estado de letargo, es fácil, quizás el camino más cómodo pero también el más ingrato, todos vosotros con vuestra inquietudes vais abriendo todos días nuevas perspectivas, intereses, estímulos, retos, gracias compañer@s por mantenerme despierta.

  17. A grandes rasgos estoy contigo, Juanjo. No obstante, creo que aunque somos el gran problema no somos el único, y eso tampoco es justo olvidarlo. Por otra parte, dices que uno se mete en su clase y es el responsable o la responsable de lo que allí pase. Pues tampoco es del todo así, muchas veces una se mete en su clase y tiene que desandar todo lo que otras/os han andado. Otras tienes que volver a construir lo que otras/os te han destruido; en fin, que no sólo depende de una o uno lo que acontezca en su clase. Pero sí, repito, lo peor de los institutos, para mí, son los grandes, no los chicos.

    Gemma, según vamos cumpliendo años el argumento de que el tiempo te irá quitando la ilusión ya no les sirve, ¿eh?

    Un saludo, Montse

  18. Lu

    No se ha cumplido tu pronóstico. Has hecho amigos entre quienes “echamos horas extras a pensar sobre educación”. Tu enfado (reproche, denuncia…) es el de muchos de los que venimos observando como cada cual busca agenciarse un “trocito de isla” donde instalarse “ad eternum”.

  19. Bueno, pues parece que he entendido este post completamente al revés. Creí que Juanjo hablaba de asumir responsabilidades, cada uno desde nuestras competencias básicas: el maestro en la escuela, los padres en casa, la administración gestionando,… y, como dice Paco Tejero, “antes de arreglar el mundo, debemos arreglar nuestra propia casa”. El problema es complejo y ver la paja en el ojo ajeno no hace más que acrecentarlo. Sería más apropiado partir de una perspectiva holítica y considerar qué papel juega cada pieza de este inmenso engranaje. Y permítanme aquí llevarme una buena tajada. Pedro, los padres no somos una pata más de esta silla, yo me apunto las cuatro patas. Los docentes equivaldríais, en mi diseño de silla, a un respaldo al que, en ocasiones, no queda más remedio que aferrarse, cuando lo demás falla. Pero ¡a veces salva la silla! Me aburre tremendamente el discurso derrotista, los padres enemigos de profesores y los profesores enemigos de los padres. Juanjo tal vez se mira mucho el ombligo, sí. Pero, ¡jo…!, ¿Y los demás? ¿Hemos olvidado dónde lo tenemos? Y, ya sabes, Juanjo, no se trata de echar balones fuera, sino del cinismo del “burnout”. Pero ¿cómo volver al lugar de control interno, al “engagement” colectivo? Sí, sí. ¿A recuperar el compromiso con la educación de nuestros hijos, de nuestros alumnos, de nuestros ciudadanos del futuro? Pues me temo que entre tanta disertación nos olvidamos de ellos 😦 que son los que realmente andan a la deriva mientras los demás nos preguntamos qué fue antes, si el huevo o la gallina.

  20. No estoy de acuerdo Juanjo. Siempre he pensado que la “culpa” es de TODOS: profesores, (Por supuesto), padres (también), leyes (ya te digo), políticos, televisión (no comment)… No podemos decir “El problema son los profesores” y obviar los demás elementos que influyen en la educación de un niño. Como hemos dicho varias veces, educamos todos. Eso no significa que nosotros tengamos parte de culpa y que debamos asumirla, incluso que seamos los que mayor culpa tenemos. Por supuesto que no hacemos las cosas bien, que podemos mejorar. Pero de ahí a decir que el problema es solo nuestro… no me parece el camino. Un profesor con muchas ganas, ilusión infinita puede hacer todo lo que quiera y no podrá con un alumno de 15 años repitiendo un curso y con 8 pendientes del anterior, cuya máxima aspiración es reventar una clase, cuando además este tiene el apoyo (o el pasotismo) de su familia. ¿Que la culpa fue de los profesores que le dieron años anteriores? Eso tambien es echar balones fuera. Yo estoy aquí y este es mi alumno. ¿Cómo cambio una educación que ha recibido durante 15 años si él no quiere cambiarla? Por supuesto que es mi culpa por no saber hacerlo, pero no solo MI culpa. Lo siento, pero no puedo aceptar ser el culpable por algo que me ha caido encima y no sé resolver. Solo aceptaré mi parte, que la tengo.

  21. Cuando traje este blog al mio, no inmagine las respuestas, es cierto, que la responsabilidad de la formación de “generaciones” cae en amnos de profesores y familias. Y tambien del estado. Este en la búsqueda del bien común invierte en los procesos educativos.
    Si el estado y sus integrantes, legisladores y funcionarios del sistema, invertirian en educación en personas. Entiendo por ello, profesores, asistentes sociales, sicologos y siquiatras que utilizaran la escuela como un gran centro de intervención sicologica en las personas.
    Esto drearía la diferencia, ya que si una sociedad se enferma, la curación no esta en los hospitales, sino que, también en las escuelas. Estas son el segundo centro de contacto después de la familia.
    Que sucede si algunos docentes, vienen de familias tan enfermas como las de sus alumnos y alumnas. Solo mantienen la infección.
    No somos los docentes totalmente responsables de lo que sucede en las aulas. El estado y su gobierno de turno, deben tomarse las cosas en serio más alla de sus limitaciones personales.
    Y hay que agregar que un ideologia polotica que define al ser humano temporal, sin más existencia que el período en que vive, limita mucha la opción de pensar en las personas como personas y no como objetos que se utilizan para lograr este bien común.

  22. Bueno, bueno, bueno… A ver por dónde empiezo y consigo que se me entienda con claridad. Antes que nada os agradezco a los que no estáis de acuerdo el tono de vuestras respuestas. La verdad es que esperaba que se me tiraran a la yugular. Y muchísimas gracias también a los/as que lo véis como yo. Me da, por muchas de vuestras respuestas, que lo que digo en el post no es una alucinación mía.

    Sigo pensando, viendo y analizando lo que he escrito en el post. Si tan mal se legisla y tantísimo se sufre en las aulas ¿dónde están los sindicatos? ¿Dónde la iniciativa general y no minoritaria? ¿Dónde mostramos esa supuesta preocupación con esfuerzos positivos para cambiar la cosa? ¿Soportaría cualquier otro colectivo un porcentaje como el nuestro de bajas por “depresión” sin ningún tipo de movilización? ¿O será que las comillas anteriores están muy bien puestas y mejor no menear nada? Además de quejarse, quejarnos y volvernos a quejar, ¿podemos añadir a la letanía colectiva actitudes de autocrítica para convencernos de una vez por todas de que si somos parte del problema (ya, ya sé que he escrito en el post “el” problema y sigo pensándolo) también somos parte de la solución (es decir, “la” solución)?

    Lo que digo arriba, un balón fuera detrás de otro. No es que me (nos) mire el ombligo, es que la única posibilidad que concibo es una transformación de la escuela desde dentro de ella. No hay alumnos boicoteadores, no, no los hay: hay malas estrategias con alumnos especiales. Y mientras no admitamos esto iremos de cabeza al fracaso.

    El resto, la creencia de que desde fuera se debe arreglar la cosa, me parece una alternativa cómoda y falsa, eximente de responsabilidades, y que ignora que las revoluciones verticales sólo conducen a la sumisión acrítica. Y lo digo porque lo veo, y a diario. Cambiando nosotros, modificando estrategias, cumpliendo con nuestro trabajo, en definitiva, con seriedad, creatividad, responsabilidad, valentía y ganas de hacer cosas, tejiendo esas redes si queréis, empezamos a triunfar con ellos. O mejor, a hacer que ellos triunfen. Y me refiero, por supuesto, a los alumnos: el único objetivo de este trabajo, profesión, vocación o lo que sea. Continuar “rompiéndose” contra ese muro que a más de uno le parecen los padres, los políticos y la realidad externa a la escuela en su conjunto, es parte de la gran ceremonia de distracción docente. Y esas maniobras de distracción impiden la mirada serena y seria, la autocrítica y la asunción de responsabilidades. Hasta las narices estoy de escuchar glorificaciones de un pasado que los docentes se dedican a teñir a diario de eso, de tintes gloriosos: BUP, COU, disciplina, orden… bla, bla, bla. Aquí no se ha cumplido ni una sola ley educativa, ni una. A esos que van de mártires de la LOGSE les pregunto a menudo: ¿Puedes explicármela? Y enseguida sale el mismo tópico falso y nada más: es que no se valoraba el esfuerzo.

    Pues ni de coña era así. ¿Me puede decir alguien un solo artículo de la LOGSE en el que se dijera algo parecido? No se puso en práctica esa ley porque hubo un solapado boicot docente, por falta de ganas, de esfuerzo, de motivación, de pensamiento. Vamos por falta de seriedad en nuestro trabajo. Fundamentalmente por eso. Sólo en segundo plano por falta de medios. Me estoy hartando, porque me parece que únicamente estaremos dispuestos a cumplir aquellas leyes que militaricen los centros educativos, nos pongan como santas presencias iluminadoras de conciencias adolescentes y garanticen que los alumnos van a estar sentados cuando entremos en clase. Sólo las que los conviertan en timoratas presencias, narcotizados por el miedo de la sanción posible. A mí, ese tipo de centro educativo (si es que lo es) no me interesa, ni creo en él.

