Recuerdos de BUP y COU

Escuela laicaEstudié BUP y COU en un colegio religioso de Sevilla. Supongo que justo por eso soy cualquier cosa menos religioso. De aquellos tiempos sólo conservo a mi fantástico amigo Ricardo, con el que recuerdo haber grabado en mesas y paredes las siglas “LNC” que en nuestras mentes adolescentes representaba nuestra particular “Liga No Colaboracionista”, una forma de oposición a los absurdos mandatos claretianos. En COU me suspendieron inglés dos evaluaciones por mi negativa a ir a misa, y el cura que daba Filosofía nunca explicó Marx ni Nietzsche, pero intentó aplastarnos las neuronas con una sobredosis de Santo Tomás. Recuerdo que un imbécil profesor le dijo “niña” a mi amigo Roberto Pachón porque llevaba el pelo largo y le gustaba la música heavy.

Menuda porquería de enseñanza. Menuda estafa aquella forma de intentar que razonáramos lo menos posible. Menudos sinvergüenzas eran todos aquellos que se pasaron un año entero jodiéndome a preguntas por mi negativa a confirmarme (no sé si de dice “tomar” o “hacer” la confirmación, el sacramento ése). Menuda pedagogía fundamentalista religiosa de aquellos curas que alambraron el colegio con alambres de espino “para que no se saltaran los gitanos”. Si me viérais ahora: a los gitanos les abro las puertas, deseando que vengan. No, no os perdonaré jamás vuestra mediocridad de meapilas asustados ante la libertad y creatividad adolescente. Eran los años ochenta, no la Edad Media. Por cierto, que lo sepáis: jamás me creí la historia del santo ése que fue engullido por una ballena, y del que vendíais trozos de su ropa plastificándola en forma de escapularios. Tiré a la basura vuestros rosarios fluorescentes, con los que también negociábais. Qué poco nos enseñásteis, malditos. Desde el otro lado de la enseñanza os recuerdo aún peor. 

Pese a ellos, fui un adolescente feliz, deportista y buen estudiante. ¿Y vosotros? ¿Qué recuerdos tenéis de aquella época?

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Acerca de Juanjo

Profesor de Filosofía

  1. Pues, al parecer, yo también estudié en el mismo colegio que tú, Juanjo, y por las fechas que sugieres debemos ser de promociones cercanas. La verdad es que mis recuerdos de la enseñanza religiosa, de la que yo recibí, no son tan negativos. Un cura me enseñó a amar la literatura y los libros, me habló de cine y de cultura y de arte y de otras gentes que vivían en lugares no tan cómodos como el mío. Yo, como casi cualquier adolescente, no sabía nada sobre esas cosas y allí comencé a aprender algo, gracias a unos pocos profesores y compañeros, algunos de ellos curas. Es verdad que no eran muchos los sacerdotes del colegio tan, llamémosles así, abiertos, pero tampoco creo que sea justo meterlos a todos en el mismo saco.

  2. Vaya JM, el mundo es un pañuelo. Te aseguro que me he moderado al escribir lo de arriba. Los meto a todos en el mismo saco y en mi experiencia no excluyo a nadie. El único que se salvaba, un tal Eduardo, se fue de allí al poco tiempo. Tú dices “abiertos” donde yo entiendo razonables, justos, éticos, decentes…
    Me alegro de que tu experiencia fuera mejor. Evidentemente, algo se aprendía. ¡Hasta ahí podíamos llegar! Pero lo aprendíamos de compañeros y yo, de ellos, no he escrito nada negativo.

    Saludos.

  3. Yo todo lo contrario: ni bautizo, ni primera comunión y siempre en clase de ética, ya desde la EGB, en que éramos 4 gatos los que no hacíamos religión, 4 hijos de -dirían las malas lenguas- rojetes francmasones y ateos.

    Mis padres también sufrieron la enseñanza de Cristo, por razones generacionales. No he visto mayor anticlericalismo que el que inspira el haber recibido una intensa educación católica. Mi rechazo a la religión en la escuela pública es una convicción clara, meditada y sin fisuras, pero no visceral, precisamente por no haber sido víctima de ella.

    Hace unos meses me conmoví en Madrid con la representación teatral de “El florido pensil”, retrato de la escuela franquista, articulada por la ideología del patriotismo del nacionalcatolicismo. Tal cúmulo de propaganda rancia y falaz me asustó, como docente siempre sensible a la influencia ejercida sobre -voy a estrenarme- los “discentes”.

