Primer Claustro Ideal Oficial: ¿Cuáles son los tres principales problemas de la enseñanza?

Si no recuerdo mal, la idea fue de Da-beat, que se lo dejó en un comentario a Montse (no he encontrado el comentario). El caso es que varios de nosotros nos hemos unido a la propuesta de formar lo que Ricardo bautizó en nuestro Relato educativo 2.0 como CIO (Claustro Ideal Oficial).

Y andaba yo pensando que si tan ideal es ¿por qué no lo convocamos en la red? Unas mínimas normas se me han ocurrido. En uno de los blogs de los integrantes del claustro, que por supuesto está abierto a quien lo desee, se propone un tema educativo, una especie de orden del día. En los comentarios se debate la cuestión propuesta durante un plazo de unos días previamente fijados por el autor/a del post. Terminado el plazo el/la autor/a del post propone la sede (el blog) del siguiente debate en un nuevo post. Y podemos ir así, de blog en blog, celebrando sesiones del Claustro Ideal Oficial. Vamos, no apto para claustrofóbicos. Por supuesto que estas mínimas reglas están abiertas a vuestras aportaciones, que seguro que serán mejores que el mínimo orden que osadamente me atrevo a proponer. Para eso tenéis los comentarios.

Como lo mío es tirarme a la piscina aunque no haya piscina, ni agua, comienzo aquí con un tema tan general como difícil. El otro día, un conocido me hizo una pregunta que propongo como único orden del día de esta sesión:

 “¿Cuáles son los tres principales problemas de la enseñanza?”

Mi respuesta, porque más de una vez lo he defendido, fue la siguiente:

  1. Creer que se puede ser profesor sin ser educador.
  2. La distancia entre la sociedad y la escuela en ambas direcciones, que provoca en nuestros estudiantes la sensación de enclaustramiento artificial.
  3. La escasa renovación metodológica, que perpetúa métodos de hace treinta años en la escuela de hoy en día.

Probablemente haya muchos más, a mí esos tres me parecen fundamentales. Creo que no es mal orden del día para empezar.  Se abre este claustro hasta el sábado 10 de noviembre. ¿Qué os parece? A ver si somos capaces de poner claridad en nuestra tarea.

En definitiva: ¿Te parece bien este Claustro Ideal Oficial? ¿Y sus reglas? ¿Cuáles son los tres principales problemas de la enseñanza?

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Acerca de Juanjo

Profesor de Filosofía

  1. Me parece interesante hablar del tema, ponerlo de relieve porque los problemas están ahí y no se van a resolver por sí solos.

    En mi opinión, existe una descompensación brutal entre lo que la ley o el Legislador pretende y lo que efectivamente hay en nuestras escuelas. Pasar de un modelo dominado por el carácter instructor a otro en el que se contemplan más facetas además de la académica no es posible simplemente cambiando la Norma y manteniendo los métodos, la formación y la visión y rutinas de los docentes. Estos cambios tienen que producirse de manera simultánea pero los docentes nos hemos quedado atrás y no estamos preparados o capacitados o dispuestos a asumirlos.

    Lo anterior, además, lo vamos a sumar al hecho de que la sociedad ha cambiado profundamente y que los modelos, los valores, los hábitos y las relaciones que se daban hace veinte años ya no valen. ¿Cómo pretendemos nosotros hacer valer nuestros métodos de hace veinte y treinta años? El choque, la distancia y la inefectividad son inevitables.

    Las personas que enseñamos:

    ¿Cuántos docentes se creen realmente los objetivos y métodos que proponen las reformas? Una cosa es aprenderlo y vocalizarlo delante de un Tribunal de Oposición (quizá compuesto por gente que tampoco se lo cree) y otra muy distinta es llegar al centro de destino y dar clase de la única manera que sé: tal y como me las dieron a mí. La falta de formación que acusamos en el plano pedagógico y estratégico nos hace refugiarnos en el que creemos el principal objetivo, la instrucción, desafiando nuevos métodos y ritmos. Resultado: fracasamos estrepitosamente. No somos más profesionales por acabar el temario a toda costa (es que hay que darlo) ni por lograr que nos tengan miedo ni por gritar; seremos profesionales si logramos que l@s alumn@s aprendan y eso no está tan claro. Además, resulta que nos han engañado con eso de las vacaciones y la buena vida ya que, cuando compruebas que si quieres dar más, tendrás que estar todas las tardes y noches corrigiendo, adaptando, evaluando, planeando y entrevistando, no es difícil llegar al convencimiento de que el Legislador no me tuvo en cuenta y de que la instrucción (como a mí me lo dieron) es la estrategia acertada. Nos engañaron en el CAP, no recibimos una formación óptima (quizá porque parte nos la dieron teóricos apartados de las aulas de secundaria y la otra gente que no anda convencida y que añora tiempos pasados); resultado: no sabemos ni podemos enfrentarnos al problema de 25-30 alumn@s con capacidades muy distintas. Solución que le damos: seguimos enseñando como antes. Me recuerda al chiste del borracho que entra en su coche y, al comprobar que no está el volante ni los pedales ni la palanca de cambio, comienza a gritar: “Policía, socorro, me han robado el volante y los pedales”; el policía llega, se asoma por la ventanilla y le dice al borracho: “Ande, siéntese usted delante”. No podemos seguir gritando dónde está aquella sociedad, ahora hay otra, distinta (ni mejor ni peor), presente y ésa está ahí delante. Si queremos hacer algo, tendremos que mover ficha. Esto podría conseguirse, a partir de ahora, para los que llegan nuevos mediante la formación mediante una titulación universitaria específica, la selección y el aviso. Para los que ya estamos, ciertamente, no se me ocurren soluciones; que cada uno busque la suya.

    Muchos dirán “Que cambien las leyes”, mire usted, las leyes no pueden dar la espalda a la realidad ni a la sociedad; las normas cambian porque las sociedades cambian. ¿Realmente alguien cree que por imperativo legal un chico o chica me va a guardar respeto? ¿que va a estudiar? Esas leyes, tan estupendas, ¿acaso buscan crear élites? Yo creo que será mejor que aprendamos a enseñar el respeto, a fomentarlo que entre treinta y la pizarra estoy yo y ésa es mi arma.

    Los métodos:

    Hablar de titulación universitaria específica para enseñar en secundaria (los de primaria ya se lo montaron muy bien desde siempre) levanta ampollas, tensa cuellos y aumenta la presión de muchos globos oculares. Mire usted, resulta que tengo un tema (de entre los más de 70) que habla de metodología en la enseñanza de la Economía. Y le diré que me parece muy bien lo que ahí se dice, que será para quien vaya a la Facultad a estudiar pero para Secundaria … mentira, todo mentira. Yo no sabía en lo que me metía, en mi vida me ha resultado algo tan difícil como enseñar Economía a chic@s de 16 años; dan ganas de tirar la toalla; es muy difícil, mucho y no me queda otra (bueno, puedo irme) que ir diseñando el método a base de experiencia. En la Facultad no se enseña esto porque realmente no hay motivos para hacerlo; no es una carrera de educación, como tampoco lo es cualquier otra (ingenierías varias, técnicas incluso, matemáticas, lengua, filosofía, historia, etcétera). Con una titulación específica quizá podamos ir avanzando algo. Pero eso, como decía, no nos resuelve el problema de los que ya estamos.

    De momento me quedo aquí. Saludos.

  2. Muy interesante, Juanjo. No sé si responder a la pregunta o al comentario de Ramón. Intentaré mezclarlo.

    A la pregunta:
    No puedo elegir solo tres: o elijo uno o veinte. Lo dejaré en uno: El problema de la enseñanza es la sociedad, TODA la sociedad. No podemos decir que el problema sean las leyes, o los alumnos, o los métodos… cuando el problema son las leyes, y los alumnos, y los métodos, y los profesores, y los padres, y los que no son profesores ni padres, y…, y …

    No podemos seguir echando balones fuera: los profesores echan la culpa a los padres, los padres a los profesores, los profesores a los psicólogos, los psicólogos a los padres, los padres a los niños y los niños no saben/no contestan porque se ven envueltos en algo que no han pedido y que ya estaba roto cuando llegaron.
    Tenemos que asumir que la culpa es de todos, y recoger cada uno nuestra parte.