    ¿Y los padres? Muy bien. Los habrá mejores y peores, pero poco tiene que desmotivarme a mí que un padre no se ocupe de la educación de su hijo. Justo al revés, ¿no se tratará de aprovechar el tiempo que pasamos con ellos para ofrecerles lo que a lo mejor en su casa no reciben? Si quiero que vengan educados de casa, es que quiero ser un instructor, no un educador. Y “subiendo” el nivel de contenidos (conceptuales ¿os acordáis?) me creeré que he cumplido con mi tarea.

    Sí, somos un gremio timorato y llorón. Insisto: el problema de la educación somos los profesores, y somos el problema justo por no ser la solución, o por no querer serlo. Y además, que no se olvide, se supone que somos los profesionales de esto. Si no nos creemos que podemos darle la vuelta a la tortilla, sí, nosotros solitos, jamás se la daremos. Sólo pensando y viendo que puedo solucionarlo empezaré a arreglarlo. Y os garantizo que en algunos sitios lo estamos haciendo. Aunque suponga una crisis inicial recibir mensajes como el del post, sólo así se crece. Insisto: somos el problema, porque podemos, si queremos, ser la solución.

    Gracias de nuevo a todos y saludos.

  23. Maribel

    Fantástico el debate!
    Juanjo, tienes la facultad de “dar en la diana”, con un lenguaje claro, conciso, y muy valiente. Si me permitís, cuento una anécdota (hecho real): ante mi “sonrisa de oreja a oreja” en mi primer destino (era lo que yo quería, no?), una profesora joven me dijo: “Te veo muy contenta”, sí, respondí, es mi primer destino, lo estoy. Respuesta: “Ah, bueno, con el tiempo ya te irás quemando”. Entonces me prometí que cuando eso ocurriera, me haría cargo del puesto de pipas de mi barrio.
    Efectivamente: creo en la renovación de la escuela desde dentro de la misma, en la autoevaluación, en la formación no por los sexenios, en la adaptación continua y permanente a las necesidades…Seguimos trasmitiendo los mismos conocimientos de hace 50 años, y de la misma forma. Yo también me aburriría en clase.
    Ánimo, estas son las voces que necesitamos.
    Un abrazo.
    Maribel Rivero

  24. Quitaron los exámenes de septiembre
    Quitaron las clases por la tarde
    Admitieron que se pase de curso con tres pendientes en ESO
    En bachillerato permiten hasta cinco suspensos
    Esto fue obra del ministro que también fue portavoz del Gobierno de los GAL, el Sr. Rubalcaba
    ¿Y todavía dicen que no es culpa de los políticos?

    Por una absurda pretendida igualdad todos estudian los mismo cuando hay alumnos con 14 y 15 años que están deseando aprender un oficio y no pueden.

  25. Juanjo, moltes felicitas i gràcies.
    Magnífico post y estupendos comentarios. Un lujo.
    Yo insistiría: “si quieres que algo cambie, cambia algo.” (o más: cambia algo tú).

    Salud compañero

  26. Júcaro

    Pues solo para decir que no siendo el único problema de la educación o de la enseñanza, el del profesorado, puede ser el principal.

    Juanjo eres valiente y un lujo en la blogosfera.

  27. Estoy de acuerdo con Pep en que los políticos también tienen algo de culpa en esto. Quitaron los exámenes de septiembre y se olvidaron de quitar los de junio. Quitaron las clases de la tarde pero olvidaron desclavar las mesas fijas en el suelo. Admitieron que se pase de curso con tres pendientes de ESO pero no dejaron pasar con más. En el bachillerato sólo se permiten 5 suspensos. El sr. Rubalcaba ciertamente que formó parte del GAL que mataba muy mal. Hay otros que matan mucho más y mucho mejor y si no que se lo pregunten a Charlton Heston y su asociación del rifle.

    Y también es curiosa esa falta de itinerarios a los 14 y 15 años. Mi vecinito con 7 años odia ir a la escuela ya que lo que él de verdad quiere ser es futbolista. Más aún, yo misma soy alumna de FP y lo elegí sin haber cumplido los 14 porque alguien se lo recomendó a mi madre. Llevo 30 años sintiendo no haber hecho un bachillerato decente como sí lo han hecho la mayoría de las personas profesionales con las que me relaciono; personas que reparten el correo, que cocinan en el cole de mi hija, que conducen el autobús que va a mi barrio, que gestionan mis papeles en hacienda, etc., etc., con las que me gusta hablar de multitud de temas.

    Y por último tengo una pregunta para quien haya estudiado: ¿Se puede repetir curso en el sistema educativo finlandés, australiano o canadiense?

    Y os aviso, desobedecer es terriblmente más difícil que obedecer y además nunca nos lo han enseñado.

  28. Manuel

    Sabía que no la habías enterrado, que tenías el “hacha de guerra” a mano bajo la almohada.Has salido valientemente a campo(blog) abierto con un post incendiario, de esos que duelen y levantan ampollas.Y sin protección, a pelo. De los que no dejan indiferente, como casi todos los demás.Y ya ves…has elevado la temperatura, has perturbado,has sacudido alguna conciencia, has declarado la guerra, has lanzado dardos envenenados a quien ya estaba envenenado y a quien no, le proporcionas valiosos antídotos moralescontra la “indecencia” de ser docente.Fiel a mi estilo de darle vuetas a las palabras sin ir al grano, quizá no aporte nada a este debate. Sólo decir que, personal y dolorosamente, cada curso que pasa me siento mas el todo que la parte del problema. Muchas veces me pregunto el por qué me afecta tanto el no ser capaz de conseguir esos pequeños cambios, alcanzar esas metas, ganar esas íntimas batallas entre las cuatro paredes del aula. Me afecta sin duda el miedo al fracaso, el no estar a las alturas de las circunstancias, el no “comprender” la situación, el no tener ya ningún as en la manga. Sin duda, hay días y no pocos que soy el gran problema. Y lo fácil y acomodaticio sería no reconocerlo y echar balones fuera como hace una gran mayoría.
    ¿Pero dónde estoy yo? ¿dentro o fuera? Si estoy dentro a lo mejor o a lo peor puedo arbitrar un buen o mal partido o jugar de suplente o entrenar a un equipo necesitado de estrategia y de autoestima. Si estoy fuera, sería el recogepelotas. Si estoy fuera no entreno, no tendría estrategia y las pelotas saldrían continuamente.Un trabajo monótono,cierto.Pero sería feliz, los recojepelotas nunca tienen la culpa de nada…recogen ( y entregan) los balones como les vienen…Los recogepelotas SIEMPRE tendrán trabajo.

    Un piel roja suplente.

  29. Relacionado con este post y con Sevilla, aparece hoy una noticia en El País, que quizá valga la pena mirar.. y a los comentarios.
    http://www.elpais.com/articulo/sociedad/Cambian/instituto/alumno/alejado/profesor/orden/judicial/elpepusoc/20080220elpepusoc_2/Tes

  30. Siento insistir y espero que no se trate como spam.. pero en el mismo periódico y el mismo día encontramos esta noticia:
    http://www.elpais.com/articulo/espana/Dada/alta/menor/fue/hospitalizada/recibir/brutal/paliza/Ermua/elpepuesp/20080220elpepunac_5/Tes

  31. Tengo poco que añadir a lo que se ha dicho en este claustro ideal no-oficial ;-p.
    Sólo dos comentarios:
    – Me ha encantado la frase “las revoluciones verticales sólo conducen a la sumisión acrítica”. Me la repito a diario, y la he repetido siempre: los cambios han de llegar desde dentro. Trabajo en un centro privado, y eso no me impide buscar el cambio desde dentro, pese a creer en la escuela pública. Mis alumnos no se merecen que les considere “estación de paso hasta que llegue el tren bueno…”
    – También me ha encantado la respuesta de Yolanda a Pep: los políticos se quedaron cortos, muy cortos en sus planteamientos…
    Sólo añadir que tal vez no seamos “el problema”, pero sí somos de los pocos problemas para los que tenemos en nuestra mano la solución…
    Seguid así.
    Un saludo,

    Fernando

  32. Maribel, ya ves, echándole horas extras además de las diarias que compartimos a menudo. Si no te importa, enfrente de tu puesto de pipas, yo montaré uno de helados si llega el caso. Y además, es falso lo de “quemados” que tanto dicen. Se trata del “cinismo del burnout” que define Chelucana en su segundo comentario. Gracias, nos vemos mañana.

    Por cierto, Chelucana, gracias por los dos, pero especialmente por el segundo 😉

    Suscribo la respuesta de Yolanda a Pep y la alabanza de Fernando a dicha respuesta. Gracias a ambos. A mí también me ha encantado tu respuesta Yolanda.La idea de Pep parte, además, de otra base. No he visto una invasión de naves extraterrestres llenas de políticos que nos invadan imponiendo leyes. No, no la ha habido. Sí he visto elecciones, y sus resultados, y las posibilidades de huelga, insumisión y tantas otras. ¿Dónde están los sindicatos docentes? ¿Qué están silenciando o queriendo que no se vea con tanta sumisión, si tan mal va la cosa? Estoy harto de preguntarlo.

    J.A Pérez, Júcaro: muchísimas gracias. Da ánimos ver que uno no está solo cuando suelta este tipo de ideas, impopulares entre los docentes.

    Manuel: Ni se te ocurra quitarte las plumas de Piel Roja, ni la pintura de paz del rostro. Es doloroso, pero no está mal planteárselo, nada mal. Hoy escuchaba decir: más vale ser ineficaz en la eficacia que eficaz en la ineficacia. Solamente de una crisis sale uno nuevo, crecido, rejuvenecido, con otra piel. Y entonces, como si fuera magia, las cosas empiezan a funcionar.