    Sin embargo, acaso fue al contrario; quizás el tono apocalíptico de las diatribas, el calibre de las sandeces y lo torticero y manipulador de las intenciones era tal, que dicha “enseñanza” actuó como un antídoto, como un revulsivo, como una vacuna: una dosis de veneno o bilis que inmuniza a la mente y le inyecta la vocación por la libertad y la verdad.

    Tu post es un ejemplo más de ello.

    pd: ¡¡Arriba…. la LNC!!

  4. Pues yo estudié en un colegio religioso EGB y COU. En uno público BUP. La universidad en la pública.
    Mi experiencia no concuerda en absoluto con la tuya. En el colegio religioso sí que encontré libertad y aprendí a ser crítico. te pongo un ejemplo.
    En EGB:
    Teníamos “Asamblea en la escuela”, con presidentes, moderadores. Se podían hacer propuestas de cambio, hablar con los profesores.
    Hicimos (estando yo en octavo de egb) entrevistas a los políticos de todas las formaciones que había en la ciudad, tanto derechas como izquierdas. Las llamabamos “ojeos”. Se prepraraban concienzudamente y luego eramos críticos con ellos… hicimos encuestas por las calles, recibimos información y educación sexual…
    Fue en la época de la muerte de Franco y los primeros años de la transición.
    La época del BUP la hice en un instituto. Mis recuerdos hablan de dos profesores, absolutamente incompetentes con los que todo el centro se pasaba. Habla de gente que en clase elía el periódico, también de un cura que estaba realmente loco…

    En el COU, de nuevo en un colegio religioso, me sorprendió la dureza de los contenidos, pero también la dedicación de la mayoría de los profesores (uno de química, era un vago redomado, mejor no hablar). Con algunos de ellos conservo amistad a pesar del tiempo pasado.
    En filosofía sí que estudié a MARX y a Nietche. El tutor, religioso, nos leía fragmentos de Unamuno (que creyente del todo no era)…

    No lo sé. Los recuerdos siempre son parciales. Yo tengo una imagen completamente diferente de los colegios religiosos. Supongo que cada cual cuenta la historia como le fue.

    Hoy día, además trabajo en uno de ellos.

  5. Yo siempre he estudiado en la escuela pública. Mi madre tenía una hermana que era monja de clasura y siempre pensó que para religiosos/as teníamos bastante con ella. No obstante, lo público en mi pueblo estaba y sigue estando bastante mediatizado por lo religioso como si fueran las dos caras de una misma moneda.

    Siempre estudié religión, es más, nunca me presentaron la alternativa como una auténtica alternativa que podía ser elegida en condiciones de igualdad. L@s que elegían alternativa (en aquellos tiempos llamada Ética) eran los que estaban tachados de rojos y ateos. Vamos que estaban estigmatizad@s, la mayoría elegía (mejor dicho, le venía elegido por las circunstancias) la religión. Sin embargo, cuando llegó el momento de la confirmación decidí no hacerlo y eso que había ido a todas las sesiones de catequesis y que era la única de mi promoción que no iba a confirmarme. Pero ya en aquellos acríticos 16 años tomé una decisión con la que hoy me identifico cada vez más.

    En cuanto a mis recuerdos se dividen en dos partes: La EGB que la recuerdo aburrida hasta la muerte, en la que era la enchufada porque era una niña buena que sacaba buenas notas. Y el BUP que para mí trajo consigo aires de libertad y novedad, con profesores/as más modern@s que l@s que ahora tengo como compañer@s. Sinceramente, en mi instituto (primero fui alumna y ahora profesora) se ha retrocedido, ahora respiro más dogmatismo y más autoritarismo que en mis tiempos de estudiante. El año pasado tuve que escribir hasta al delegado provincial de educación para que hacerle llegar que en este instituto había dos chicas que no querían cursar religión y las estaban obligando y para contarles el abuso de poder que estaba sufriendo una de ellas por decidir no asistir a una clase a la que le obligaban. En este mismo instituo un profesor que no asistió a ninguna de las sesiones de evaluación tuvo la poca vergüenza de mandar una carta a los padres diciéndoles que su hija estaba incurriendo en abandono por no asistir a las clases de alternativa y que por ello podía no titular (carta en la que se miente a los padres y se les mete miedo abusando del poder).