    En el caso de España, incluso me atrevería a decir que no es exactamente culpa, porque es posible que nuestro problema sea bueno al fin y al cabo, siempre que sepamos manejarlo, y ahí es donde estamos fallando. Me explico:

    Siempre he visto los problemas de España como un problema de Química. Imaginad un montoncito de arena en un vaso de agua. Ese montoncito es una Sociedad. La arena está depositada en el fondo, hay equilibrio. Eso es una sociedad con un orden, unas normas. Que haya orden no significa que sea el orden correcto, o que las normas sean buenas. Por ejemplo, una de nuestras normas era: El hombre trabaja y lleva el dinero a casa, la mujer cuida de los niños, del marido y de la casa. Había equilibrio, el mundo funcionaba. Pero no era bueno.

    Lo que hemos hecho (o estamos haciendo) es remover ese montoncito, porque no estaba bien colocado. Pero la manera de hecerlo no es quitar una piedra de aquí y ponerla allí. Al estar el montoncito dentro de un vaso de agua, lo que hacemos es introducir un palito y remover.

    Hemos cambiado (estamos cambiando) ese orden. Ahora los granitos de arena estan dando vueltas en medio del líquido, es una etapa de caos. Los padres trabajan. Las madres también. ¿Quién cuida a los niños? ¿La tele? El caos es más grande porque no hemos movido solo unos granitos, sino todo el montón. La tele también esta en desequilibrio. Los valores también están en desequilibrio. Antes la mayoría de la gente se conformaba con lo que tenía (o tenía que conformarse). Hemos revuelto eso y ahora vivimos por encima de nuestras posibilidades. Queremos más, aunque no lo tengamos. Hemos cambiado (o estamos cambiado) a la sociedad del consumo. Hay que consumir y si es necesario pedir préstamos, se piden, aunque sea para ir de vacaciones o para pagar otros préstamos. Y al niño le damos todo lo que pida para que no moleste.

    La tele también. Antes era un aparatito que transmitía imágenes a las casas. Ahora es un negocio en el que todo vale. El único límite es la audiencia. No hay normas, no hay equilibrio.

    En el montoncito de arena había utensilios, cosas con las que la gente trabajaba. Eso también lo hemos removido (estamos removiéndolo). Estábamos en un mundo de herramientas y pasamos a un mundo de tecnología. Pero aún lo estamos construyendo. Los granitos de arena están dando vueltas en medio del agua. No podemos decir “Las cosas son así” porque mañana ya no lo serán. Tenemos ordenadores y un sinfín de posibilidades, pero no sabemos utilizarlos y sacarles partido. Estamos en desequilibrio.

    Ahora mismo nuestra sociedad está en medio de un montón de cambios, y no son precisamente superficiales, son cambios en las mismas bases de la sociedad. Y la Educación, como parte integrante de la sociedad, está en las mismas. La sociedad está cambiando, la educación está cambiando. Ahora mismo hay caos, desequilibrio. Tenemos métodos obsoletos conviviendo con métodos modernos porque la sociedad obsoleta convive con la sociedad moderna. Ahí están el machismo, la religión, la homofobia…

    ¿Cómo se soluciona eso? No hay solución a corto plazo. Hay que esperar a que los granitos de arena dejen de girar y comiencen a formar un nuevo montoncito. Y ahí es donde podemos hacer algo: Tenemos que tener muy claro cómo queremos que sea ese montoncito, e ir colocando las cosas de acuerdo a ese nuevo orden. Debemos vivir el presente pensando en el futuro y desgraciadamente ahora vivimos el presente pensando sólo en el presente. Queremos llenar los bolsillos y ya se verá lo que ocurre mañana.

    Y lo que ocurrirá mañana es que los granitos formarán un nuevo montón, llegaremos de nuevo a un equilibrio, con o sin nosotros. Y ahí es donde estamos fallando: No tenemos ni idea de como queremos que sea el mundo que estamos construyendo. Cada vez miramos más localmente en medio de un mundo cada vez más grande. Buscamos soluciones locales a problemas globales.

    La educación se hizo inevitable porque había que instruir a los niños con los conocimientos y las técnicas necesarias para sobrevivir. Primero enseñar a hacer fuego y a cazar animales. Después enseñar a leer y escribir. Ahora ni siquiera sabemos qué conocimientos y técnicas son necesarias para sobrevivir. Por eso intentamos enseñar todo lo que podemos a todos los niños. Pero no todos ellos necesitan de todo, y muchos de ellos se rebelan, aunque tampoco ellos sepan qué conocimientos y técnicas necesitan.

    Sencillamente, las cosas volverán a funcionar cuando sepamos qué queremos y cómo lo queremos. Entonces la solución será evidente.

    Perdón, creo que se me han acabado los 59 segundos.

  3. La pregunta planteada por Juanjo es bienintencionada y metodológicamente correcta, pero me parece que tanto Ramón como Da-Beat la han triturado…
    A mi juicio (que es el de un sujeto no docente), Ramón hace un planteamiento “táctico”, apuntando, con toda la razón, a la formación (o falta de formación) del profesorado. Me da la sensación de que mira con cierta “envidia” el planteamiento de formación del magisterio y, en efecto, la idea que subyace a Magisterio es correcta, aunque la materialización de la misma es sencillamente “demencial”: un saco inmenso con poca chicha de cada cosa, y, ya se sabe, “quien mucho abarca…” No obstante, ciertamente, la carrera de magisterio sí tiene una orientación profesional de raíz a la enseñanza, aspecto muy positivo.
    En mi opinión (e insisto en ello), la orientación subyacente de la profesión de profesor de secundaria no ha cambiado desde (por lo menos) principios del siglo pasado, cuando se consideraba que un profesor de Bachillerato tenía que ser experto en su materia porque su misión era transmitir bien y ampliamente los contenidos correspondientes. Luego, se han ido superponiendo otros cometidos (cada vez más), sin que esa superposición haya ido acompañad siquiera por un complemento formativo (no cursillos) auténtico. Que yo recuerde (puede que me equivoque), la única legislación española que abordó (aunque jamás se desarrollara) la cuestión de la formación continua del profesorado de secundaria, incluyendo períodos intensivos de un mes durante el verano, fue la Ley General de Educación de 1970, de Villar Palasí, durante la Dictadura (recuérdese que, además, contemplaba el pequeño problema de la financiación). De ella, precisamente, surgió el CAP (que todavía colea): buena muestra de la previsión de aquella y de la nulidad rotunda de los posteriores Ministerios de Educación, con Ciencia y sin Ciencia, con Cultura y sin Cultura, etc.
    Con respecto al CAP, la diversidad alcanzada ha sido terrorífica. Me consta (¡no saben bien hasta qué punto!) el esfuerzo formativo hecho en algunos sitios, a pesar de carecer de presupuestos decentes, de profesorado permanente y serio (el más serio, el prático, el de los docentes que se prestaban a enseñar lo que hacían)…
    En cuanto al planteamiento de Da-Beat, se trata de una reflexión de carácter “estratégico”, muy acertadamente presentada, a mi juicio, con su analogía físico-química. Quizá yo me alejaría de la analogía y lo enfocaría desde una perspectiva sistémica (con el mismo resultado). Puede ejemplificarse perfectamente con un diagrama de Forrester no excesivamente complejo (si se simplifican sus términos): el hecho es que, a una sociedad cuya estabilidad se ha tocado, no se le pueden facilitar soluciones antiguas. Las soluciones tienen que ser de nuevo cuño porque los problemas también lo son. De hecho, si la memoria no me falla, la génesis de las revoluciones está en trastornos de los fundamentos de las sociedades previas. Sin embargo, y de nuevo en mi opinión lega, tengo la sensación de que los sucesivos ministerios se han limitado a parchear (con más o menos dosis de sectarismo de un corte o de otro) lo que había, con escasa o nula participación de los agentes… y así luce.
    Por mi parte, añadiría algo que no suelo ver contemplado en ningún sitio. Se habla de nuevas tecnologías, de aplicación de las mismas a la educación, etc., etc., etc. ¿Por qué no se plantea de una vez que la distribución (el árbol) de conocimientos al uso, plasmado en asignaturas diversas (por no hablar en Facultades, Escuelas y demás instituciones de corte universitario), NO SIRVE? En mi opinión, hay más distancia entre una biología descriptiva (zoología, botánica, por ejemplo) y una bioquímica que entre esta y la química del carbono. Sin embargo, sus instituciones son diversas. Economía, psicología, pedagogía, sociología responden quizá a una misma matriz de análisis del comportamiento humano.