    Serenus: No te preocupes por dejar aquí lo que quieras. Bienvenida sea la disensión, el desacuerdo, el intercambio de razonamientos. Pero no estamos de acuerdo, no estamos. Ni de lejos. Mira, el alumno de la primera noticia, y su pandilla de “Las Tres Mil Viviendas” son todos del barrio en el que está mi instituto. Llevo en esa zona seis años, y jamás, jamás, ha sucedido en mi instituto un caso parecido. Es curioso ¿no? Un centro lleno de alumnos de “ese tipo” y ni un solo caso como el de la noticia. Por algo será ¿no? No voy a culpabilizar al docente concreto. Pero ¿sabemos cómo ha sido tratado el alumno? ¿Se le ha recibido bien o se le ha estigmatizado por venir de mi barrio? ¿Hemos escuchado al menor? Todos sabemos que en ese currículum oculto de la escuela hay otras violencias, menos aparatosas, menos mediáticas, pero más dañinas, y dañinas sobre todo con los más indefensos, que son los menores. Todos hemos visto humillarlos por “compañeros” nuestros, ignorarlos, no preocuparse de verdad por ellos, no acercarse afectivamente a ellos. Esa violencia, de la que nada se dice en casi ningún sitio es más preocupante que el error de un menor, dos, tres o miles, que se pueden equivocar. Si un alumno me dice “eres tonto, te voy a matar”, o lo que sea, efectivamente lo soy si no tengo estrategias para darle la vuelta a la situación. Muchísimas más veces hemos visto profesores insultando y humillando a alumnos que al revés. Pero eso parece no ser noticia. Lo voy a repetir hasta la saciedad y de distintas maneras, aunque sean los docentes los que me “partan la cara”: la escuela sólo puede mejorar desde dentro. La autoridad, esa que tanto lloramos e intentamos dar pena por su pérdida, la hemos tirado nosotros al cubo de la basura. La autoridad no la da nadie, se gana. Que el problema es nuestro, vamos.

  33. Yo he entendido el artículo de Juan José de la siguiente manera: Nosotros/as los/as docentes, hablando de los problemas de la Educación, antes de ver aquéllos que la afectan de fuera de nuestro colectivo (que son muchos, sin duda), deberíamos intentar arreglar los que tenemos nosotros/as por causa de nosotros/as mismos/as, precisamente. Después, tal vez tengamos la autoridad y legitimidad moral suficientes para hablar de los otros problemas, ser críticos/as y exigentes. El camino empieza por ser autocríticos/as. Así he entendido yo el planteamiento de la reflexión a la que se nos invita.

    Es el momento para mí de recoger algunas ideas que he ido dejando en comentarios en otros blogs y escribirlas claramente, pues entroncan, creo yo, con el tema de este artículo. Hace un tiempo, Montse nos planteaba “¿En qué estamos educando cuando…?”. Y eso mismo me pregunto yo, cuando no somos puntuales en nuestro horario de trabajo pero exigimos puntualidad al alumnado, cuando un centro educativo se entiende como un lugar de trabajo en que la implicación con la Educación del alumnado es bajísima o nula, cuando no somos ni capaces de plantearnos algo nuevo a la forma de enseñar de hace 2.500 años, cuando queremos desahuciar a jóvenes con los/as que jamás hemos tenido una conversación, cuando trabajar en la formación y educación de jóvenes llega a unos límites de deshumanización insospechados por nuestra parte, cuando exigimos lo que no damos y tranquilizamos nuestras conciencias “echando balones fuera”. El problema es complejo, tal vez sin solución, si no cambian mucho los cosas. Pero se puede plantear batalla…un poco, al menos. ¿Estamos en eso, o no?

  34. Juanjo, tú que parece que tienes la solución al problema, ¿Quieres de verdad que el problema se solucione?

    ¿Tienes fe en las cuestiones divinas? No sé por qué me parece que no tienes fe. Pero en el caso de que la tengas vamos a hacer como que no la tienes.

    Si ahora yo te pidiera que tuvieras fe, ¿la tendrías? Y si yo te animara a que la tuvieras ¿pasaría algo? y si por no escucharme te gritara que tienes que tener fe, que lo bueno es tener fe, que la fe te salvará y todo eso que nos gritaron a ti y a mí y a mucha otra gente durante muchos años ¿lograría modificar tu falta de fe? Espero que no me hayas estropeado la tesis y me hayas respondido con un “NO” a todas las preguntas.

    Alguna gente de las “excomulgadas” por la iglesia jerárquica hablan de “dar testimonio” con su forma de vida. Eso es lo único que puede contagiar su fe. Si tengo que ser sincera a mí todavía no me han contagiado ninguna pero la estrategia no me parece equivocada.

    ¿Cómo es nuestro testimonio? Excluímos a la gente que no piensa igual o buscamos lo poco o mucho que hay en común para sumar. Yo tengo que admitir que en la escuela hay mucha gente a la que le falta fe y que no va a moverse ni un milímetro por eso mismo, porque les falta la fe en que los cambios los podemos dar desde dentro. Les falta fe para comprender que la enseñanza no es una tortura; que no es un castigo dar clase en el primer ciclo de la ESO. Que nos podemos divertir tanto la gente de un lado del pupitre como la del otro. Y que divertirse no excluye esfuerzo ni respeto por las dos partes.

    Si yo mañana le dijera a la persona más apática de mi instituto que me da confianza y que quiero iniciar un proyecto conjunto con ella seguro que se caía del susto. No me puedo creer a tanta distancia de nadie como para no encontrar una pequeña cosa en común desde la que poder empezar a construir en positivo. Igual que a un chico o chica les digo en positivo la potencialidad que tienen a pesar de sus 8 suspensos y no estoy mintiendo a cualquier persona con la que trabajo le puedo encontrar su lado desde el que construir esa fe tan necesaria que mueve montañas.

    Igual tengo que reconocer que no voy a empezar por proponerle un proyecto pero no será mala idea si intento que nos tomemos un café tranquilamente en algún momento de la jornada escolar.

  35. Nunca se sabe a ciencia cierta lo lejos o lo cerca que se está . Pero me gustaría hacer algún comentario a lo que dices. Sobre el caso de la noticia de las amenazas alumno-profesor efectivamente no conocemos los detalles concretos, como tampoco en el caso de la otra noticia de violencia brutal entre alumnos. Simplemente los tomo como indicadores, pero yo no lo minimizaría diciendo que esto ha pasado siempre, creo que indican un problema grave y además creciente.
    Otra cuestión es la de la autoridad, que dices que no se da, si no que se gana. Yo creo que la autoridad del profesor no es más que una variante del respeto, y no creo que sea algo que se gane –aunque sí puede perderse-, es algo de lo que se parte. O se parte del respeto o no hay nada que hacer.. y aquí te diré algo que leí –por estos foros de Dios- a un profesor y que me pareció muy claro: imagínate que dijésemos que el alumno tiene que ganarse el respeto del profesor o que los padres tienen que ganarse el respeto de los profesores, nos parecería, está claro, una falta de respeto brutal –no es otra cosa. ¿Cómo lo admitimos en cambio respecto de nosotros? Pues se oye decir mucho: “el respeto hay que ganárselo”, no, eso no es así, del respeto se parte, y si se pierde –puede perderse- entonces la cosa pinta muy negra.
    Por último, que tu opinión no es minoritaria es algo que puedes ver claramente en estos comentarios, somos precisamente los críticos los que estamos en franca minoría. Siempre dependerá del lugar, pero sinceramente creo que la mayoría de profesores que conozco estarían de acuerdo –al menos de boquilla- contigo.
    Por supuesto los profesores somos parte del problema, y es necesario ver en esa parte que nos corresponde qué podemos hacer.
    Antes de acabar: Illaq hizo una indicación muy interesante, la amplitud de este colectivo.. pero no sólo es que es muy numeroso: es que además el origen, la formación de cada cual es muy dispar.. matemáticos, filósofos, economistas, ingenieros..etc, etc. ¿no es sospechoso que personas tan diferentes vengan a a naufragar en lo mismo?

    Un saludo

  36. Yo no soy experta en Educación, no puedo aportar la visión profesional que aportáis vosotros. Pero en algún momento de este año me he visto tentada a hacer un Doctorado y dedicarme a intentar forjarme un camino en este mundo de la enseñanza. Poco he tardado en darme cuenta de que yo no estoy hecha para eso. Enseñar a alguien requiere ser de una pasta especial para la que no todos estamos hechos. Doctorado, enseñanza… esa alternativa para los cientos de periodistas que se licencian cada año ante una salida laboral más que precaria. Y este no es un motivo para dedicarse a enseñar a nadie.

    Hoy nos han puesto en clase un reportaje cuyo título era algo así como “Quién vigila a los que enseñan”. Se preguntaba, entre otras cosas, por qué hay profesores que van a la facultad sólo a ligar -que los hay-, por qué hay profesores tan pésimos.
    Periodistas frustrados que se esconden detrás de un micrófono de mi clase -y no del micrófono que les gustaría- y nos cuentan lo que vamos a aprender con ellos, porque ante todo son periodistas…

    En mo blog he comentado un artículo de Pérez Reverte que habla de periodistas iletrados y de esa nueva generación de periodistas hijos de la LOGSE. Yo no he sufrido otra cosa que no sea la LOGSE. Pero he tenido profesores increíbles y profesores pésimos, en el colegio, en el instituto, en la universidad -y hasta en la autoescuela, xD- y creo que hubieran sido igual de buenos o malos con LOGSE o sin ella.

