“Compañeros” docentes

Ya, ya sé que no parecen las fechas adecuadas para lo que sigue, ahora que la palabra “paz” se cita en deseos tan generalistas como, a menudo, carentes de significado. Pero a lo mejor, precisamente por eso, hay que intentar llenarla de compañerismo, del de verdad.

El caso es que el pasado sábado llamé a un buen amigo por teléfono y me contaba de palabra lo que Montse ha denunciado con valentía en dos posts sucesivos: ¿Hasta dónde va a llegar la indecencia? e Insultos y vejaciones porque sí. Como habrás leído los dos enlaces, te estarás dando cuenta de que, evidentemente, estamos hablando de mobbing en las escuelas. Sí, sí, de mobbing entre docentes, entre educadores, entre profesionales que tratamos a diario con menores pretendiendo aportarles modelos de conducta, valores…

Asco, auténtico asco da constatar cómo este gremio nuestro es capaz de plegarse a veces ante la injusticia y mirar hacia el otro lado, ése en el que está el sueldo-fijo-para-toda-la-vida-y-yo-no-quiero-problemas. Patético resulta el timorato “compañerismo” que se arrodilla ante el poder de un equipo directivo y trampea con la justicia, la razón, la dignidad y la ley. No, no se es compañero sólo para quejarse, para taparse, para ocultar injusticias, para esconder irregularidades. Harto, muy harto estoy del “compañerismo” pro-finés, ése que esconde tras la llantina contra el legislador y las comparaciones improcedentes el falso lamento del “no podemos hacerlo mejor, porque la ley nos lo impide”. Sí podemos, y a lo mejor es precisamente la ley la que debería cumplirse.

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Acerca de Juanjo

Profesor de Filosofía

  1. Lamentable el asunto del acoso. A cualquiera con un mínimo de sensibilidad y sentido de la justicia se le revuelven las tripas ante los casos de acoso. Pero aparte de los estudios sobre el tema me gustaría plantear unas preguntas concretas:

    1. ¿Qué estado de cosas fomenta que se dé un aumento de casos acoso?
    2. ¿Cómo puede una directiva evitar los casos de acoso?
    3. En el caso que el acoso sea una práctica dirigida desde la dirección ¿cómo puede revertirse esa situación?

    Sería muy interesante un foro de discusión sobre el tema. -Creo que las situaciones de acoso están aumentando, y que tenemos el caldo de cultivo para ello-

    PD. Juanjo con todo respeto: ¿qué pinta el ser pro-finés -o progermánico- en este asunto?

  2. Serenus: personalmente me parece que es obvio, pero puedo estar equivocado, y agradeciendo tus preguntas respondo con respuestas provisionales:

    1. Indiscutiblemente, un estado de cosas de cobardía e injusticia, y un marco legal que no se cumple.

    2. La ley, la ley, y la ley, Serenus, sea mejor o peor nos iguala y nos da un marco de referencia. Y si además una directiva crea un marco de buena convivencia justa, mejor, si tiene la mínima decencia de tratar a todos por igual, entendiendo sensatamente en concepto de igualdad, y no como un igualitarismo vacío.

    3. El/la inspector/a de referencia, o está cómodo-inútil o debe actuar. Creo que está claro. En caso contario hablaríamos de otra cosa.

    Mi alusión al “compañerismo” pro-finés está claramente en el contexto de lo que percibo como balones fuera, es decir, observar la bondad de lo ajeno, de lo lejano, sea finlandés o lapón, para esconder un “yo no puedo hacer más porque me lo impide la ley” que me jode cada día más.

    He pretendido ir del ejemplo al plano fotograma, y si quieres, y en ello te entiendo, es un error, es decir sólo quiero decir que veo solidaridades absurdas y falsas en la imposibilidad de mejorar nuestra práctica. No es pro-finés en sentido estricto, Serenus, a lo que me refiero, sino a pro-tramposo, en la medida que se pueda esconder la incapacidad de mejora tras la ley, sólo eso. Lo que pasa es que últimamente las “solidaridades” que veo tienen que ver con Finlandia, y a mí, como educador, me queda lejísimos, física y actitudinalmente, por más que se empeñen.