    En fin, seguiría mucho más, pero me temo que ya he abusado bastante. Si mi reflexión (un tanto anárquica y quizá anarquista) sirve para algo, me alegro; si no,… ustedes perdonen.

    Saludos.

  4. Abel

    ”¿Cuáles son los tres principales problemas de la enseñanza?”

    1-La LOGSE y su filosofía educativa (la nueva pedagogía del relativismo y la tolerancia a lo Rouseau).

    2-El hecho de que en la pública los enseñantes sean funcionarios, en general, desmotivados en su trabajo. Y de hecho, la empresa pública, al menos en el actual marco, es siempre improductiva.

    3-Los valores que circulan dentro de la educación oficial, tales como el disfrute y lo lúdico como algo esencial, la ley del mínimo esfuerzo, la falta de competitividad, ideas que, como autoestima, fomentan el propio egoísmos, la formulación de derechos sin deberes, etc., y que son caldo de cultivo para la perdida de motivación en el esfuerzo y sacrificio por sacar adelante los propios estudios

    Solución:

    Suprimir la enseánza pública. Ahora bien, como eso es imposible por intereses políticos (el lobby de los cientos de miles de funcionarios que vegetan a la sombra de la educación pública), una medida saludable sería el cheque escolar: que cada padre decidiera donde se invierte el dinero que el Estado gasta en la educación de sus hijos. En esa situación, la educación pública tendría que competir en calidad y productividad con la escuela concertada y privada y tendría dos alternativas: o mejorar rápidamente o sucumbir frente a una competencia que ofrece mucho más por mucho menos dinero.

  5. Manuel Sanz

    En mi modesta opinión el primero y principal problema de la enseñanza de hoy dia es:
    El gran cambio de nuestra sociedad en tan poco tiempo. Nuestra sociedad en la actualidad tiene una marcada tendencia a eliminar del mundo de los niños, de los adolescentes, de los jóvenes, la idea del “esfuerzo y del trabajo personal” para la consecución de cualquier objetivo. Y esto que lo estamos viendo continuamente en la vida cotidiana, se hace mas patente en los modelos educativos que se nos imponen. Sin hábito de trabajo individual continuado es muy difícil el aprendizaje.
    No me parece que sea frecuente leer en los textos que se refieren a la ESO que es necesario dedicar horas del día al estudio, al trabajo, a la lectura, etc.
    De no ser así, el profesor corre el riesgo de convertirse en ser sólo un mero “faciltador”, un mero “suavizador” del terreno, que a la larga es finalidad falaz y negativa.
    Otro gran problema es la influencia de los nuevos agentes de socialización como son los medios de comunicación, en especial la televisión. De hecho, la influencia de las instituciones educativas en el niño, el adolescente, el joven, va siendo cada vez menor en relación a las que ejercen los medios de comunicación de masas. Y sin embargo ignorando este hecho evidente, se le pide a la escuela que compense las dificultades sociales.
    Para mi, otro de los grandes problemas es inculcarles “la voluntad de aprender”.
    Cuando entró la LOGSE, yo tuve una larga baja por motivo de salud. Al volver me dijeron mis compañeros que “había que cambiar el chip”.
    Yo me preguntaba en qué sentido debía cambiar el chip y me dí cuenta a los pocos dias. Antes de mi baja yo me lamentaba de los alumnos que no tenían interés en aprender, y eso me obligaba como profesor a desarrollar con ellos unas estrategias coercitivas o de motivación que cambiasen su actitud y les forzasen al estudio. Pero eran menos estos casos que los de aquellos que con mayor o menor intensidad, con más o menos consciencia, estaban en la escuela con voluntad de aprender.
    Ahora ocurría todo lo contrario.
    Las estrategias ya no estan en enseñar mejor cómo se proyecta un cuerpo sobre los planos de referencia para obtener su alzado, planta y perfil, ni siquiera en convencer a los alumnos que aprender eso les puede ser útil, sino más bien en conseguir que un grupo de muchachos y muchachas estén en el aula sin molestarse entre sí demasiado, haciendo algo que les entretenga un poco, y haciendo juegos malabares para que algunos de ellos, consigan saber que en algún sitio existen conceptos como alzado, planta y perfil, y así les sonará cuando pasen al Bachiller.
    ¿Qué pasa con esos alumnos que son “obligados” con medidas represoras o “ayudas públicas” a permannecer en clase?. Y naturalmente, el que está en el aula es el profesor. Un hombre, desprotegido,, que se preparó si acaso para ser profesor de historia, de matemáticas o de dibujo, no para representar comedias amena en estrado que diviertan y mantengan tranquilos y ocupados a aquellos a los que no sólo les importa un bledo lo que ocurre en clase, sino que se niegan a someterse a cualquier dictado que en ella se exprese.
    Para terminar, creo que los profesores hemos de cambiar de actitud y que en general no estamos preparados para ejercer de “cuidadores de chicos”.
    Ya seguiré en otro momento.
    Saludos

  6. Juanjo, esto no se hace, eres muy malo.

    Uno está muy liado, con muchas cosas que hacer, y también tiene vida personal: amigos, películas recomendadas, libros sugerentes…

    ¿No podías haber escrito un post anodino y trivial, de usar y tirar, y que no invitase a la reflexión, al debate y a la inversión de tiempo y entusiasmo?

    Ya ves la prodigalidad que has suscitado en los anteriores miembros de esta primera sesión del CIO… y alguno de ellos en tan sólo 59 segundos.

    Ser aquí breve es dificilíiiiiiiiiiiiiisimo.

    1) A tu metapregunta acerca de la idea del CIO: a mi personalmente me parece fantástica y respecto a las reglas esbozadas ninguna objeción.

    2) A tu pregunta: “¿cuáles son los 3 principales problemas de la enseñanza?”, responderé como pueda, de forma poco sistemática, haciendo un esfuerzo de contención, suscribiendo todo lo que se ha dicho por parte de los 4 participantes anteriores, y tratando de aportar algo.

    2.1) Tampoco voy a especificar 3. Son muchos, o uno pero abordable desde distintos ángulos: me seduce más este enfoque sugerido por Da-beat.

    2.2) Coincido “grosso modo” con las opiniones anteriores. A saber:

    2.2.1) Existe un déficit de formación en el profesorado (Juanjo, Ramón, Illaq). Sabemos instruir, pero no educar. Estamos preparados para (el enfoque de) la enseñanza universitaria, pero no para el mucho más complejo de la enseñanza secundaria.

    2.2.2) La causa (por no hablar, tampoco, de “culpa”) está en un desfase entre la escuela y la sociedad (Juanjo, Da-beat). Me parece genial la metáfora del vaso con agua y arena: nuestra sociedad lleva algunas décadas en plena agitación y el modo en que la arena quede sedimentada puede que (soy menos optimista que Da-beat) dependa de lo que los sujetos individuales estemos dispuestos a hacer: dejarnos llevar por la inercial corriente sonámbulamente o dirigir de modo consciente la trayectoria y futura posición de la arena en el vaso. Marina repite mucho aquello de que a un niño lo educa la tribu (tele, padres, amigos, leyes, valores, etc.) y no meramente el profesor. Esto convierte el tema en algo mucho más complejo y deja al profesor en una tesitura heroica: pues a veces ha de ir a contracorriente de gran parte de lo que en la tribu el niño asimila (Sí, no sólo los profes tienen la “culpa”, repito, con Da-beat).

    2.2.3) Ante las posibles “lacras” que pudiera cualquiera de ustedes (soy canario, perdonen la aparente solemnidad, aunque: ¿acaso no iba a ser solemne la sesión inaugural del CIO? Divago, disculpen de nuevo) señalar a propósito de la sociedad (entendida como lo “exterior a la escuela”) lo que los docentes podemos hacer es bien poco (salvo adaptarnos). Podemos (y debemos) mejorar esa sociedad de la que formamos -como granos de arena en el vaso- parte, pero esa labor ya no es gremial, ya no la hacemos en tanto que docentes, tiza en mano, sino en tanto ciudadanos. Por eso recogo 2 sugerencias que apuntan a un cambio en nosotros, es decir, en nuestra profesión (Illaq, Abel):

    2.2.3.a) Illaq apunta a un tema crucial, previo, es decir, “metarreferencial” o filosófico, o sea (pues es de educación de lo que estamos hablando) pedagógico: ¿qué enseñar?. Esta una de las grandes preguntas. Más aún: ¿qué enseñar en un mundo en el que el vaso ha dado un vuelco y la arena da vueltas sin parar? No pretendo responder obviamente. Sólo señalo que esta cuestión es crucial (siempre lo ha sido mas lo es aún más en una sociedad en proceso de cambio). A veces nos quedamos sólo en el “cómo”, en las estrategias, obviando el “qué”.