    Qué le lleva a un profesor a ir cada día a clase, qué piensa cuando se enfrenta a sus alumnos, qué compromiso tiene con ellos, con la institución para la que trabaja, con su profesión y con su propia vida. Demasiadas preguntas, demasiado tristes las respuestas.

    Saludos a todos!

  37. Creo que hay escuelas e institutos que tienen equipos muy potentes y eso se nota, y otras con equipos directivos y profesores que son un desastre. A veces, independientemente de los recursos que tienen unos u otros. Evidentemente el debate sobre la educación es muy amplio y hay muchos factores, pero hay cosas que se escapan de las competencias de cada uno. Quizás no podamos cambiar la sociedad, pero podemos comenzar por hacer bien nuestro trabajo en nuestro “pequeño” ámbito de acción y decisión. O quizás “cambiar la sociedad” ya sea eso.

  38. Raquel Almeida

    Los días (que afortunadamente no son muchos) en que acudo a impartir mis clases desmotivada por algún tipo de conflicto interno-externo, noto cómo mis alumnos se distraen más, bostezan, no participan, se aburren, se desconcentran y no aprenden nada. Cuando acudo con entusiasmo, ellos también se entusiasman. Supongo que es a eso a lo que te refieres, Juanjo, cuando dices que la solución está en nuestras manos. Por tanto, tengo que estar de acuerdo con lo que dices, aunque ya sabes que yo veo otros muchos matices entre el blanco y el negro.
    También es verdad que en estos poquitos años que llevo en la enseñanza, he tenido la suerte de contar con un alumnado “ideal” en cuanto a comportamiento… ¿o quizás no? Recuerdo que el año pasado era tutora de un grupo que tuvo muchísimos problemas graves con un profesor en particular. Había faltas de respeto (me consta que en ambas direcciones) prácticamente a diario. Yo, sin embargo, no hacía más que decir que era muy afortunada por lo buenos que eran “mis chicos”. Si tratas con respeto, recibes respeto. Si tratas irrespetuosamente a otra persona, alumno o no, no sólo recibes faltas de respeto, sino que además pierdes toda autoridad moral para hacerte respetar.
    Creo que he vuelto a irme por las ramas…
    Un saludo.

  39. Raquel Almeida

    Por cierto, se me olvidaba. Yo me pido el puesto de revistas junto a los dos de ustedes, Maribel y Juanjo, para el día en que piense que “estoy quemada”.
    Y muchas gracias por hacernos reflexionar con tus “provocadoras afirmaciones”, Juanjo.
    Otro saludo.

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  41. Gracias Ricardo. He sido más contundente de lo que lees o quieres entender. He dicho que somos EL problema, y que el resto es mentira y excusa. Y en ello ando, andamos. Que tenemos que reciclarnos, pensarlo, querer solucionarlo, que no hay otra. Tú mismo comentas “ejemplificantes ejemplos”. Un abrazo.

    Yolanda:
    Hay un momento inicial en que es cuestión de convencimiento, de necesidad, de crisis, de búsqueda de soluciones… Y ese primer momento solamente puede partir del pensamiento, del replanteamiento, de querer arreglarlo. Y querer arreglarlo es el primer paso para poder hacerlo. Y para ponerse manos a la obra hay varias opciones, pero todas pasan por la asunción (única “asunción” en la que creo ; ) de responsabilidades. No hacen falta mártires ni apóstoles. Pero sí hay que decir las cosas claras, no callarse. Si miramos hacia otro lado los que lo vemos así, somos cómplices de la citación. A los golfos hay que decírselo a la cara, a los vagos no justificarles sus ausencias presentes ni ausentes, mimar a los que entran en crisis. Hay que romper con esta escuela, de una vez por todas. Y si algunos tenemos que tomar la iniciativa, adelante, que los alumnos bien merecen la pena. Si en un instituto “hipotético” el 15% del profesorado genera el 80 % de las expulsiones de clase: ¿Es problema de los alumnos? La respuesta es obvia. Cada centro de enseñanza es un pequeño mundo, y no creo en recetas, creo en procesos, en actitudes, que lentamente llevan a otros sitios, a otra escuela, en la que lo que antes era un problema puede empezar a verse como una ventaja. No sé si te he repondido, tú me dirás. Y no tengo la solución, tengo la actitud, la conciencia de estar en el proceso, poco a poco, porque no es fácil. No se trata de desmoralizar, destrozar, machacar o atacar a los profesores. Al revés, aunque no lo parezca, se trata de hacerles ver cómo van a estar mejor. Saludos.

    Serenus: no coincido contigo en tu concepto de autoridad-respeto. La autoridad es algo más, es un concepto moral, afectivo también, que los estudiantes, ellos solitos, reconocen cuando se tiene. Pero no la autoridad de respeto aparente. Digo la de admiración afectiva, la de ejemplo viviente. La otra no interesa nada más que para dar una “lección” en silencio.
    Respecto a mayoría, minoría y críticas: lo he dicho clarísimamente en el post. Los blogs son un engaño para este tipo de temas. Lo que aquí puede ser mayoritario en las aulas es al revés. Por tanto, no comparto que la mayoría esté de acuerdo con lo que digo. Al revés, la mayoría de los que pasan por aquí sí. La mayoría de docentes desde luego que no. Y lo prueban los agradecimientos de comentarios anteriores. Saludos.

    Mary: tú lo has vivido en clase, en nuestro instituto y en la Universidad. Tu opinión es, seguramente, mucho más importante que este espejo que he pretendido ponernos delante intentando hacer ver que podemos hacer las cosas de otra forma. Afortunadamente para tí, has visto esas formas. ¿Nos lo cuentas? ¿Cuántos alumnos se han perdido por el camino por culpa de los docentes? Un abrazo.

    Quique: planteo que si no se es potente es porque no se quiere aportar ya nada. Lo has visto bien. Muy perspicaz. Y bienvenido por aquí.

    Raquel: coicido plenamente contigo. Ando liado en generalizar esa idea en un instituto como el mio, tan simple aparentemente, pero tan compleja en la práctica. Y nada que agradecer. Gracias a ti. Lo de la revistas, si te deja Maribel, que con mis helados no hay problema de competencia 😉

    Me escondo a los “intramuros” de este blog a escribir una respuesta a cosas que he visto por ahí.

    Abrazos, saludos y ánimo, que tenemos la tarea más bonita posible, el futuro en nuestras manos.

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  44. Pues muchos, se ha perdido muchos. Muchos por sí mismos, y otros muchos seguramente porque sus profesores no creían que fuese responsabilidad suya hacer algo por ellos, porque sus alumnos no se perdieran en el camino, como dicen. Yo no voy a cargar toda la culpa a los profesores, no creo que sea justo, pero no creo que sean menos culpables que la familia, la ley o el barrio. Yo he tenido las mismas posibilidades que mis compañeros, en un instituto del Polígono Sur, y si mal no recuerdo todos, absolutamente todos los de mi clase de Humanidades, que éramos pocos, pero digo todos, seguimos estudiando al acabar Bachillerato. Unos en módulos y otros en la Universidad. No ocurrió lo mismo en la clase de al lado. Por algo será…

  45. A Mary le quería contestar a su mensaje número 37. Ayer lo leí ya muy tarde y me generó un mal rollo de ese que una no se debe llevar a la cama. Tendré que admitir que normalmente después de leer el nombre de Pérez Reverte las letras se me suelen volver violentas y mi capacidad de comprender se anula más de lo normal. Así que le voy a pedir disculpas a Mary por adelantado si he interpretado mal sus palabras.

    ¿Cómo puedes predecir, (después de haber osado admitir que has sufrido la LOGSE – Yo lo llamaría 8 años del PP intentando que la LOGSE no funcionara para poder cambiarla -aunque esto sería una simplificación que no me gusta demasiado) Reiniciaré mi pregunta: ¿Cómo puedes predecir que las respuestas a tus preguntas tienen que ser tristes? ¿Dónde has visto tú que un profesor se “enfrente” a sus alumnos? ¿Qué quieres decir cuándo afirmas que yo trabajo para una “institución”? …

    De verdad Mary, no sé si será tu juventud o como tú bien dices, tu falta de conocimiento sobre esta profesión pero no comparto en lo más mínimo tus planteamientos si es que los he entendido bien. Tendremos que seguir hablando.

    A Quique le diría que yo voto por la abolición de los equipos directivos. Cada vez más, y hablo en general, sólo contribuyen, en la mayor parte de los casos, a la alienación del profesorado. El poder o es compartido o tiene la tendencia de dividir entre siervos y amos. Y no sé si será en todos los sitios igual pero aquí en la Comunidad de Madrid no todo el mundo aprueba los cursos para director (para directora no hay cursos). Tendré que tener esperanza en que los que aprueben se convertirán en directores profesionales que buscarán recuperar aquellas direcciones colegiadas del claustro de las que se hablaba hace ya demasiados años, ¿o no?

    Juanjo, creo que aportamos estrategias diferentes. No veo que la clasificación de buenos buenísmos y malos malísimos que tú haces sea tan fácil de realizar. Yo misma me he sorprendido más de una vez al ver cómo pueden cambiar mis prejuicios sobre algunas personas. Al igual que han cambiado con respecto a chicos y chicas que he tenido en clase los cambios de la gente con la que he trabajado de una forma cercana y estrecha también se producen.