    Por otra parte, estoy harta del victimismo que abanderan l@s católic@s. Querer sacar a la religión de las escuelas, no es ir en contra del catolicismo sino ponerlo en el sitio que les corresponde. La religión es un modelo de felicidad que pertenece a la esfera privada, no a la pública, me da igual que sean católicos, protantes o budista, pero no me da igual que con dinero público se pague la enseñanza de una religión y no la de otras y menos me da igual que l@s profesor@s que imparten dicha doctrina sean elegidos por el dedo del obispo. De todo esto hay mucho que hablar, pero tengo que acabar ya porque ya me he extendido lo suficiente.

    Un saludo, Montse

  6. Se me ha olvidado: ¡Adelante con la LNC!, hoy he hecho de ella mi bandera y ello me cuesta sudor y lágrimas pero no pienso callarme

  7. Me temo que de esa época no tengo recuerdos excesivamente claros. No obstante, no hay que irse muy lejos, yo estudié en una pública y siempre hice religión. Tuve un profesor casi budista, increíblemente vitalista, razonable, luchador, y, que sirva como dato, un año, desapareció. En su lugar, sin avisar, colocaron a otro, no era cura, pero canceló todos los trabajos sobre Gandhi por no ser católico, viendo una película (pimientos verdes fritos, creo) se saltó la escena del beso, diciéndonos que era para agilizar la película y que no aportaba nada a la trama, ¡que no aportaba!, luego, en mi casa comprobé la verdadera razón del salto, y en nuestro trabajo que era sobre la libertad, nos echó (qué diríamos). Me sentí genial, excluido por ideología, preso político. Al siguiente año no volví a apuntarme a religión, aunque cambié de instituto porque en el anterior no daban bachillerato.

  8. Por cierto, lo de llamar “niña” a un chico que lleva los pelos largos (yo mismo los últimos cuatro años) no es tampoco cosa del ayer, me temo.

  9. Guybrush, es verdad lo de los “recuerdos (no) excesivamente claros”: Me temo que eran tomates en vez de pimientos. A no ser que se tratara del remake paródico y más actual:

    http://64.233.183.104/search?q=cache:ud9VDrroO7oJ:www.elperiodicodevillena.com/noticia.asp%3Fidnoticia%3D64505+pimientos+verdes+fritos+pel%C3%ADcula&hl=es&ct=clnk&cd=4&gl=es

    Un saludo… 😉

  10. Andriu, si le echo la culpa al cambio de hora ¿cuela? No, ¿verdad?

    Gracias por la corrección.

    Un saludo.

    pd: No, no me refería a la parodia. Ni sabía que existía.