    2.2.3.b) Abel vuelve al “cómo” con su denuesto a la LOGSE. Coincido con el rechazo antilogsiano a la pedagogía blanda de esta ley y con la reivindicación de la cultura del esfuerzo (con la que el PP se ha llenado la boca). Éste, como el de Illaq, es un tema en torno al cual el CIO podría estar discutiendo en innumerables sesiones… En cuanto a su propuesta de acabar con la escuela pública, no estoy en absoluto de acuerdo, pero su opinión es valiente y políticamente incorrecta, aparte de fundamentada en argumentos: sirve de alarma o toque de atención para que la escuela pública “se ponga las pilas” y para que los funcionarios en educación no estemos tan desmotivados como estamos. Es por aquí por donde quiero hacer mi pequeña contribución al debate (que parezco un escolástico comentando a los clásicos):

    2.3) He querido dejar claro que, en mi opinión, los profesores tenemos parte de “culpa” pero no toda. Como quiero ser modesto en mis propósitos, sólo abordaré esa parte de “culpa” que tenemos. Pero sin que eso implique que el problema se reduzca a ella: mi postura no va en la linea de una autofustigación.

    Sí, estamos algo desmotivados. Sí, estamos mal formados (entiéndaseme: no hablo del físico). Sí, aunque hay docentes preparadísimos para el enorme reto que supone ser (un buen) profesor de secundaria (ser uno malo es bastante más fácil y… cómodo) y además enormemente motivados, creo que: a) no son legión; b) son un poquito héroes.

    Y como la mayor parte de los que estamos aquí no somos ni héroes, ni mártires, ni disponemos del talento natural para ser profes 10 por ciencia infusa, propongo-pido lo siguiente (a cambio doy la concesión-confesión del párrafo anterior):

    a) Dar menos de 18 horas lectivas semanales. A mi personalmente me parece excesivo: demasiados alumnos (demasiados grupos) y demasiadas horas al día. Tengo la convicción de que es imposible dar una enseñanza de calidad teniendo una media de 120 alumnos al día (4 clases de 30 alumnos cada una) o de 270 alumnos en total (para un profe de Educación Física que no es tutor y con ratios de 30 alumnos). Tengo esa convicción: imposible “educar” (no hablo, ya, de instruir)con un mínimo de calidad a tantos alumnos al día o al año. Insisto: sólo apto para héroes. Yo no lo soy.

    b) Hacer TODOS un horario de 8:00 a 14:00 horas de permanencia en el Centro: es otra de mis convicciones. Menos clases, sí, pero más horas para educar: tutorías, mediación, coordinación (reuniones de equipos educativos, CCP, de tutores, etc), reciclaje, preparación de clases, corrección de pruebas, planificación y un largo etcétera. Los que tienen en mente qué es un profe 10 saben que tareas no faltan.

    Mi propuesta: 10 horas lectivas y 20 horas complementarias a la semana, en horario de 8:00 a 14:00 horas.

    El problema es obvio: eso cuesta mucho dinero. Pero la causa (conseguir profes motivados y bien formados: auténticos profesionales, capaces de hacerlo mejor y de que, por tanto, el problema de la educación no recaiga, TAMBIÉN, en ellos) lo vale.

    Sé que pido mucho (dinero), pero… ¿acaso no estamos en un Claustro Ideal Oficial?

    Un saludo a todos.

    pd: Abel, los profes en la privada son más productivos, sí, pero no porque estén más motivados; se trata de que están más explotados.

  7. Escribí mi largo comentario antes de leer a Manuel Sainz. Suscribo también sus palabras. ¡No trato de ser complaciente! ¡Simplemente coincido con ustedes!

    ¡Eso sí, reivindico como solución parcial al asunto mi fórmula 10+20 (10 horas lectivas y 20 complementarias)!

  8. Una cosa más:

    Que alguien me indique, por favor, en qué artículo de la LOGSE viene eso de que se aprobará sin esfuerzo.

    Otra cosa es que la Ley haya avanzado más rápido que nosotros y, al vernos incapaces de seguirla, la hemos entendido “a nuestra manera”.

  9. Iré al grano:En mi opinión, tres problemas fundamentales, no necesariamente por orden de importancia, serían:
    1º La formación del profesorado, especialmente la inicial. Nuestros estudios universitarios nos han preparado, mejor o peor, como especialistas en una determinada disciplina científica o humanística. Sin duda, esto es necesario para enseñar en Secundaria y Bachillerato, pero me temo que no basta. Hay profesiones en las que se trabaja con objetos y otras en las que se trabaja con personas. En la nuestra no sólo se trabaja con personas (¡y qué personas más difíciles, los adolescentes!) sino que, más aún,es una profesión de intervención social. Dicho de otro modo, creo que para la docencia en este nivel se requieren dos tipos de cocimientos, destrezas y actitudes muy distintas, y que sólo se nos ha formado en una de ellas.
    2º Somos funcionarios, y esto hace enormemente rígido todo el sistema educativo, al tiempo que dificulta cualquier proyecto innovador en un centro de enseñanza. Conozco institutos en Suecia y Gran Bretaña en los que el profesor que firma un contrato con el Consejo Escolar Municipal está obligado por dicho contrato a participar en determinado proyecto colectivo(enseñanza por proyectos, programas interdisciplinarios, enseñanza bilingüe, etc.) o a hacerse cargo de determinadas actividades extraescolares. Así se configuran centros innovadores porque en ellos encuentran trabajo profesores innovadores. Vamos, como el claustro virtual, pero no-virtual.
    Como sé en qué país vivo, no aspiro a más que ver algún día a nuestras administraciones aplicar medidas “paliativas” para este problema. Cosillas como recompensar en todos los terrenos a los profesores más comprometidos con su trabajo, dar facilidades a quienes se impliquen en proyectos serios de innovación, etc.
    Para no saltarme la sugerencia de los tres problemas, incluyo en éste la organización de nuestros centros, inspirada en la universitaria (cuando nuestra función, condiciones de trabajo y entorno son tan distintos de los de ésta)y excesivamente rígida. La estructura por departamentos, la casi inexistencia de espacios diferentes del aula clásica, los rígidos módulos horarios… todo ello corresponde a una concepción un tanto cuartelaria de lo que debe ser un centro de enseñanza.
    3º Hay poco aprecio social por la educación, y esto se manifiesta en múltiples aspectos de la vida social, política y cultural. Yo suscribo la frase ya citada de que “educa toda la tribu”, pero aquí parece que cada estamento de la tribu prefiere quitarse el muerto de encima y recordar lo importante que es la función educadora… de los demás. Para los profesores, los padres y los media; para los padres, la escuela, la tele y el grupo de iguales; para los media…Recuerdo un debate televisivo sobre este asunto en que, cuando un participante habló de la importancia de la televisión en la educación de los niños, dos conocidísimos periodistas de TV saltaron indignadísimos diciendo (casi gritando) que lo que ellos hacían no tenía ninguna relación con la educación. Así nos va.
    Quizá os extrañéis de que en este incompleto y apresurado diagnóstico la administración ocupe hasta ahora un lugar tan secundario. Desde luego, creo que debería hacer mucho más y mejor, pero también estoy convencido de que lo hará sólo si los ciudadanos la empujamos a ello. Los cambios profundos (no me refiero, obviamente a los reagalitos de unos miles de ordenadores y cosas similares que quedan tan bien antes de unas elecciones) son muy lentos y no se pueden recoger sus frutos en tan solo cuatro años.
    En definitiva, creo que acierta quien ha dicho que el problema de la educación es la sociedad. A veces estoy tentado de pensar que la escuela camina (al menos según sus fines declarados) en una dirección, y la sociedad en otra bien distinta. Disculpadme si es un pensamiento demasiado pesimista; al fin y al cabo, tampoco estoy muy convencido de él y, en todo caso, sé por experiencia que los esfuerzos por hacer lo que nos dictan nuestras convicciones no son en absoluto inútiles.
    Las propuestas de solución,entre todos, las dejamos para otro momento.