    No estoy hablando de “callarse”. Hablo del miedo que me das cuando afirmas desear convertirte en juez de lo bueno y de lo malo y además estar dispuesto a tomar el poder de decir quien se queda fuera. Ese mismo poder en manos de otra ideología me dejaría a mí fuera en dos minutos.

    Hay mucha gente que vale y no lo sabe, y no lo transmite. Gente que se queda al margen porque no sabe por dónde tirar o simplemente ha perdido la costumbre (si es que alguna vez la tuvo). No hablo de profesionales del “escaqueo”.EsXs son una minoría insignificante. Hay mucha más gente con la que sumar, mucha más de la que nos imaginamos que ante nuestras actitudes cooperará más o se cerrará más. Dependerá de lo que seamos capaces de transmitirle.

  46. En mi mensaje anterior me he olvidado de mi broche final. Darle a Raquel las gracias por salvarme el humor la noche pasada. Leer lo que escribes es un placer. Lo comparto completamente y es más, lo necesito.

  47. Juanjo, gracias a tí por tu artículo. Siempre he pensado que la palabra “responsabilidad” se conjuga en primera persona. Esta es la verdadera autoridad de un docente y no el “palo y tententieso”, la autoridad que se basa en la capacidad racional de reconocer sus propios errores y saberse parte del problema y por lo tanto parte de la solución.

    Salud

  48. Juan

    Pues yo no estoy de acuerdo para nada con esas ideas. De echo pienso que echarse la culpa de la situación actual de la educación es otra forma de continuar con el halo mesiánico y paternalista de siempre, más típico de los maestros que de los profesores de secundaria, por cierto.
    ¿De verdad se piensa que podemos hacer gran cosa para cambiar el sistema nosotros? ¿nos saltamos las leyes que hacen que promocione un chaval de un curso a otro con 3, 4 o todas las asignaturas suspensas? ¿nos saltamos las normativas que nos hacen parecer culpables del fracaso escolar y a la vez nos impiden levantarle la voz a un alumno? ¿nos saltamos las órdenes y circulares que nos hacen tener que abrir un “diálogo” para poder reprender a un alumno por su conducta? ¿somos responsables de que los alumnos no vengan a clase? ¿somos responsables de que los alumnos no tengan el más mínimo interés por los estudios? ¿somos responsables de que los alumnos no estudien, no hagan los deberes, no repasen, no estudien o ni siquiera se presenten a los exámenes?
    Yo creo que no.

  49. Yo soy de las que piensan que formamos parte de la montaña de problemas que llevan al fracaso a la educación en España, pero sólo una parte.
    Lo triste es q

  50. Decía que lo triste es que todavía haya compañeros que piensen que el profesorado no tiene nada que ver en esto.

  51. Yolanda,
    cuando decía lo de la institución me referia a los profesores de Universidad, sobre todo los que empiezan, que son sometidos a requerimientos distintos a la docencia para ser acreditados. Me explico. Para ser profesor de Univiversidad, como sabéis, exigen publicaciones, libros, capítulos de libro, artículos, presencia en congreso… esto lleva a los profesores a dedicarse más a eso que a su labor docente. Y sólo cuando eres catedrático -los que llegan a serlo- puedes dedicate en cuerpo y alma a la enseñanza y apartar un poco otras tareas. Ser profesor de Universidad implica -o debería implicar- un compromiso con ésta, y hay muchísimos profesores que entran en la facultad un minuto antes de clase y salen justo después, ignorando por completo tal compromiso. A eso me refería. Quizás no me haya ezplicado bien -lo cual seniría bastante, de ser así- o quizás simplemente es que tenemos opiniones distintas. Y lo de sufrir la LOGSE, era una forma de decir que es lo único que he vivido.
    En referecia a lo de enfrentarse a sus alumnos, el verbo enfrentar tiene muchos matices, pero incluso en el sentido literal de la palabra, creo que muchos profesores se enfrentan a sus alumnos. De cualquier forma, intentaré explicarme mejor en estos comentarios, quizás mi costumbre de utilizar segundas acepciones lleva a confusión. saludos!

  52. Ahora ya te entiendo un poquito mejor. Yo a veces voy a “piñón fijo” y tiendo a interpretar lo que leo. Comparto lo que tu dices y aunque puede que tengamos diferencias está claro que hablar sobre ellas nos va a suponer conocernos más.

  53. Tengo la impresión de que “Juan” no existe. Es alguien que disfruta con los juegos de roles. Yo, por ejemplo. Pero si me equivoco no me peguéis, ¿vale?

    Un abrazo,

    Yolanda

  54. covadonga

    He seguido este post y sus comentarios desde el principio y he pasado muchas ganas de intervenir, pero me he contenido.
    No me siento capaz de transmitiros la inmensa tristeza que me producen estos temas, pero os aseguro que se me saltan las lágrimas cuando leo a Juanjo y me recuerdo en mis años jóvenes, la misma fe, la misma lucha, el mismo encendido entusiasmo y la cantidad de cosas que se pueden conseguir con poco más que decencia.
    Y no lloro porque haya perdido esos planteamientos, lloro porque sigo pensando lo mismo que entonces y porque me jubilaré sin haber visto nacer una ley que prohiba desempeñar el trabajo de profesor/a a todos los sinvergüenzas o descerebrados o aprovechados que pisan cada día algo más que los pasillos de su instituto o de su colegio y saltan por encima de leyes, derechos y dignidades.
    Ole por vosotros, por los pocos que sois de la otra pasta, la de la gente decente que entiende de humanidad.
    Y sí, Yolanda, puede que este Juan sea de atrezzo, pero hay tantos juanes idénticos a él ejerciendo de docentes, que da mucho miedo.
    Un saludo a todos

  55. Mary, del papel del profesor universitario podemos hablar largo y tendido, pero por ser breve, te diré que no te falta razón, y que el problema de muchos profesores en secundaria se prolonga y aumenta en la universidad, por lo que comentas entre otras muchas cosas. Pero, evidentemente, ahí está cada uno para hacer lo que buenamente pueda. Yo tuve profesores que estaban siempre y para cualquier cosa, y otros que sólo se materializaban en las horas de clase… Y ahora, como profesor, intento practicar la accesibilidad y disponibilidad que tantas veces eché en falta. Pero también hay quien reproduce lo que recibió, en el peor sentido… Y así va la universidad, claro. De los intereses departamentales y los “¿Qué hay de lo mío?”, mejor no hablamos.
    ¡Un saludito!

  56. Hola Juanjo. Después de mucho tiempo apartado de esto del blogeo por cuestiones de diversa índole, vuelvo a dedicar un tiempo a la lectura de blogs docentes y me encuentro con este demoledor ejercicio de autocrítica. Ya veo por la cantidad de comentarios que ha suscitado que, una vez más, has tocado un tema “delicado” y que no deja indiferente a nadie. Para ser sincero, he pensado eso mismo que dices muchas veces, y la verdad es que alguien tenía que decirlo alguna vez y salir de una vez del corporativismo que nos atenaza. Lo malo es que cuando alguien piensa en colegas que, por decirlo de alguna manera, no dan el callo y viven en la excusa permanente, seguramente siempre piensa en “otros y otras”. Seguro que alguna vez yo mismo he sido visto por alguien como modelo de “mal profesor”, y seguramente en muchos aspectos aún lo soy. A mis 40 reconozco que todavía me queda mucho que aprender y mucho que mejorar en mi práctica docente, que he cometido muchos errores y que si pudiera dar marcha atrás cambiaría muchas cosas. Me siento identificado con lo que dices, asumo mi parte de culpa y mantengo la esperanza de que algún día todos los sectores implicados en la educación empiecen a pensar más en lo que pueden hacer de su parte y menos en las “imcompetencias básicas” del resto.
    Felicitaciones por tu post y, si te hace perder amigos, piensa que también hay mucha gente que comparte tu autocrítica, y que, sin dejar de criticar a la administración educativa o el papel de las familias, asume que todos somos de alguna manera responsables del sistema en que vivimos.

  57. Enhorabuena Juanjo por tu valentía.
    Creo que somos bastante cobardes y eso nos lleva a un inmovilismo total o mejor/peor aún, a movernos sólo para echar balones fuera como bien dices. Muchas veces en el aula, en el centro, estamos viendo venir los problemas y no hacemos nada en absoluto para buscar una solución.

    Me quedo con una frase tuya: “somos el problema, porque podemos, si queremos, ser la solución”.

  58. fatima

    Quizas no seamos el unico problema pero, tras un dia de agotador trabajo como Directora, intentando sencillamente ilusionar, sois, la mayoria con excepcion de los juanes de este y de otros mundos, un soplo de aire fresco. Profesores que no se quejan, Profesores que asumen responsabilidades sin echar balones fuera, profesores que saben que saber no es lo unico que necesitan para ser profesor. Profesores con ilusión
    Yo tambien creo que , aunque no somos todo el problema , podemos ser la solución, pero no se si para respirar hay que perder el comodo destino en el Centro de la Ciudad.

  59. ¿Qué ha dicho Juan que sea tan grave?