  11. Pues mi “menda lerenda” estudió en la escuela pública casi cuando no había diferencia entre ésta y la privada. Franco aún estaba vivo o al menos eso nos decían o nos hacían creer año tras año con su teatral y patética aparición por Navidad ( Eso de “Españoles,….que terminaba con su siempre triunfal ¡Viva España! que por cierto, parece que a Rajoy le ha marcado y mucho).Sí, estudié en una escuela rural cuyo director de entonces, el temido “Don Manuel” y su inseparable bareta de arrear, era la viva estampa del caudillo con el prototípico bigote “faschion”. El caso es que aparte del consabido himno de “cara al sol” que recuerdo haber entonado por lo menos hasta 3º de EGB, tambien tuve que rezar todas, todas las mañanas. Esto fué así hasta 5º de EGB que cambié de colegio y pasé a uno nuevo, donde para variar había chicas porque que era mixto. Y fué otro mundo.En todo, en el edificio, las maestras ( porque también tenía ahora maestras). No recuerdo con claridad mis clases de religión como tampoco otras muchas, la verdad.Ha llovido mucho y sobre mojado y en mi disco duro algunos surcos estan ya muy rayados, como los viejos LP (que por cierto, qué bien siguen sonando algunos, los jodíos). Sí, recuerdo la forma en que tenían los maestros y curas “enrrollaos” de ganarse a la gente “progre” de entonces. Nos llevaban al campo y nos “deleitaban” con guitarras y canciones babosas a más no poder. Luego estaban las “colonias” de verano, que eran verdaderos centros de adoctrinamiento revestidos de “buen rollo” progue. De ahí surguió en mi pueblo la saga de los “capillitas”, lo que hoy es la clase política dominante desde hace un buen montón de años con su alcalde a la cabeza, la plana del PSOE y de otras formaciones políticas de dudosa ubicación en el espectro político, aunque casi siempre, a la “derecha” del “padre”.
    Luego, en el instituto tuve mejor suerte. Ví desfilar por las aulas gente de todo tipo y condición. Profesores y profesoras geniales,interesantes o aburrid@s y descoloridos como un viejo documental de ñus de la 2, con conciencia política o borregos partidistas, con ganas de enseñar o con ninguna. Por suerte o por desgracia, sí que estudié a Marx (con cierto empacho) y a Nietsche, que todavía sigo sin entender como pude leerme entonces “Así habló Zaratustra” o “El ocaso de los dioses”. Pero la perspectiva que tengo de mi paso por la secundaria de entonces fué que aprendimos juntos alumnos y profesores( much@s de ellos jóvenes y casi sin experiencia docente) a ser mejores alumnos y mejores profesores. De muchos de ellos guardo recuerdos muy especiales.
    PD: Juanjo, se te ha visto con rabia y urgencia en esos recuerdos. Seguro que alguna razón ( aparte de la evidente, claro éstá) habrá, alguna situación de estos días ha despatado la “caja de pandora” y ha propiciado este post. Pero ya ves, hoy que no tenía yo mucho humor para escribir y me pones a “web-os” lo de la Escuela Laica.
    Y un apunte, mal que se siga impartiendo la religión en la enseñanza pública.Andamos un grupo de padres y madres en el colegio de mi hijo batallando este asunto y aunque no hemos ganado la guerra, sí algunas batallitas como quitar los crucifijos que aún permanecían en algunas aulas y nadie se dignaba quitar. Pero igual de mal es que esta asignatura se llame con prepotencia con respecto a otras opciones religiosas, “Religión”.( También son religiones el Islam, el Budismo,…) Sería mas deseable que mientras desaparezca y no ( lo mas deseable y laico) se pase a llamar “doctrina católica” que es lo que verdaderamente es ( aún cuando -de vez en cuando- nos lleguen curas “enrrollaos” que le den un vuelco inesperado a la Santísima Trinidad y propongan nuevas formas de encarar la “fé”, la caridad, la solidaridad y el “buen rollito” general para con el prójimo.)

  12. Intersante debate, aunque yo no me lo tomaría tan a pecho… quizá por mi experiencia que, desde luego, aunque más antigua, fue mucho menos traumática que la de Juanjo. Y, por favor, no se tome lo que digo como una especie de “defensa de nada”…
    Yo estudié en un colegio religioso desde el año 1953 hasta el 1966, y tengo que decir que, con independencia de las predicaciones cristianas, de las misas y rosarios, fue allí donde me infundieron el espíritu crítico, donde aprendí a descubrir lo que pasaba cuando la calle de Alcalá de Madrid se “teñía” de color gris, a leer periódicos (con segundas, como había que hacer entonces), donde me “descubrieron” Radio España Independiente Estación Pirenaica y donde, por supuesto, descubrí y leí algo de Marx, bastante de Nietzsche, mucho de evolución (bajo la onda de Teilhard de Chardin, pero también de Palafox). Por supuesto que tuve profesores curas de extrema derecha (alguno había que acabaría en la “Fundación Francisco Franco”), pero, para ser sincero, tengo que decir que el adoctrinamiento político era muy inferior, por ejemplo, que el que podía apreciar en algunos amigos que iban al instituto (en concreto, al Ramiro de Maeztu).
    Con respecto a Santo Tomás, habría que decir que, cuando yo andaba por secundaria, era, salvo rarísimas excepciones, lo que circulaba por todas partes. Recuerdo el comentario de un primo mío (hoy catedrático de universidad) que, hablando de su primer examen final de Filosofía, en 1.º, en la venerable Facultad de Filosofía y Letras de la hoy Complutense, decía: “he puesto más o menos lo contrario de lo que pienso”; resultado: “matrícula”…).
    Como creo que algunos habréis leído algo de lo que suelo escribir, creo que tendréis alguna idea de por dónde van mis reflexiones a día de hoy (de todos modos, si soy “sospechoso”, no me importa en exceso). En todo caso, me parece que a cualquier realidad conviene acercarse con una buena dosis de escepticismo y la menor posible de “visceralidad”.
    Hace muchos (pero muchos, muchos) años que creo que la “religión” como asignatura debería desaparecer de la enseñanza (pública, privada e intermedia). Claro que también hace muchos años que me rebelo contra cierto “pensamiento único”, en muchos casos “de circunstancias (modas)”, que también aprecio en muchas organizaciones educativas y sociales (por ejemplo, la bendición social y, a mi juicio, un tanto acrítica, de todo lo que pueda ocurrírsele a Dawkins o, puestos a ello, a Hawking, adobado siempre con cierto “déficit” de comprensión de la delimitación entre ciencia y opinión).
    Por otra parte, en una etapa posterior de mi vida, recuerdo el “sorprendente” comentario de un chaval, hablando de su profesor de religión de 2.º o 3.º de BUP, en un colegio religioso de Sevilla (no era el Claret), diciendo que era quien le había “obligado” a pensar, porque no hacía más que preguntar el “porqué” de cada afirmación que se hacía en clase, fuese a favor, en contra o indiferente con respecto al contenido “religioso” de la misma.
    En fin, creo que la escuela debe formar críticamente, enseñar a abordar todos los temas con orientación pero sin prescripción, obligar a justificar intelectualmente las afirmaciones que se hacen, enseñar que el argumento “ad hominem” no es argumento (aunque sí pueda explicar posturas personales), que la “clase de religión” no debe tener cabida en el sistema educativo, aunque, según las convicciones de cada cual, sí quepa la “catequesis” en el ámbito religioso. La lástima es que, a mi subjetivo modo de ver, la escuela sigue cojeando de formación en espíritu crítico y esa cojera sí que puede convertir, por ejemplo, una asignatura como “Educación para la ciudadanía” en un “catecismo” (ese era el problema de los catecismos, precisamente)… pero, en fin, esto no son más que opiniones de alguien que, encima (o debajo) no pinta nada en el ámbito educativo (ni en el político, ni en… la mayoría).
    Un cordial saludo (y perdón por el rollo).