  10. Ramón, en la LOGSE no dice que se aprobará sin esfuerzo, es más bien lo que ahora llaman “Efecto colateral”. Bien porque no entendemos la LOGSE o bien porque es así irremediablemente, es lo que ha ocurrido. Aunque tampoco es causa “solo” de la LOGSE, vuelvo a lo de antes, es la sociedad la que ha cambiado. Antes suspendías UNA asignatura y se te caía el mundo, ahora les quedan 7 y no les importa lo más mínimo (Por supuesto, no es así en todos los casos, pero entendéis a qué me refiero). Entre otras causas, porque saben que, a pesar de los 7 suspensos, van a pasar de curso (“promocionar”). No lo sé exactamente, pero creo que “Promocionar por imperativo legal” y “aprobar sin esfuerzo” son expresiones quasi-sinónimas.

    Personalmente creo que la LOGSE, sobre el papel (la teoría) es genial. El problema es llevar eso a la práctica, con la falta de medios, la falta de preparación, las clases de 30 alumnos, etc. La idea de la LOGSE está muy bien, pero es poco realista.

    Andriu, como bien dices, eso de las 30 horas de permanencia lo suscribiríamos muy pocos. Por experiencia, la mayor parte del profesorado (al menos la mayor parte de los que he conocido) se apuntan a los planes de mejora por los “puntos”, pero muy pocos se implican o trabajan con ganas o gusto. Lo mismo se podría decir de muchos “Cursos de formación”: No ves mucha voluntad de aprender, quieren “cumplir y recoger lo pactado”. Yo debo ser un bicho raro que nunca aprobará las oposiciones, porque me interesan mucho más esas cosas (estas cosas) que preparar las susodichas. Las oposiciones me quitan tiempo para preparar mis clases, buscar nuevas estrategias y aprender nuevos métodos, que es lo que a mi me interesa.

    Por último, quiero dejar un apunte sobre que “al niño lo educa la tribu”. Eso es cierto SIEMPRE, es decir, cuando la tribu se desentiende de esa tarea, lo está “educando” en esa idea. Quizá eso es lo que nos ocurre. Los niños no es que no reciban una educación, sino que reciben la educación que nosotros pensamos que no es educación. La tele, los padres y el charcutero de la esquina están educando a nuestros menores, aunque quizá no lo hagan en la forma en que a nosotros nos gustaría. Aquí es donde entran los “mensajes contradictorios”: lo que les decimos en la escuela no coincide con lo que los niños perciben a su alrededor. Y siento decirlo, pero nosotros llevamos las de perder: para un niño (o adolescente), el profesor está en el bando de “los malos”. Cualquier cosa que les digamos, por ejemplo, en torno al tema del consumo de alcohol, no servirá de nada mientras a su alrededor tengan todo tipo de publicidad y comportamientos que le lanzan el mensaje opuesto. El poder para cambiar eso no lo tenemos los profesores, sino los medios de masas, en particular la televisión. Si la televisión se aliara con la escuela, tendríamos gran parte del problema resuelto.

    PD: está muy bien esto del CIO, Juanjo. Aunque sea “ideal”, creo que vamos a aprender mucho en él. Por lo menos yo.

  11. Conforme va avanzando el Claustro me acuerdo más de algo que cité aquí una vez y que propondría como lectura:
    ¿Por qué la escuela no educa?.
    Es evidente que la institución no responde adecuadamente al día de hoy y que un supuesto ayer idílico no va a volver. Ayer hablaba con Manuel Sanz de este claustro y salió el tema de los padres/madres/tribu que mencionáis. ¿Cómo le puedo inculcar a un padre/madre lo que yo creo que debería hacer para el bien de su hijo/a? ¿Cómo le convenzo de que el esfuerzo es una actitud que sería bueno que transmitiera a su hijo/a? En lo de la televisión estoy completamente de acuerdo: si por salir en Gran Hermano y/o decir que te has acostado con x te hacen un ejemplo a seguir y te pagan millonadas, es difícil reivindicar el esfuerzo como actitud desde la escuela. Seguiría, pero no quiero que se diga que el dire… 😉

    Me está encantando la sesión, efectivamente aprendo una barbaridad.

  12. ¡Ah! Y suscribo lo de las treinta horas.
    Y la LOGSE premiaba el esfuerzo por otras cosas: pensar por uno mismo, colaborar, crear. Efectivamente en el papel era fantástica. ¿Qué pasó para que en la realidad no se aplicara? Creo que al profesorado no le interesó entenderla, y que el país no estaba preparado para ella. Luego, a lo mejor no era tan fantástica. Lo pienso y vuelvo.

    P.D.: Si alguien se presenta como candidato/a para organizar la próxima sesión a partir del próximo sábado 10 de noviembre, a mí me quita el peso de comprometer a alguien. ¡Anda, sed buenos y presentaros!

  13. Comparto casi todo lo que han escrito los “habituales” de esta página y muy poco lo otro.

    Me gustaría añadir una pequeña duda que se me ha generado haciendo los deberes con mi hijo de 7 años.

    Ismael es un niño normal para su edad, curioso, preguntón (especialmente con el telediario), creativo, testarudo, que se interesa por montones de cosas. Quiere saber el porqué de las pirámides, el cuándo de los Vikingos, el cómo de los submarinos, el dónde de los pingüinos y de los osos polares, el para qué de los volcanes, … y todo lo que aprende de aquí y de allá, con libros, la tele, su familia, sus juegos, el cole, … intenta explicárselo a su hermana de 5 años.

    Así como es él, odia hacer sus deberes de 2º de primaria. ¿Es necesario que sean tan aburridos? ¿Es realmente necesario que le tengamos que dedicar una hora diaria a algo tan frustrante? ¿Es el tiempo de clase tan aburrido como hacer los deberes? Hoy hemos tenido que memorizar los nombres de 5 huesos y 5 músculos, hemos hecho no sé cuantas sumas y restas, hemos terminado de copiar un texto y por fin hemos podido leer un poquito de un libro bastante divertido. Os aseguro que hay días mucho peores.

  14. Ciertamente, poco que añadir. Estoy de acuerdo con muchas de las opiniones vertidas (soy pro-LOGSE, al menos en un alto porcentaje y, de hecho, algunas reformas en la docencia universitaria van un poco en esa línea) , y completamente en desacuerdo con otras (prefiero la colaboración a la competitividad, y más en lo que compete a la enseñanza y aprendizaje… Y estoy a favor de la enseñanza pública, aunque no trabaje en ella.). Me muevo en otro ámbito en mis clases, pero que bebe de las fuentes de las que hablamos. Y se nota. Y no es tan diferente. Pero un problema (o son dos) que ya ha aparecido: la desvinculación sociedad-escuela, o al menos la isla en la que se ha convertido la escuela en una sociedad que va en otro sentido (aunque la escuela también forme parte de ella, y de hecho, a veces, se quieran acometer todos los cambios desde ella sin modificar un ápice lo que no es la escuela…). Creo que una buena solución es, básicamente, dar respuestas a Ismael, y generar preguntas en otros niños que quizá no son como Ismael, pero que sólo necesitan un empujón para empezar a buscar respuestas. Creo que no se puede “matar la curiosidad con conocimiento”, como muchas veces pasa. Y sigo pensando…
    ¡Fantástico este CIO!

  15. Respuesta para Yolanda y su hijo Ismael:

    (Te respondo desde mi asignatura, Matemáticas, y sus aplicaciones como la Física) Quizá en lugar de tomarte los deberes como “aburridos” deberíais tomarlos como “herramientas para el futuro”. Estoy totalmente de acuerdo en que no le guste hacer los deberes o aprender a sumar y restar. A él le interesan el cuándo los dinosaurios, el cómo los eclipses y el porqué los girasoles.
    Tienes mucha suerte de tener un hijo así (aunque creo no es suerte exactamente, tu trabajo te ha costado, por lo que veo), pero debes pensar que ahora tiene 7 años y las respuestas a esas preguntas son sencillas (Hace millones de años, la luna se pone delante del sol y porque neceitan la luz del sol). Con el tiempo, las preguntas se irán complicando, y las respuestas, también. Es entonces cuando va a necesitar conocimientos de Matemáticas y de Física para poder responder o entender las respuestas. Por ejemplo, preguntará cómo se sabe que el cuándo de los dinosarios es millones de años, y en la respuesta, por ejemplo, está la prueba del carbono-14, en la que necesita saber Química (qué es un isótopo), Física (cómo se desintegran y por qué) y Matemáticas (la fórmula que lo rige es una exponencial, y hay que calcular un logaritmo).
    Igualmente, seguirá haciendo preguntas sobre los eclipses y necesitará saber las Leyes de la Gravitación y las órbitas elípticas. Y las continuas preguntas sobre girasoles le llevará a los números de Fibonacci y porqué los girasoles conocen unos números que también conocen los conejos y se utilizaron para la construcción del Partenón.