  60. Coincides con el Informe Mckinsey (http://camarotic.es/?p=97)

    ¿Por qué algunos sistemas escolares obtienen consistentemente mejores resultados y mejoran más rápido que otros?, se preguntan en la introducción al informe. Según sus conclusiones, tres son los aspectos que más importan:

    1. Contratar los mejores profesores.
    2. Formación y apoyo continuo para que los docentes desarrollen prácticas cada vez más eficaces .
    3. Asegurar que el sistema sea capaz de proporcionar la mejor instrucción a cada estudiante.


    “La calidad de un sistema educativo no puede ser mejor que la de sus profesores”, dice un funcionario coreano entrevistado. El rendimiento de los estudiantes depende en gran medida de la calidad de sus docentes. Los países con mejores resultados consiguen atraer a la docencia a los universitarios de más talento y se les da una fuerte formación inicial.

    Afirmaciones con las que estoy de acuerdo.

    Salud

    José

  61. Juanjo: Como me gustan estos encuentros filosóficos, leer tantas opiniones diferentes, enriquece y mucho.
    Desde mi punto de vista, como docente que adora su profesión y que desde que era niña jugaba a serlo, te puedo decír,que tu debes de estar haciendo referencia a esos maestros que se quedan sólo con su título y nada más. Yo no me desaliento con las actitutes de los malos padres, porque siempre busco dar alegria y enseñanzas a mis alumnos. Pero me molesta y mucho cuando te preocupas por sus hijos y sólo viene para decirte ” a no sé en casa se porta bien”, o ” entonces la culpa la tendrá usted”. Por favor, los niños con una conducta inadecuada, necesitan de límites por parte de la familia porque nosotros se los ponemos pero después llegan a sus casas y le dicen “esa pabada te dijo tu maestra” o lo peor “eso te dirá la maestra pero no es así”.
    Si no tenemos apoyo de la familia, de la dirección del Instituto y de los políticos por más que utilicemos muchas estrategias, es muy poco lo que podemos hacer.
    Siempre podemos lograr cambios pero no son tantos como nos gustarian o como me gustaria.
    Quizas soy muy exigente con mi función pero creo que tenemos que serlo.
    Hubo un año, que en una escuela donde trabajaba no había maestra de apoyo para los niños con dificultad de aprendizaje, entonces decidí quedarme 2 horas después del horario( voluntarias). Las demás maestras venian y me decian a no eso no nos corresponde, quién te las va a pagar. Pero para mi lo fundametal son los alumnos. Sí podemos, por qué no quedarnos a ayudar a los niños, nos interesa más el sueldo y las pocas horas, que la satisfacción de ver que nuestros alumnos han mejorado en sus aprendizajes?
    Sin duda el grave problema de la Eduación no es uno sólo, son varios.

  62. Ebano

    Yo también soy Espartaco !

  63. Pingback: Evaluación y confianza en educación « EL BLOG de SISTACNET

  64. jp

    Hola Juanjo.
    Me ha interesado mucho tu artículo y todavía más el debate incendiarioque has provocado con él.
    Respeto tu opinión y creo que tienes parte, gran parte posiblemente, de la razón.
    Es cierto que somos un colectivo quejica.Tampoco me creo que los tiempos del BUP eran mejores. Es cierto que podríamos mejorar nuestra formación, replantearnos modos, maneras y estrategias de llegar mejor a los alumnos.Es cierto que, a menudo, nos gusta echar balones fuera (¿a quien no?). Son ciertas muchas otras cosas de las que dices …

    Sin embargo, te diré también que somos el colectivo en contacto con la Educación que más autocrítica realiza, a todos los niveles.
    Somos los que nos replanteamos diariamente cómo intentar hacer las cosas un poco mejor, o un poco menos mal.
    Somos los que sufrimos unos planes legislativos y normativos para los cuales nunca jamás se nos ha consultado. Los que ahora atosigan con papeles inútiles sin ningún sentido educativo en una jerga desconocida y abstrusa. Somos el colectivo hacia el que se dirigen todas las miradas porque el sistema educativo no funciona (cuando de sobra se sabía de hace mucho que esto así no iba bien, en todos los claustros de todos los centros por los que he pasado), porque unas absurdas Pruebas de Diagnóstico más que discutibles, ponen en la picota la labor que desempeñamos a diario.

    Nuestra opinión no cuenta.

    Como bien dices, parece que nos quieren imponer ahora una nueva “Revolución desde arriba”, a la cual no se puede criticar porque sus contenidos son dogmas de fe…
    No conozco ningún político con responsabilidades educativas que haya hecho autocrítica de su gestión.
    La culpa es siempre, toda , de los maestros.

    Quizá sea ya tiempo de hacer una reflexión serena, sin prejuicios, por parte de todos para poder llegar a algunos puntos mínimos de entendimiento.

  65. ceci0286

    En realidad, España no es el único país en el que se vive este problema. La educación se tiene que analizar teniendo en cuenta a todos los elementos que participan en cada proceso educativo. Lógicamente, los profesores tienen una gran responsabilidad. Del trabajo de ellos depende que los alumnos entiendan correctamente cada clase y se formen no sólo en lo intelectual, sino también en los otros aspectos.

    Pero, aunque los profesores son conscientes de su gran responsabilidad, el gran problema está en que no reconocen su error cuando el trabajo desarrollado no ha sido el adecuado. Lo primero que hacen es culpar a otros de los malos resultados y no analizar el desenvolvimiento que tuvieron. Otra decisión es renunciar al trabajo, pero siempre dejando en claro que ellos no tuvieron la culpa.

    Cuando esto ocurre, sólo puedo pensar en la educación superior que recibieron estas personas para que sean formadas como docentes. Por más que en el Currículum Vitae (http://www.cv-resume.org/curriculumvitae/elaborarcurriculumvitae/definicion.php) den a conocer que estudiaron en una prestigiosa institución o tienen muchos años de experiencia; eso no refleja el compromiso hacia el trabajo que desarrollan. Los maestros no simplemente deben centrarse en enseñar, sino en el ejemplo que son para cada uno de sus alumnos.

  66. Ya echaba de menos post con sentido critico y valentía, como este tuyo. La blogsfera educativa está inmersa en la complacencia.

  67. Pingback: Leer un post (segunda parte) | CiberPrensa

  68. María Elena

    Soy una docente argentina y coincido plenamente con lo que has expuesto.
    Hace escasos minutos me llamó una profesora que solicitó los servicios de A.R.T. porque un alumno la golpeó con su mochila en el codo… No, no se fracturó ni se esguinzó, pero (según ella) sentía dolor. Me ha llamado a mi teléfono particular y fuera de horario EXIGIENDO que se aceleraran los trámites que, por supuesto, ya están en marcha.
    Aquí les llamamos “chantas”, para que se entienda: son los que aprovechan cualquier circunstancia, por pequeña que sea ésta, para sacar réditos personales, aún mintiendo.
    Pero este ejemplo es sólo un botón de muestra.
    He visto profesores de lengua con errores ortográficos imperdonables, profesores de matemática que ignoran cosas elementales de esta materia, profesores que dejan a sus alumnos en el aula para enviar mensajes por celular a sus amigos, profesores de historia que no tienen idea de hechos fundamentales… y la lista continúa.
    Tal vez me cataloguen como “maestra vieja” (este año se cumplirán 40 años de mi egreso como maestra normal nacional) y yo estoy orgullosa de serlo.
    Reivindico a los “viejos” docentes, a aquéllos que sentían verdadera vocación.
    En la Reforma Universitaria de 1918, se postuló: “Educar es una larga obra de amor hacia el que aprende”. No pretendo que se sienta AMOR, simplemente que se cumpla con la tarea educativa.
    Un saludo desde Argentina

  69. Toñi

    Hola Juanjo estoy totalmente de acuerdo con lo que piensas. Los padres y madres implicados en la educación de nuestros hijos hemos constatado que son los profesores los principales responsables de lo que pasa en las aulas. Estamos hartos de que se nos culpe del fracaso escolar. ¿Cuándo los padres se han preocupado tanto de la educación de sus hijos? ¿Acaso las academias no están llenas de alumnos? Los que tenemos formación a diario nos sentamos con nuestros hijos para estudiar todas las materia cuando realmente nuestra obligación es alimentarlos, vestirlos, facilitarles el material escolar y los medios para el estudio y educarlos en valores. Quizás en ésto último sea en lo que fallen la mayoría de las familias por esa crisis de valores que existe en todos los sectores de la sociedad. ¿Qué más se puede esperar de nosotros/as?. Mis hijos son malos estudiantes y yo estoy dedicada exclusivamente a que saquen el curso. Estudié magisterio y no trabajo por dedicarme a mis hijos. Cómo se me puede culpar a mí del fracaso escolar de mis hijos. ¿Acaso soy yo la culpable de que mis hijos tengan demasiado poco tiempo en los exámenes? A veces media hora escasa. Eso antes no nos ocurría. ¿Soy yo la culpable de que a veces le pongan preguntas en el examen que no han dado?

  70. Toñi, diga usted que sí; la culpa de los profesores… que se lo ponen muy difícil a su nene.

  71. Ah,Toñi, mañana te pasas por el cole y le cantas las cuarenta a ese de los exámenes en media hora. Si vas con tus amigas,mejor… ¡se va a enterar este!