  13. Nací en el 75. Pasé por cuatro colegios distintos para estudiar la EGB y todos eran públicos y laicos. No tuve, por fortuna, la experiencia de vivir esa represión religiosa a la que aluden. Sí recuerdo que había una profesora mayor que me paraba cuando me veía jugando con los niños en el patio y me gritaba que yo era una niña y que tenía que jugar con las niñas. Según ella, jugar con los chicos debía de ser algo terrible, porque aún tengo grabada en mi memoria su cara de espanto y sus palabras de censura.
    De la época de instituto mis recuerdos tampoco son malos. Había buenos y malos profesores igual que los sigue habiendo ahora. La indefensión del alumnado ante las injusticias del profesor todopoderoso quizás era mayor entonces, o quizás el espíritu reivindicativo del alumnado ha aumentado en los últimos tiempos y en aquellos momentos pensábamos que no se podía hacer nada… y realmente, ¿se puede hacer algo contra nefastos profesores a los que teniéndolos hoy como compañeros los vemos suspender año tras año al 95% de sus alumnos sin plantearse ni siquiera por un momento que quizás el fallo está en ellos?
    Sobre la religión… yo cogía esa asignatura porque la ética la impartía un profesor con el que era casi imposible aprobar la filosofía y tenía una fama terrible… así que, de convicción absolutamente nada. La religión era la alternativa más cómoda en un momento de mi vida en el que me interesaban más otras muchas cosas. Era lo fácil. Hubo un cura que nos enseñaba las oraciones de misa, y dos profesores muy modernos que hablaban con nosotros de sexo y de política. No fueron malos tiempos.