    Es más, en algún momento tu hijo dejará de preguntarse cómo son las cosas y empezará a preguntarse cómo serían si…, y entonces necesitará saber las fórmulas físicas que gobiernan el mundo y los cálculos matemáticos necesarios para resolverlas. Recuerda que la gente que se pregunta ¿qué pasaría si…? es la que ha inventado los móviles, las sartenes y la aspirina, pero no lo hubieran conseguido de no conocer las ondas electromagnéticas y su funcionamiento, la geometría y la química, respectivamente.

    Es decir, que los “aburridos” deberes de hoy son las respuestas a sus “divertidas” preguntas de mañana. Quizá eso ayude.

    Hay respuestas similares para otras asignaturas (por ejemplo, necesitará la Lengua simplemente para poder formular sus preguntas más complicadas. A menudo me encuentro alumnos que no saben expresar sus dudas o que te sueltan “Sí lo sé, pero no sé explicarlo”) pero se lo dejo a profesores más entendidos.

    Espero que mi respuesta ayude a Ismael a ver las sumas y las restas no cómo divertidas, pero sí como algo “con muchas posibilidades”.

    Un saludo.

  16. Estoy de acuerdo sólo en parte contigo, da-beat, y sin ánimo de convertir este CIO en un monotemático claustro matemático (por eso intentaré ser más general en mi respuesta). Es difícil plantear las respuestas que no busca un alumno como algo que necesitará para el futuro. Al menos con alguien de siete años. Eso no implica que no deba aprender a sumar, restar,… pero tal vez esas operaciones no deberían ser algo abstracto, sino concretarse en “otra forma” de sumar, restar… Hay quien está haciendo cosas a este respecto. Igual entonces hay que darle la vuelta a la cosa, y buscar generar esas preguntas para que necesiten las respuestas. Honestamente, yo no quiero ahora respuestas para preguntas que no me hago, pero agradezco mucho que alguien (como tú en tu blog, o Juanjo, o Manuel, o…) me haga preguntarme cosas que ni me había planteado previamente, y que posiblemente me lleven a abrir puertas cuya existencia desconocía… Tal vez ése sea el camino, ¿no?

    ¡Un saludo!

  17. Os leo con atención y me atrevo a darle una perspectiva general: ¿Estamos enseñando a amar la cultura a nuestr@s alumn@s? ¿O les enseñamos a odiarla? Una vez leí una definición de lo que es la educación que a menudo se me viene a la cabeza: Educación (supongo que se refiere a enseñanza tradicional) es aprender a soportar las injusticias y el aburrimiento. A mí me importa muchísimo más que piensen que la Filosofía es algo que está bien a que se sepan de memoria la vida de Platón o Nietzsche. Siempre pienso que debo inculcarles amor, afición, gusto, no datos y más datos. Me dolería muchísimo, y creo que les habría hecho un daño enorme, si sufrieran la Filosofía, si le tuvieran asco o desinterés. Evidentemente, no sabrán tanto de memoria, pero el día de mañana podrán acercarse a un libro de cualquier filósofo con la predisposición positiva. Si pierden interés, por más que repitan como papagallos cualquier cosa, los habré perdido como alumn@s. Esto vuelve a enlazar con el tema del esfuerzo, el del alumn@ y el del profesor/a.

    Oye, a mí también me está encantando este CIO.

    ¡Saludos!

  18. Manuel Sanz

    Da-Beat:
    Me ha encantado el razonamiento que le has dado a Yolanda.
    Yo les digo lo mismo a mis alumnos para “engancharlos” a mi asignatura. Creo que es el camino que tenemos que seguir.
    Saludos

  19. Me siento algo incapaz de aportar nada nuevo después de tan acertadas argumentaciones de todos/as los/as participantes en este debate. Encuentro que todos/as tienen una buena parte de razón en sus comentarios, y comparto muchas de las ideas que se han aportado.
    En primer lugar, me gustaría protestar cariñosamente por la amplitud del tema propuesto. Para ser la primera sesión del CIO, opino que debería haberse planteado un tema más acotado y más sencillo de abordar dentro de nuestras circunstancias como docentes (como por ejemplo el que plantea Andriu sobre la jornada laboral del docente)
    En segundo lugar, para intentar (¡pobre de mí!) responder a la pregunta que nos dirige nuestro buen Juan José, me parece que la Educación tiene muchos problemas principales. Si pudiese resumir y ser certero al mismo tiempo (cosa, algo difícil, espeialmente hoy), diría que la Educación tiene los mismos problemas que nuestra sociedad, porque es reflejo de ésta. Recuerdo ahora un anuncio de TV en el cual aparecía el bautismo de un bebé, y se pedía que se acercaran a la pila bautismal todas las personas que, a partir de ese momento, iban a contribuir a la educación de esa persona. La lista era interminable, pues no sólo se contaba a su familia, sus maestros, sus profesores, sino también a los empresarios de los videojuegos, los responsables de los programas televisivos, los responsables de los contenidos de las páginas web, y un larguísimo etc. Cuando hablo de “Educación” no me refiero solamente a “Sistema Educativo”.
    Para terminar, quisiera decir que no considero mi humilde blog (especialmente por su naturaleza, contenidos y temática)el lugar más adecuado para una sesión del CIO, ahora bien, cuenten con él si es menester. También quisiera proponer que el próximo tema sea mucho más concreto (repito que, por ejemplo, me parece un estupendo tema de debate el de la jornada del docente que abrió Andriu)
    Y una última cuestión más: no sé si Da-Beat le dejó un comentario con una idea parecida o igual al CIO a Montse. Mi participación en el “Relato Educativo” contenía la idea del “Claustro Ideal Oficial”, porque es una fantasía ilusoria que tengo: algún buen día trabajando en un mismo centro con grandes profesionales y grandes personas como (por orden alfabético) Andriu, Juan José, Montse, Raquel, y un larguísimo etc. Lu convirtió el “Claustro Ideal Oficial”, en CIO. Eso es todo.
    Muchas gracias, les pido disculpas por la extensión del comentario y por su falta de claridad (hoy no estoy muy lúcido que digamos) y les envío un muy cordial saludo a todos/as los/as claustrales.

  20. Por cierto, también propongo que el anfitrión de una sesión claustral se convierta automáticamente en el moderador del debate que se plantee, intentando garantizar la libre participación de todos/as dentro de los límites del respeto y la buena educación. Gracias de nuevo.

  21. Juanjo, me parece estupenda tu propuesta, siento haber tardado tanto en participar pero es que últimamente estoy muy liada. He estado buscando el comentario en el que Da-beat me proponía hacer un instituto en el que nos sintiéramos a gusto, fue en el post que titulé “Nuestro deber moral y legal es educar a tod@s”. Después Ricardo me invitaba a irme a Canarias a trabajar con él, cosa que aceptaría encantada porque adoro el bello archipiélago canario. Y como de ilusión también se vive, aquí estamos compartiendo un claustro virtual que me encanta y en el que me siento como en mi casa. Pero vamos al grano.

    En primer lugar quiero decir que algunas de las intervenciones me parecen brillantes, profundas y muy acertadas. Por ello, cada vez es más difícil añadir algo. Estoy totalmente de acuerdo en que el principal problema de la educación es la sociedad. Ahora bien, la sociedad no es un ente ajeno a nosotr@s, sino que la sociedad somos tod@s. Muchas veces l@s profesores y profesoras hablamos de la sociedad como si nosotr@s no formáramos parte de ella, como si nosotr@s no fuéramos participáramos en las cosas que pasan en esta sociedad que entre tod@s estamos construyendo. La sociedad es un reflejo de lo que somos tod@s, la sociedad es materialista, superficial, clasista, consumista porque l@s que la formamos somos materialistas, superficiales, clasistas, consumistas. Por ello, en un claustro de profesores/as encontramos representantes de todos los tipos de personas que forman la sociedad: hay trabajadores/as, pasotas, comprometid@s, honest@s, trepas, inteligentes, torpes… No somos una clase especial que está por encima del bien y del mal, somos tan míser@s o tan dign@s como much@s otr@s.