  72. Toñi

    Hola Serenus, me ha dado mucha pena su respuesta. He notado cierto tono irónico que me ha dolido. Afortunadamente mis hijos tienen algunos profesores muy buenos, profesionales que actúan con vocación y sentido común. Sin embargo, existen otros que son lo contrario. En cuanto a pasarme por el centro, tengo que decirle que me paso bastante a menudo porque pertenezco a la AMPA y al Consejo Escolar desde hace 13 años, He asistido en estos años a bastantes jornadas de formación y me conozco la normativa. Siempre he estado muy implicada dedicando muchas horas de forma desinteresada primero en el colegio y luego en el instituto. Suelo tratar a todo el mundo con educación, así que no tengo que ir a cantarle las cuarenta a nadie. Hasta ahora estoy callada, aguantando la situación; si algún día decido protestar lo haré con educación y de forma legal. Me gustaría que todo el mundo actuara así y cumpliera la normativa, incluso con el alumnado; seguro que todo iría mucho mejor.

  73. Hola Toñi.

    Dices que te ha dado pena mi respuesta, que te parecido irónica y te ha dolido. Podrías ponerte también en mi situación al leer: que los padres habéis constatado que los profesores somos los responsables de lo que pasa en las aulas; por lo que después cuentas entiendo “lo que pasa” por aquello que va mal y por “responsables” culpables.

    Yo te diría que no. Que el tipo de alumno lleno de soberbia que cada día es más frecuente encontrar tiene su origen en la educación familiar. Una persona consentida, que mira por encima de los hombros a sus maestros,-algo que hace con el respaldo de sus padres, por cierto que la falta de respeto a sus profesores es la misma que tiene hacia sus propios padres y en general a cualquier adulto, no digamos ya a los viejos -, que cree que lo merece todo, que hay que ponerle alfombra roja cuando hace la “o” con un canuto.

    En fin, sobre este tema he escrito bastante, puedes leer varios post sobre el tema en:
    http://waldenland25.blogspot.com/2008/02/los-problemas-de-la-escuela.html

    Mi interés no ha sido ofenderte, pero si me gustaría que repares en lo injusta que puedes haber sido contra un colectivo que -en mi opinión, quizá no sea la de este blog- está enfrentándose a problemas muy graves y que que cada día es blanco de más resentimientos.

    A mi me parece muy irresponsable y muy grave achacar los males de la escuela a los profesores: al contrario ellos son quienes más lo sufren -como alumnos que han sido, como padres que son muchos, y como profesores que han de enfrentarse a esos males cada día.

    Un saludo.

  74. Serenus, ni que decir tiene que sigo defendiendo, palabra por palabra, lo que he escrito en el post. Llevo diciéndolo un tiempo, en muchos sitios, fundamentalmente en persona. Mi sorpresa, enorme, ha sido que mayoritariamente el colectivo docente, de diferentes comunidades, provincias, edades, tipos de centros, etc, reconoce que es el mayor problema del asunto. De ahí, obviamente, hay que pasar a una actitud constructiva, que diga cómo hacer, qué hacer, plantear alternativas… De ese sufrimento que describes se pasa al disfrute con un cambio de actitud, sólo así. Y digo más, los profesores no son, como dices, quienes más sufren los males de la escuela. Son los alumnos, sin duda. Lo que te puede parecer irresponsable, a mi, y tantísimos otros como lees arriba y he visto en persona, nos parece lo contrario: un ejercicio (doloroso, si quieres) de responsabilidad. No está nada mal discrepar, y si este blog sirve para ver varias versiones de lo que sea, mejor. Saludos.

    Toñi: entiendo perfectamente lo que planteas. Hay demasiados ejemplos, en todos sitios, de lo que en el post llamo “echar balones fuera”. Y también digo más. Mayoritariamente, los padres/madres os habéis alejado de la escuela porque hemos gestionado fatal desde los centros la relación con vosotros: llamar para abroncar, expulsar, no aconsejar. Casi jamás para felicitar, animar, encontrar estrategias de acercamiento… Seguramente te interesará leer este enlace a un post de Maribel y
    este debate que tuvimos en un Claustro Ideal Oficial sobre “acercar a los padres y madres a la escuela””. Gracias por tu aportación, que considero muy necesaria. Un ejemplo más que demuestra que, incluso con padres/madres preocupados, el sistema actual no funciona. Mientras no se revise, y se acepte la responsabilidad, es imposible construir nada. Un saludo.

    Y no se enfaden ustedes, que en la discrepancia se encuentra muchísima riqueza. Creo que es sanísimo, aquí y en cualquier contexto, decir con total claridad y libertad lo que uno piensa.

  75. Efectivamente Juanjo en este punto no coincidimos. No pretendo convencerte, pero me gustaría matizar algunos aspectos de mi visión del asunto.

    Para mí el problema de la escuela -me gusta llamarlo así, creo que pronto, quizá ya, la escuela englobará la universidad- es un problema que aqueja a todas las sociedades democráticas desarrolladas, desde España a Japón. Hace un momento leía una carta de un profesor de universidad en Japón, sus problemas -sensaciones- eran similares a los de cualquier profesor de bachiller en España.
    Yo no creo que los más perjudicados sean los alumnos, los alumnos no son un grupo homogéneo, como tampoco los padres y los profesores. Creo que la visión del alumno como ser inocente, víctima al que se ha proteger en todos los casos, es muy ingenua. Entre los alumnos hay víctimas, pero también verdugos. Por ejemplo soy bastante escéptico con las famosas “mediaciones” porque creo que acaban beneficiando precisamente a los verdugos y desamparando aún más a las víctimas (quizá porque se apliquen mal. En fin, volviendo al tema de “los más perjudicados”, los más perjudicados pertenecen a todas las edades niños,jovenes, adultos y viejos, los factores determinantes son otros distintos a los de la edad: recursos económicos,sociales, psicológicos etc. Pero nuestra sociedad parece más sensible con los jóvenes.

    Me dices que te ha sorprendido comprobar que la gran mayoría de los profesores coinciden en tus planteamientos. A mí no me sorprende, es natural que sea así, es un mecanismo psicológico de autodefensa: “si yo soy el responsable de los males, entonces también está en mi mano la solución”. Lo cierto es que es ilusorio: no está en nuestras manos la solución, puede parecer duro -espero que nadie se desespere por ello. También se puede culpar a los otros: “es culpa de los profesores que no son como yo”. (Eso también es tirar balones fuera).

    Esta posición mía no es pesimista aunque te lo pueda parecer. Se trata de reconocer que es un problema que nos sobrepasa, como sobrepasa a los padres, efectiva -y dramáticamente!- ellos se sienten angustiados porque a pesar de sus esfuerzos se dan cuenta que no tienen control sobre sus hijos , hay demasiados factores que se les escapan -se puede culpar a los profesores (pero eso también es echar balones fuera).

    En esta situación global cada uno (también los profesores, claro) tendrá que tomar decisiones para mejorar su entorno inmediato -y sobre todo para no sucumbir personalmente. Quizá las decisiones y estrategias que tú tomas -o tomáis- en vuestro instituto sean adecuadas a ese entorno, a vuestros problemas… yo no puedo juzgarlo, pero confío en que sea así.
    Yo viendo los problemas de mi entorno no puedo admitir que el problema seamos los profesores, aunque por supuesto que también tenemos mucho que decir y que hacer.

    Bueno… no pretendo hacer un tratado.
    Quizá tan solo aclararme a mí mismo.
    -o echar algún balón fuera.

    Y por supuesto a coger enfados electrónicos. Si algo permite este medio es tomar las cosas con distancia 🙂

  76. y por supuesto NO VOY a coger enfados electrónicos. Si algo permite este medio es tomar las cosas con distancia:)

  77. Pingback: María Barceló Martínez » 21 de Mayo, huelga del profesorado andaluz

  78. Serenus ¿cómo no vamos a ser más sensibles con los jóvenes? No entiendo otra opción que comprender más sus errores, entender sus rebeldías, sus faltas de valores. No he visto en ningún instituto ningún alumno-verdugo, jamás, en ninguno.
    Repito que sí, que tenemos soluciones, que arreglada nuestra parte se arreglan otras muchas, que son mejorables, sin duda, pero no el origen del problema, que está, insisto, en nosotros, en nuestra capacidad ¿profesional? de adaptarnos al alumnado, de creer en ellos. Se deja de sufrir en cuanto se acepta y se camina para arreglarlo.

    Saludos y gracias de nuevo.

  79. Toñi

    Juanjo, felicidades por pensar así. Tienes que ser un buen profesor además de buena persona. Yo pienso igual que tú; hay que luchar por mejorar las cosas, hacer todo lo que uno puede.

    Saludos

  80. Ahora sí que me dejáis de piedra. ¿No hay casos de alumnos que acosan a sus compañeros?. No creo que puedas afirmar eso sinceramente.

  81. Toñi

    Claro que hay alumnos que acosan a sus compañeros. Mi hijo mayor fue acosado por varios de sus propios compañeros en 1º de ESO. Creo que hay que trabajar con ellos para evitar esas conductas.

  82. No me imagino a un médico, y la comparación probablemente sea injusta en muchos sentidos, diciendo y echándole en cara a sus pacientes que están enfermos. Este colectivo docente, no sé si puedo decirlo más claro, es mayoritariamente hipócrita, con todas las letras.

  83. Toñi

    Es curioso que yo siempre hago comparaciones de la profesión docente con la profesión médica. A menudo pienso ¿qué pasaría si un médico se negara a curar a un niño que ha sufrido un accidente doméstico por el descuido de sus padres, o se negara a curar a un enfermo que es fumador porque dicha enfermedad fuera consecuencia del tabaco, o no se atendiera a una víctima de un accidente que no llevara el casco,cinturón, etc…?
    ¿Qué pensaríamos del médico que se negara a curar a personas que no tienen solución, o a personas con enfermedades nuevas que no estaban cuando estudió la carrera?