  14. Soy Ricardo, el aludido por Juan José en su artículo. Desde que lo leí, sentí que debía incluir mi comentario, pero he esperado unos días para afinar lo más posible en mis juicios. Del colegio que cita Juan José, me queda, por supuesto, la gran amistad con él, recientemente recuperada gracias a la tela de araña, y alguna que otra amistad más. Allí cursé desde 1º de EGB hasta COU. Fuí un niño y un adolescente sano, deportista, buen estudiante y buen compañero, en general.
    1-Mi devoción religiosa se perdió poco tiempo después de salir del colegio. De ello, no creo que tengan los religiosos del centro ninguna responsabilidad, ni tampoco sobre lo que pudieron o no transmitirme de la religión.
    2-Es rigurosamente cierto que un profesor tuvo un menosprecio bastante bajo con nuestro amigo común Roberto Pachón, que llevaba el pelo largo, le gustaba la música heavy y vestía de negro u oscuro. Tengo un recuerdo muy vivo de aquella tarde. El profesor Don L… (que nos había impartido Física y Química el curso anterior, en 2º. de BUP) se encontraba en tareas de guardia en nuestra clase. En un momento dado, se dirigió a Roberto y le dijo: “Usted, niño, niña o lo que sea”. Roberto salió de la clase con cara de muy pocos amigos pero sin decir ni una palabra.
    3-Tanto Juan José como yo mismo, éramos jóvenes algo rebeldes pero muy educados. Sólo escribimos un minúsculo graffiti en la pared de nuestra aula con las siglas “LNC”, y el mismo graffiti en la esquina de una de nuestras mesas. No éramos vándalos. Sobre la constitución de la “LNC” hablaré después.
    4-Es también rigurosamente cierto que no nos explicaron a Marx ni a Nietzsche en Filosofía de 2º. de Bachillerato, pese a ser filósofos que entraban en la Selectividad. Ciertamente el padre J…I…, el cura que nos impartía Filosofía, era un tipo especial. Cuando traía corregidos los exámenes se dedicaba a leer los disparates que algunos escribían. Luego, citaba al alumno en cuestión que había escrito los disparates con nombre y apellidos para que fuera a recoger su examen y para que el ridículo fuese público. Alguna vez tiró un examen al suelo, y el disparato alumno debía agacharse a recogerlo. Parecía estar siempre enfadado el padre J…I…, pero creo que hasta nos resultaba simpático.
    5-La “LNC” se constituyó por varios hechos, pero creo que el detonante fue el siguiente. Nuestra clase de COU estaba al final de un pasillo, a la izquierda. Tendría unos 35 metros cuadrados. Éramos ¡63 alumnos! en la clase. Estábamos como sardinas en lata. Costaba Dios, nunca mejor dicho, y ayuda, organizar el aula para hacer los exámenes. Pues bien, el director del colegio, el padre C…D…M…, se presentó en nuestra clase a principio de curso y nos pidió que fuéramos solidarios y que entendiéramos que él no había querido dejar fuera “a nadie que había solicitado plaza”. ¡63 en un mismo curso de COU! Desde luego, lo que entendimos Juan José y yo era que el discurso del padre director había sido de una desfachatez hipócrita como no cabía más; que aquel santuario de imágenes de Vírgenes, Cristos, Santos y Beatos, no era otra cosa que una empresa pura y dura y una máquina de hacer dinero (el colegio era muy caro) Cogimos un cabreo monumental, nos juramentamos y decidimos no participar…
    6-Efectivamente, el colegio se hizo fuerte con unas vallas altísimas y alambres de espino en forma de espiral en los tejados. Quien quiera verlos que se pase por la manzana, aun hoy están ahí. Dan al colegio, por algunos lugares, un aspecto de campo de concentración. Dijeron que fue por seguridad…
    7-De los profes que tuve en BUP y COU, tengo división de opiniones. Unos me parecieron buenos y otros malos; unos me gustaban y otros no; unos me caían bien y otros mal. A algunos he conseguido entenderlos; a otros, no. De unos tengo buenos recuerdos; de otros, malos. Supongo que, como en cualquier ámbito de trabajo, había en aquel colegio buenos y malos profesionales. Con los malos recuerdos y los sinsabores me he reconciliado con el tiempo. Incluyo en este apartado la paliza que recibí en 5º de EGB por parte de Don A…, un hombre grande y corpulento, que me golpeó la cabeza contra la pared y me propinó varias patadas en el suelo cuando caí semiinconsciente. Aún me pregunto qué cosa tan terrible hice yo, que era un chico callado, obediente y educado (muchas veces me he sentido yo culpable, al igual que a veces le ocurre a la mujer víctima de malos tratos) Creo que me confundió con otro…no sé. Eran otros tiempos. A Vd., Don A…, que maltrató salvajemente a aquel niño de 10 años, le perdono sinceramente y le deseo de todo corazón que viva muy feliz en compañía de sus seres queridos (lo escribo de todo corazón, sin ironía) Seguramente, Vd. se equivocó. Odio la violencia. La mayor parte de las veces, no los sufrí yo, pero presencié muchos golpes y maltrato físico en el colegio durante la EGB. Me siento en paz con esa parte de mi pasado. Creo que debemos liberarnos del rencor y del dolor como parte de un proceso de paz con nosotros mismos y con todo lo que nos rodea.
    8-Lo que sí lamento es que mi actitud hermética e hipercrítica en COU me colocara en cierta situación de desavenencia con mis propios compañeros. Creo que debería haber disfrutado de la relación con los compañeros de clase (¡encima estaba la bella Conchi en nuestra clase, por la que yo llevaba suspirando de amor desde que 1º de BUP!), de la preparación y del viaje de fin de curso, etc.
    9-Estimado JMGS, si me permites la confianza. He leído tu blog. Cuando tú te licenciaste, en el 88, nosotros terminábamos 3º de BUP y escuchábamos fervorosamente el “Camino Soria” de Gabinete Caligari (¡qué gran concierto el de mayo de ese año en el Prado de San Sebastián!). Creo que eres algunas generaciones mayor que nosotros. No sé si el profe de literatura al que aludes es al padre S…S…Desde luego, éste era un enamorado de las letras hispánicas y a mí no sólo no me resultó mal profesor, sino que me contagió su afición por la literatura.
    Sr. García Calleja, efectivamente, cada cual cuenta la historia en función de sus circunstancias.
    10-Gracias, Juan José, por promover este coloquio tan interesante de “batallitas”. Deberíamos pensarnos con seriedad lo de fundar el CIO.