    En el fondo todo es una cuestión de valores, de qué valores queremos que sean los protagonistas de nuestra sociedad (de nuestra vida) pero de verdad no de boquilla. ¿De verdad queremos que esta sociedad y, por ende, nuestra escuela, fomente la igualdad en dignidad y derechos de todos los seres humanos? Y en caso de que sinceramente lo queramos, ¿esto se consigue valorando la capacidad natural para hacer los mejores exámenes? L@s alumn@s que tienen interés, que se esfuerzan, que estudian, ¿lo hacen para conseguir una sociedad cada vez más justa o para obtener un título universitario y con ello exigir mejores sueldos? ¿Alguna vez le hemos dicho a un alumno o alumna que a pesar de tener que suspenderlo/a estamos orgulloso de su forma de comportarse, de su forma de ser, de lo que se ha esforzado? ¿Damos nosotr@s valor a algo más que a los contenidos conceptuales? ¿De verdad antes se valoraba el esfuerzo? (yo nunca hice los deberes, siempre estudié la noche de antes, nunca me esforcé y siempre saqué sobresalientes).

    Creo que lo primero que tendríamos que preguntarnos es qué tipo de valores nos parecen imprescindibles transmitir y ser conscientes de que los valores se transmiten haciendo no hablando. Y no es que quiera cargar las tintas contra los profesores y profesoras pero todos los comportamientos que encuentro en l@s alumn@s, en l@s fontaner@s, en l@s médic@s… los encuentro también en l@s profesores/as: algun@s llegan siempre tarde, otr@s son siempre puntuales, otr@s son trabajadores, otr@s se escaquean siempre que pueden, otr@s tienen amor propio e intentan hacer las cosas lo mejor que pueden, otr@s tratan de cubrir el expediente y les da igual hacer lo que sea y como sea… Y encima, lo de ser funcionarios no ayuda mucho, la verdad. En este trabajo todo vale (no sólo para l@s alumn@s), hagas lo que hagas no pasa nada, ni para bien ni para mal. Lo que no significa que privatizar la escuela sea la solución. Más bien habría que exigir una buena gestión de los recursos públicos, ¿cómo se hace?, no sé, pero desde luego como se está haciendo no.

    Para ir terminando, creo que también falta mucha vocación, entusiasmo, optimismo y ganas (que no ingenuidad). Y falta ser capaz de ponerse en el lugar del otr@, de intentar entender a cada un@ en su individualidad, de no tratar de ponernos a nosotr@s mism@s como referente para compararnos. Hay alumn@s divers@s, no tod@s tienen que ser iguales, ni siquiera tod@s tienen que ser buen@s estudiantes, y no por ello son peores personas que nosotr@s. Conste que esto no significa que no se sea exigente, que no se fomente el esfuerzo, las ganas de superación. Pero el esfuerzo y las ganas de superación son algo más que hacer buenos exámenes. Y, seamos sincer@s, qué otras cosas además de los exámenes se tienen en cuenta. Estoy centrándome sobre todo en la ESO (y en primaria).

    No tengo soluciones mágicas, pero lo que sí tengo claro es que las cosas no están bien y que decir que antes estaba mejor me parece una mentira. Antes, much@s desaparecían de la escuela a una edad muy temprana, ¿eso no es fracaso?, ¿no tenemos nada que aportar a un niño de 14 años al que no le interesan nada los contenidos conceptuales tradicionales?, ¿de verdad no tenemos nada más que aportar?

    Finalmente, la sociedad ha cambiado como ha cambiado todo y ahora tod@s somos más flojos. Mi madre con mi edad era capaz de criar a 5 hij@s, sacar un comercio adelante, llevar la casa y transmitirnos la pasión por aprender. Ahora yo con su edad sólo soy capaz de llevar mi trabajo adelante y a veces no me da tiempo. La flojera se ha instalado en nuestras vidas, en la de tod@s, así que la falta de esfuerzo y el que nos lo den todo hecho es algo de lo que no padecen siempre l@s alumn@s.

    Acabo ya. Y propongo un claustro real del CIO en algún momento (si puede ser en Canarias mejor, jeje), ya sabéis que los sueños a veces se cumplen. Un saludo, Montse

  22. J. A. Pérez

    No soy docente y no me gustaría mear fuera de tiesto pero por mi experiencia como educador social me gustaría plantear algunas cuestiones que considero importantes (aunque muchas ya se han planteado aquí).

    Históricamente la infancia (categoría creada en el S. XVIII) ha sido carne de cañón. Lo sigue siendo. Y probablemente lo será. Las actividades educativas, objetivos, horarios o metodologías al uso están diseñadas para adecuarse a los intereses de de la sociedad o de los profesionales y no de los alumnos.

    La preparación de los profesores puede ser excelente con relación a sus materias específicas (mates, física, etc.) pero en cuanto a didáctica, metodología o pedagogía en general la cosa es escandalosa. Por ejemplo, mi experiencia en la conflictividad en las aulas me ha convencido de que las intervenciones de los profesores, en general, en vez de ayudar a resolver los conflictos los empeoran… (ya se que generalizo y, obviamente, cometo injusticias; hay de todo en la viña, pero… yo planteo mi experiencia personal).

    Un funcionario suele ser un cadáver profesional. Es un mundo cerrado e intelectualmente endogámico. El funcionario que no se sigue formando al margen de la Administración acaba convirtiéndose en la caricatura de un profesional. Lo público está en crisis. Hay que innovar.
    ¿Formar? ¿Instruir? ¿Educar? El debate es tan viejo que huele. Huele a intereses particulares. Y esto suponiendo que nos podamos poner de acuerdo en la definición de tal o cual concepto… Cuando se unificó la FP con el BUP aparecieron serios problemas de elitismo por parte de un sector importante de docentes (especialmente de BUP) que se negaban a todo lo que sugiriese que podían educar: lo suyo era la instrucción.

    Saber transmitir conocimientos o prácticas es importantísimo. Pero mucho más importante es saber transmitir el DESEO de aprender, el DESEO por mejorar, el DESEO de conocer y apreciar la CULTURA. Transmitir el deseo es un asunto clave en educación pues sólo lo puede transmitir quien lo tiene (y no todo el que lo tiene lo sabe transmitir). En otras palabras: te lo tienes que creer tú primero.

    ¿Quién es culpable?: ¿El gobierno? ¿Los padres? ¿Los alumnos? ¿Los mas media?…. Cada cual tiene su propia responsabilidad; aquí no hay que buscar culpables. Buscar culpables es la mejor vía para no encontrar ninguna solución. Que cada palo aguante su vela. Cada cual tiene que asumir sus responsabilidades y no delegar o justificarse en la de los demás. Esto no quita reconocer que no se puede competir con la tele, que la sociedad (instituciones y familias) han delegado en la para-educación* lo indelegable: sus propias responsabilidades. O reconocer que el momento histórico de cambio (crisis) tiene despistados a propios y extraños.
    Para acabar creo que no estaría demás devolver a los padres el poder que los funcionarios les han arrebatado. Mientras en los claustros la última palabra la tengan los docentes las responsabilidades de lo bueno o lo malo también serán para ellos.
    ¿Por qué en la escuela no hay democracia? ¿Los profesores son los que tienen que decidir cómo educar a los alumnos? Creo que hay que darles más poder (y más responsabilidades) a los padres y a los propios alumnos.

    Para-educación: educación para esto, educación para lo otro o educación para lo de más allá.