    Saludos.

  3. Hola:

    Gracias Juanjo, una vez más, por hacerte eco de nuestros problemas. Se agradece tanto que tiende a infinito.

    Respondiendo a Serenus:

    1.- El miedo, la cobardía y la mediocridad
    2.- No permitiéndolos, es decir, dejando claro a la parte acosadora que su actuación está en conocimiento de los superiores
    3.- El acoso no puede revertirse, en todo caso cesar. Este último no va a venir de los acosadores (cuyo fin último es lograr que los acosados se vayan) sino de instancias superiores. Si el acoso, pues, no cesa es responsabilidad de ellas. Lo único que puede hacer el/la acosado/a es notificar a Inspección y esperar, aguantar, apretar los dientes y plantar cara. Sé que al final van a ganar (porque tienen el poder y son más) pero también sé que nunca llegarán a ser como nosotr@s ni nosotr@s como ellos. Eso, me alivia. Me alivia no parecerme ni un gramo a todos ellos, desde el que lo sabe hasta los que miran, pasando por los que acosan directamente.

  4. Garum

    Estimado Juanjo, hace mucho tiempo, quizá demasiado, que no comento nada en los blogs… Ahora tengo tiempo, ánimo y algunas ideas, pocas eso sí, para comentar algunas de las cosas que he leído en otras publicaciones y que a lo mejor incluyen referencias a otro de tus post.

    Desde luego que hay muchas historias detrás de una letra, fíjate en la M de Montse que no hace más que darnos patadas en el estómago…

    Parece Mentira que seamos tan Mendaces, que seamos tan Míseros y que Moralmente tengamos tantas Manchas, sobre todo cuando Mandamos con tanto Miedo a nuestra propia Mendicidad Mental. Son unos auténticos Mendrugos que Machacan a los demás para poder Medrar de alguna Manera. Con esta Mentalidad Menguante sus Meninges los Martirizarán hasta hacerles auténticos Microbios que se desarrollan en su propia Mierda…

    Al final la conclusión que puedo sacar es que en nuestra sociedad sólo hay una cosa que se repite a lo largo de la historia, la Miseria humana. Que se puede manifestar de muchas formas y la más cruel es la que viene representada por alguien que tiene una situación de poder frente a los que no están en sus mismas intenciones…

    Por supuesto nuestra profesión no está exenta de estas situaciones, creo que antes de empezar a trabajar en estos menesteres de la enseñanza debería ser obligatorio uno o dos años de trabajo en cualquier otra empresa privada, para comprender mejor el mundo donde nuestros alumnos van a tener que vivir, y en el que muchos de los profesores que hoy trabajan en este gremio no resistirían ni el primer día… Ahí no hay inspección ni otras cuestiones administrativas, hay que aprender a dar soluciones a pesar de lo inepto que pueda ser el jefecillo de turno, pero que es quien te tiene machacado junto con los “compañeros” que nunca te van a hacer un favor frente al jefecillo (la cobardía está dentro de las miserias humanas…) Y por supuesto las “medallas” se las pondrá otro, aunque seas tú el responsable de los éxitos conseguidos…

    Con todo esto, querido Juanjo, quiero decirte que efectivamente no hay que hechar la culpa a las leyes por nuestra propia incompetencia, somos los responsables de hacer lo que debemos hacer y hacerlo lo mejor posible, sin quejas, ni disculpas…

    Lo de Montse es una canallada más del sistema, el de la enseñanza y el de muchos otros, pero no podemos quedarnos en la queja, debemos tomar las decisiones oportunas y “apechugar” con lo que debamos hacer, y no todo el mundo es capaz de hacerlo (compañeros que miran para otro lado incluidos…)