  15. Pues sí, soy algo mayor. El cura de Literatura al que me refiero era B.M., pero por la época en que estudiasteis vosotros debía andar por Colombia o Venezuela, ya que salió de España el curso siguiente a mi salida del Colegio. Algunas veces he pensado que su traslado se debió a la falta de empatía con el establishment del Centro, capitaneado por J.I., el de Filosofía.
    El colegio del que hablamos siempre fue un centro escolar pijo, no nos engañemos, pero junto con apellidos de aires jerezanos, cursábamos allí estudios apellidos menos renombrados provenientes del Sector Sur, los pisos militares, las casas bajas de Heliópolis, la barriada de Pedro Salvador, etc.. A medida que el barrio se fue transformando y elevando aún más su nivel económico, el alumnado fue también decántandose hacia una extracción social más elevada y la enseñanza que en él se impartía haciéndose más conservadora. Todavía recuerdo las elecciones de octubre de 1982 y la victoria del PSOE que vivimos realmente como una fiesta bastantes de los alumnos y alumnas que ese año estudiábamos COU. El primer día de clase después de las votaciones nos plantamos allí con banderas rojas, rosas en nuestros puños, fotos de Felipe González (antiguo alumno del Centro, si no me equivoco) y Alfonso Guerra. No dimos clase y nos fuimos a celebrarlo al Bar Tajo junto con algún que otro profesor. Sonaba, por entonces, Miguel Ríos con su Rock and Ríos, creo recordar.

  16. Efectivamente, el Sr. D. Felipe González Márquez fue alumno del colegio al que nos referimos. Gracias por compartir esa vivencia del día después de las elecciones de 1982 desde la óptica de un alumno de COU. Desde la mía, que estaba en 6º. de EGB, lo único que recuerdo y que me llamó la atención fue que, en el hall del colegio, el que tenía entrada y salida a “las columnas” y a los patios, colocaron en una vitrina un letrero de “Felicidades Presidente” junto con algunas fotos del Sr. González Márquez en su etapa de estudiante del colegio.
    Los sacerdotes docentes que eran algo más progresistas y modernos desaparecían pronto del colegio, no sé por qué.
    En general, viniéramos de donde viniéramos, creo que más o menos todo el alumnado pertenecíamos a familias de clase media con una buena situación económica.
    Un par de años después de terminar yo COU, Pepe, el dueño del Bar Tajo, se jubiló, se marchó a su pueblo (El Viso del Alcor) y vendió el bar, que ya no volvió a ser El Tajo. Sonaba “Rock & Ríos”, en el 82, y supongo que recordarás, JMGS, que el verano de cuando terminaste COU (ya en el 83) tuvo lugar la gira “El rock de una noche de verano”, del incombustible Miguel Ríos, claro. Un saludo muy cordial.

  17. J. A. Pérez

    En la EGB, sobre todo, recuerdo el mal olor y los palos. Olor vomitivo y desagradable. Cosas del hacinamiento, la falta de ventilación, de jabón… Palos de a diario. El día que uno no pillaba era excepcional.