    Un saludo

    PD: Juanjo, me quitas horas de sueño…

  23. Estupenda idea la del claustro virtual; igual aquí se van a poder hablar en voz alta las cosas que en mi claustro real no se podrían ni mencionar sin ser quemado/a en la hoguera.
    Suscribo muchas de las cosas que habeis escrito aquí y especialmente el comentario de Montse que, en algunos aspectos, encaja con el de J.A.Pérez. Totalmente de acuerdo.
    Tengo poco que añadir a argumentos tan brillantes y completos. Y tengo poco tiempo y ya poca capacidad para hacerlo. Pero haré mi comentario por solidaridad; perdonadme las divagaciones.
    En muchas ocasiones, hablando de estos temas con compañer@s les he planteado la siguiente cuestión: en este país uno no puede acabar hoy su carrera de “x” y presentarse en el hospital general de su ciudad para ocupar la plaza de cirujano jefe de maxilofacial; ni tampoco entrar en el juzgado número 3, sentarse en el sillón del juez y empezar a dictar sentencias. Tampoco es posible con ese título “x” pilotar el coche de Fernando Alonso o ponerse a colocar ladrillos en una pared, así, por las buenas. Hacen falta muchas más cosas que un mero título universitario.
    Sin embargo, para ser profesor, sí basta: obtienes un título, el que sea, lo fotocopias, lo compulsas, lo presentas en una ventanilla y al día siguiente puedes ser profesor. (Vale, ya sé que me podeis argumentar que el CAP y tal,….No me hagáis hablar del CAP). ¿Es así o no?
    Yo he oído siempre los mismos comentarios, a las mismas personas, en las mismas ocasiones: ahora es la LOGSE la culpable de todo, pero antes lo había sido la ley del 70 y luego lo fue la ley de calidad (qué mierda de nombre, por Dios)y después lo será otra cosa.
    Y justo los que denostan la perniciosa influencia de la LOGSE son aquellos que jamás la pusieron en práctica, que jamás la leyeron, que jamás creyeron una sola palabra de lo que contenía y que, por supuesto, la desobedecieron, contumaz y sistemáticamente, pese a que cobraban para ponerla en práctica. Es decir, que nunca estuvieron sometidos a su influencia y, por tanto, no sé cómo pudo perjudicarles (Sobre todo, teniendo en cuenta que son una mayoría muy significativa del profesorado).
    Y no quiero yo defender las bondades de ninguna ley, que serán todas allá más o menos de malas. Pero es que las leyes las aplican las personas y está en las personas sacar a flote lo mejor o lo peor de las leyes usando primero el sentido común (que es un recurso maravilloso en educación), luego la honestidad, el trabajo, la preparación personal, la actualización científica y didáctica (sin que nadie te la ordene), la coherencia personal y profesional, la ilusión y el amor por lo que haces y, cuando todo eso ya no sirve, echarle huevos al tema, abrir la puerta e irse que, a lo mejor, aún podemos aprender a poner ladrillos o a operar muelas del juicio.
    Señores, por favor, los alumnos y alumnas se parecen tanto a sí mismos que yo no soy capaz de distinguir entre los que tengo hoy y los que tuve hace 30 años e incluso a lo que yo fui hace 50.
    Es mi esfuerzo el que es distinto porque hacer las mismas cosas, con la misma eficacia, me cuesta infinitamente más. La evolución social y tecnológica ha sido tan brutal que ya no puedo seguirla y mis métodos se van quedando obsoletos sin remedio. Mis métodos y los recursos que puedo manejar. Pese a todo, el amor por este trabajo aún me salva de la catástrofe y las cosas me van razonablemente bien.
    ¿Será que yo soy gilipollas? ¿O será que hay demasiados intoxicadores esparciendo pesimismo por doquier?
    Reclamemos más y mejor formación para los docentes, alternativas para los que están quemados (pobres), recursos a mansalva para modernizar los centros y medidas sociales “reales” para compensar carencias familiares.
    No hacen falta grandes cosas, sólo grandes miras.
    Y una última reflexión: desde siempre, en todas los contextos, en todas las épocas, ha existido la sensación de que el sistema educativo estaba mal y tenía problemas. ¿Será que tiene que ser así?
    Un beso para todos. Perdón, soy muy amorosa.

  24. Como “los profes de Dibujo” – por lo general- solemos hablar poco en los claustros, también aquí hablaré poco y más después de haber leido todas y cada una de las brillantes intervenciones anteriores. Creo que se han sacado a relucir todos y cada uno de los quistes y trapos sucios que empañan la educación , que es como el tiempo, que siempre nos quejamos con resignación de lo mal que está: cuando llueve mucho rogamos para deje de llover y cuando no llueve rogamos para que descarge de una vez y refresque el ambiente).El estado ( que sería el “vaso contenedor” de los montoncitos en disolución que tan magistralmente ha planteado Da-beat en su primera intervención) intenta hacer frente a las “quejas” y críticas que le llueven de todos los sectores sociales haciendo promulgar sucesivas leyes ( LOGSE, LOCE, LOE,….) que van derogando a las anteriores, incluso antes de que éstas lleguen a implantarde definitivamente. Estas leyes obedecen a sintomatologías concretas. Pero el problema es que los políticos ( los de derechas, los de izquierdas y los de “medio lado”) no se ponen de acuerdo en dónde está la dolencia. Lo que para algunos es un simple resfriado. Conclusión: promulgan una ley X. Y para los que le toman el relevo, diagnostican una enfermedad terminal y por tanto, promulgan una ley Y. Si los avatares electorales devuelven el poder a los unos o a los otros, pues entonces la ley en vigor debe revisarse porque -tanto para los unos como para los otros- la enfermedad va en aumento y la culpa, claro está siempre va a ser que tanto unos como otrsos no administraron la medicina adecuada.
    Ahora el fármaco de moda (¿placebo quizá?) es “genérico” y se llama “capacidades”. Y esta “moda pedagógica” sostiene que hay que exigir al alumno según sus capacidades, que es más importante lo que ponga “de su parte” el alumno que el resultado en sí.¿Romántico verdad? Romántico e hipócrita. Educamos a nuestros hijos para que vivan en una sociedad donde seguramente sean juzgados por sus resultados y no por su “empeño”. NOsotros mismos exigimos “resultados” a cualquier profesional. Si llamamos a un técnico a que nos arregle el ordenador y el buen hombre erre que erre, buena gente, conversador, amable pero que de informatica sabe menos que tú y que no es capaz de solucionarte el problema pues pensaremos que hicimos una mala elección llamándolo. Recurriremos al vecino y le pediremos el teléfono del técnico que le arregló perfectamente su ordenador, porque queremos resultados y no simples intenciones. En esto no quiero que se interprete como una intención materialista y competitiva, aunque evidentemente es lo que se van a encontrar ahí fuera. Lo que quiero decir es que las “buenas intenciones” siempre serán ambíguas, que por otro lado son de sentido común: ¿Quién no ha subido alguna vez la nota final a ese alumno que se esforzaba aunque nunca sus notas pasaron de modestas?
    Soy consciente de que no estoy planteando al CIO grandes soluciones.Lo que me hago son grandes preguntas . Hasta el momento, se han propuesto valientemente muchas de las posibles vías para aclarar el camino y limpiar la maleza que recubre nuestro sistema educativo.Suscribo la mayoría de ellas. Será cuestión de remangarse y abrir caminos, porque ya alguién lo expuso con claridad en este claustro: no podemos tirar la pelota de que la culpa la tiene ” la sociedad, los padres que no se implican, los medios de comunicación que antieducan (con mayor éxito), los…” porque todos estamos atrapados en la misma maleza. Si arde, nos quemamos todos y todas. La única diferencia es que mientras aquí nos implicamos con este interesante claustro ideal, ahí fuera, en las delegaciones o en los claustros oficiales “reales” muchas personas ( y no sólo funcionarios Abel, sino una gran parte de interinos) se siguen empeñando en echar más leña al fuego.

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  26. Fantásticas y generosas reflexiones las vuestras. Supongo que por eso es ideal este claustro. Convocada queda la segunda sesión. Esperaré que la plantee Ramón.
    Gracias a tod@s por enseñarme tanto.
    Saludos.

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  39. Es más, en algún momento tu hijo dejará de preguntarse cómo son las cosas y empezará a preguntarse cómo serían si…, y entonces necesitará saber las fórmulas físicas que gobiernan el mundo y los cálculos matemáticos necesarios para resolverlas. Recuerda que la gente que se pregunta ¿qué pasaría si…? es la que ha inventado los móviles, las sartenes y la aspirina, pero no lo hubieran conseguido de no conocer las ondas electromagnéticas y su funcionamiento, la geometría y la química, respectivamente.

    Es decir, que los “aburridos” deberes de hoy son las respuestas a sus “divertidas” preguntas de mañana. Quizá eso ayude.

  40. Que gracia, el Hali Yikama este. Supongo que es una nueva forma de spam: copias un trozo de algún comentario anterior, esperando que alguien pique en el enlace. Yo, por si acaso, no he pinchado, ya que espero encontrarme alguna página rara. Lo bueno es que, al leerlo la primera vez, no lo reconocí como mío. Hace tanto que lo escribí… Fue a la segunda pasada cuando pense: “esto me suena”.

    Aprovecho para saludar al CIO. Eooo.

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