    Las preguntas serían… ¿Y en Finlandia se producen estas situaciones? ¿Qué hacen los responsables educativos? ¿También hay compañeros que miran para otro lado? ¿También hay insultos y agresiones…? Pues yo me temo que sí, que hay muchos de los problemas que tenemos aquí, pero que posiblemente la responsabilidad cívica de esa sociedad les haga cumplir más estrictamente con las normas vigentes y obtengan mejores rsultados aplicándolas todos con el mismo cuidado…

    No nos olvidemos de que cuando algo no funciona es, en gran medida, debido a que cada parte del sistema hace una cosa diferente, sin ajustarse a las normas de funcionamiento establecidas y eso nos lleva a sistemas “corruptos”, la mejor muestra son las situaciones de presión, coacción, acoso y arbitrariedades que se dan en los casos como el de Montse… Nuestra cultura judeocristiana sabe mucho de estas situaciones…

    Creo que me estoy “liando” demasiado, mis mejores deseos para Montse y que sepas que esos, con los que has tenido la mala suerte de coincidir, no son más que la escoria del sistema, y que nunca debes permitir que te impidan seguir trabajando como hasta ahora. ¡Ánimo!

    En fin Juanjo, un fuerte abrazo y que estas vacaciones te sirvan para descansar “un poquito”,

    Garum

  5. Una medida que creo que sería fundamental para evitar el acoso sería que las direcciones de los centros no pudiesen alargarse más de ocho años consecutivos, aunque existiese la posibilidad de volver a ejercer la dirección después de un periodo de descanso. Algo que en política vamos viendo que es fundamental.En educación parece que las medidas oficiales van en otra dirección.

    Quien ejerce un cargo directivo debería saber que tiene que volver a ser docente con sus 18 horas o seguir otro camino dentro de la administración- de lo contrario inevitablemente se querrá mantener privilegios y esto traerá la parcialidad..el doble rasero, la injusticia, caldo de cultivo del acoso. Y creo que esto es tan inevitable como la ley de la gravedad.

    Desde la antigüedad sabemos que el poder corrompe hasta al más puro.

  6. Nada que agradecer, Ramón, estamos en el mismo viaje. Ojalá Eduardo aclare algo la cosa, ya me contarás.

    Garum, ya tenía yo ganas de leerte por aquí. Para llevar tiempo sin escribir no está mal 😉 Un fuerte abrazo y espero que siga perfectamente quién ha demostrado tanta entereza en momentos difíciles. Me temo que detrás de lo que dices está la necesidad de una formación docente seria, justo la que no hay. Como lo lea Illaq, verás…

    Serenus: suscribo completamente lo que dices, el poder, por pequeño que sea, puede hacer perder la perspectiva, y eso ya es una forma de corrupción. Fíjate que en muchas reuniones que voy, los directores, casi siempre ellos, no ellas, quieren que solicitemos a la administración no tener que dar clases. Me he negado dos veces a firmar peticiones en ese sentido. Lo dicho, totalmente de acuerdo.

  7. Yo no creo que sólo el “poder” convierta en miserable a nadie, más bien hay gente que nace miserable y cuando se ve en una situación de cierto privilegio aprovecha para descargar todas sus mezquindades contra aquellos que pueden hacerle sombra en algún sentido, es decir, aquellos/as que le hacen sentirse inferior y que le recuerdan la clase de mierda que es aunque haya llegado un peldañito más arriba de lo que acostumbra.
    Supongo que en todas partes cuecen habas pero, desgraciadamente, en este gremio nuestro abundan los especímenes de esa índole, auténticos enanos mentales que necesitan silenciar todo lo que recuerde a trabajo, decencia, responsabilidad e innovación, porque no están dispuestos a permitir que se les compare y mucho menos que se les exija que cumplan con sus obligaciones, cosa que no han hecho en la vida.
    Lo siento por Monste, que tiene que vivirlo en carne propia, pero desde luego le están demostrando que la consideran superior. Qué pena, con lo bien que les viene a los centros contar con gente como ella.

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