    De igual manera que cuando uno está enfermo acude al médico, cuando unos padres tienen problemas con la educación de sus hijos acude a los profesionales de la educación que son los profesores. ¿Por qué eso les molesta tanto a los docentes? Debía de ser un orgullo para ellos. El prestigio de los docentes aumentará cuando los padres encuentren respuestas y ayuda en ellos en lugar de críticas por no saber qué hacer. Todos los padres y madres no tienen formación en esos temas.

  84. De la misma manera que hay problemas de salud física que son competencia de los médicos -y nada pueden hacer los profesores, aunque son relevantes en la edcucación de un niño. De la misma manera
    hay problemas conductuales, psiquicos, sociales… (relevante para la educación) en los que el profesor tampoco puede hacer nada. Eso no es hipocresía Juanjo. Sinceramente creo que te estás atrincherando en ese “los profesores son los culpables..” deberías matizar tu posición -o serás muy injusto con gente que no lo merece- los profesores tienen su parte en el pastel.. pero no más que las otras partes -incluidos los alumnos¡

    Toñi,como comprenderas a nadie le molesta que los padres planteen sus preocupaciones y problemas…

    saludos

  85. Toñi

    Serenus:
    Le recomiendo que lea los programas de competencia social de Manuel Segura: “Relacionarse bien” para Primaria y “Ser persona y relacionarse” para Secundaria. Manuel Segura ha sido profesor de la Universidad de Psicología Educativade La Laguna(Tenerife). Tiene 84 años y se dedica actualmente a impartir cursos a profesorado sobre estos programas, así como conferencias en varias Universidades . Yo asistí a uno. Él está preocupado por los niños y adolescentes y tiene mucha experiencia con jóvenes delincuentes y presos y es optimista. Dice que los problemas se solucionan cuando se les hace pensar, cuando se les hace pasar de un estadio moral a otro según Kolberg.
    En sus libros vienen las actividades listas para llevarlas a cabo. Otros libros suyos son: “Educar las emociones y los sentimientos”, “Enseñar a convivir no es tan difícil”.
    Insiste en que el profesorado no tiene que escudarse en la familia pues estos programas son cognitivos con lo que no les afecta la conducta de los padres.
    Si otros han encontrado la solución ¿por qué no se aprovecha?
    Saludos.

  86. Toñi, le aseguro que la lectura está entre mis actividades favoritas. Tendré en cuenta su recomendación.
    Aunque le adelanto que no creo en soluciones mágicas.

    saludos

  87. Toñi

    No se trata de soluciones mágicas, son fruto del trabajo e investigación de mucho tiempo de algunas personas. Hay que probar. Entre todos podremos mejorar ésto. No podemos quedarnos de brazos cruzados lamentándonos.
    Una cosa está clara: los métodos tradicionales no están dando resultado actualmente, y existen testimonios de personas que están consiguiendo logros importantes como es el caso del IES de Juanjo, del IES de Portada Alta de Málaga… ¿Por qué no probar?
    Hace 20 años, cuando estudié Magisterio ya se hablaba de otros métodos de enseñanza. Yo realicé las prácticas en un colegio en el que se experimentaba una reforma en el ciclo superior. Y todavía estamos con métodos tradicionales, aburridos con lo que ha cambiado todo. Además con el nuevo tipo de jornada intensiva todavía se hace más pesada para los estudiantes. En el cambio creo que está la solución. Y sobre todo según decía Manuel Segura hay que educar con cariño pero con normas claras.
    Saludos.

  88. ¿Atrincherado Serenus? No, fuera de las trincheras, precisamente, construyendo después de la crisis, encontrando soluciones siguiendo buscando. Pero sólo después de esa premisa: somos la solución. En el fondo es optimismo, y la realidad me viene dando la razón. Evidentemente, no todos los profesores. Los hay magníficos, y tengo muchos compañeros así, que funcionan y se lo planean, autocríticamente constructivos. Quizás la necesidad aguza el ingenio, también el educativo. Aunque no estemos de acuerdo, es un lujo leer tus comentarios. Muchas gracias.
    Saludos.

    Toñi: gracias por las recomendaciones, que tendré en cuenta en cuanto tenga algo de tiempo, no te quepa duda. Efectivamente, como apuna Serenus, no hay soluciones mágicas. Aunque sí hay “magia” cuando hay soluciones. Saludos. Y gracias por comentar aquí.

  89. una interesante entrevista a Emilio calatayud, vale la pena leerla:

    A veces parece que los padres desconocen las andanzas de sus hijos hasta que es tarde.
    -Ignoran las señales de alarma, no se dan cuenta y, a veces, lo que pasa en las clases medias es que las tapan. No asimilan que su hijo pueda tener problemas, por ejemplo, con el consumo de alcohol, sustancias o con pequeños hurtos en grandes almacenes. Lo van tapando hasta que ya no pueden. Lo mismo pasa con los malos tratos de menores a los padres. Estos van permiten situaciones de insultos, de amenazas. Es un problema de la clase media alta y es el único delito en el que están equiparados los dos sexos.

    El domingo, en Argentina, dos niños de nueve y siete años mataron a un bebé de dos.
    -Cuando esto sucede falla todo el sistema educativo, empezando por la familia, siguiendo por la escuela y pasando por la sociedad… Hay que partir de la base que los niños son buenos, no nacen malos.

    http://www.diariodemallorca.es/secciones/noticia.jsp?pRef=2008052300_2_360676__MALLORCA-Emilio-Calatayud-padres-ignoran-alarma-hijos-tapan

  90. ¡Ay, Serenus! Mira que llego a compartir tus reflexiones, y hasta entiendo a veces tu punto de vista, pero las citas de la entrevista a Emiio Calatayud… En fin, que nos has dejado lo bonito y se han quedado en el enlace algunas perlas como las que aluden (o justifican, más bien) la bofetada a tiempo como medida educativa.

    Y no, Emilio Calatayud, no habla aquí de los chicos/as con problemas a los que hacías referencia en el comentario 88. No. Habla de los niños malcriados de clase media. De los que pegan a sus padres, maltratan probablemente a sus pares, a sus profesores,… ¡Y qué se yo! A los animales, a sus abuelos,…

    Si un hombre da a su mujer una bofetada a tiempo, con fines educativos,… La insulta o la amedrenta elevando su voz… Todo ello con la intensidad adecuada y en el momento justo. Es decir, sabiéndolo hacer, como sugiere Calatayud. Nadie duda de que eso es un maltrato y no el absurdo de considerarlo socialmente como un azote o una bofetada. (Parafraseo porque me lo ha dejado “a huevo” el señor juez).

    Y, sin embargo, Emilio Calatayud, en sus aclamados discursos “educativos”, en su infumable libro, en sus entrevistas,… sigue banalizando acerca de la Convención de los Derechos del Niño, continúa criticando e ironizando sobre las modificaciones de los artículos 154 y 268 del Código Civil. Mientras, yo sigo y sigo leyendo la letra pequeña de su discurso y clamando ¡¿Pero nadie se da cuenta de las barbaridades que dice este “llano” y “campechano” juez?!

    Es difícil, muy difícil, educar con amor, sí. No permitir que te humillen y que te falten el respeto, ni que te agredan. No puedo ayudar a mis hijas a construir una imagen positiva de sí mismas si no me respeto a mí misma y no exijo respeto. Pero hay otras maneras de hacerlo. Sin trucos ni recetas mágicas, claro. Primero hace falta estar convencido de ello, como lo está Juanjo.

    Pero si las personas de autoridad, las figuras públicas con opiniones de peso, mediáticas, justifican el uso de la violencia con los niños, o nos los pintan como malcriados, tiranos,emperadores o pequeños dictadores… mal vamos, muy mal, Serenus. ¿No crees? ¿O es que estamos todos enfermos?

    Reniego de los Estivill, de los Urra, de los Garrido, y hasta de los Calatayud que, con su mejor intención, sólo nos muestran el lado oscuro. Y los vicios de nuestro pobre pensamiento, con tanta tendencia a la generalización, hacen el resto.

    http://ampalalatina.wordpress.com/2008/01/25/jueces-que-educan-a-padres/

    Un abrazo. Que yo soy de abrazos 😉

  91. Chelucana,

    No sé si estamos todos enfermos. Pero al observar adolescentes de entre 12 y 17-18 años me preocupa mucho lo que veo. Aparte de padres (creo que en general no lo están haciendo muy bien) y sociedad en general, mi opinión es que los institutos actuales no son el lugar adecuado para adolescentes de 12-14 años. Me parece mucho mejor la antigua EGB que la actual ESO. Por ejemplo; la figura del maestro era más indicada para esas edades que la de de un licenciado en una materia particular.
    Creo que estamos ante una verdadera estafa.

  92. Pingback: “La pedagogía no tiene la culpa” « EFERVESCENTE2H

  93. Pingback: Carta abierta a Mariano Fernández Enguita. El “drama” de los niños gitanos las profesoras « Efervescente2H

  94. Definitivamente los docentes somos considerados la servidumbre de las profesiones, relegados a la pieza de atras y con declaraciones de que no pueden vivir sin nosotros

  95. Pingback: Webs y Blog de Docentes | En Mi Colegio

  96. jpq

    Lamento haberme perdido el debate….

    Soy uno de los “juanes”

    }:->

    Saludos

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