    Palos, cañas de bambú, reglas de madera o fibra de vidrio (azul e irrompible) eran la personificación del terror y del pánico: 5, 10, 15 0 20 reglazos en cada mano con toda la saña que los tiranos pueden poner en el asador. 5, 10, 15 o 20 bofetadas con la misma mala saña. Algunas palizas propiamente dichas y total impunidad. Ocho años, largos de palos y oscurantismo mental…

    ¿Aprendizaje? muy poco y malo: en la escuela aprendí que el mar era salado porque un barco lleno de sal se hundió en él y cosas por el estilo. Ignorancia absoluta, ni siquiera adoctrinamiento: un parking para pobres. Control. Mano dura. Disciplina. Palos.

    En FP (ya, ya) el cambio fue radical un colegio de salesianos. Para mi fue como pasar de la celda de castigo a la libertad vigilada. La violencia física no era admisible en ese centro. En general te trataban como a una persona. En este centro (como en muchos otros) además de salesianos estaba infiltrada una secta que se autodefinen como “kilos”. Un día un Kiko, que era tutor mío, me llama para hablar en tutoría. De hablar nada. Sólo habló él y decía cosas como: “como tú ya sabes tus padres te odian, acéptalo”, Tú eres un negado para los estudios no pierdas más el tiempo”, “¿por qué estudias? dedícate a trabajar y haz algo útil”… Una perla, el hombre. Un motivador nato (no en vano había sido jefe de personal de una multinacional química). Se cargaba a los alumnos psicológicamente con la misma saña que el de los reglazos. El muy… Decía cosas como que “un día vio la luz y comprendió que tenía que dedicarse a salvar a los pobres y desgraciados”

    Reconozco que los salesianos saben enseñar (lo que les interesa), son profesionales de la educación con distancia sobre la media (paréceme a mí). Este centro acogía a “los que no valían para estudiar”, “los suspendidos de la EBG”. El fracaso de la EGB. Eran como un banderín de enganche para poder seguir estudiando: si querías estudiar te ponían todos sus medios a tu disposición. En este centro aprendí a leer, escribir, y mucha cosas más de las que ni había oído hablar. Descubrí lo que era una biblioteca, a leer el periódico, Trabajaban por la inclusión y no por la exclusión (estos salesianos, digo, porque los infiltrados es otro cantar).

    En general no eran muy sectarios. Aunque las excepciones compensaban. Lo que menos me gustó era el mucho moralismo empalagoso, “colonias vivenciales”, salidas de convivencia. Manipulación psicológica y captación de nuevos adeptos.

    A pesar y por todo, la educación tiene que ser laica y el Estado también. No sólo tiene que ser laica la educación sino que no es admisible que entidades religiosas o sectarias tengan en sus manos la educación de la población.

    Instituciones religiosas que rechazan el uso del preservativo y profesan la abstinencia se dedican a actividades relacionadas con el sida y con la educación sexual. Inadmisible (cuasi criminal).

    Instituciones religiosas gestionan centros educativos y asistenciales imponiendo su moral y apelando a no se qué “autoridad moral”. Inadmisible.

    ¿Cómo un Estado democrático de derecho puede delegar funciones educativas, de guarda, custodia o tutela a entidades sectarias que se fundamentan en dogmas? Inadmisible.

    Las entidades religiosas están gestionando cuantiosos fondos públicos, creando nuevos perfiles de profesionales baratos y “moralmente correctos”. Un día de estos en vez de educación para la ciudadanía nos propondrán retomar la mitología del creacionismo. ¿Que no?

    PD: Cada día me gusta más este blog.
    Perdón por la extensión.
    Un saludo, Juanjo.

  18. Lamento muchísimo no tener tiempo para responder un@ a un@, como sin duda merecéis, vuestros generosísimos comentarios que he leído con detenimiento y admiración, uno a uno y varias veces. Me gustaría precisar algo.

    He escrito a título personal, mis recuerdos son míos y quería compartirlos. Ricardo fue mi compañero y amigo, y sigue siendo amigo, aunque con mucho mar de por medio, lamentablemente. No he teorizado a partir de una experiencia, la he descrito y valorado. Por supuesto que respeto a los que habéis intervenido contando la vuestra. Por cierto, la alusión a los dos políticos como ex-alumnos ni califica al colegio ni descalifica a nadie. Creo recordar que fueron dos que tuvieron especialemente tiempo para apostar por una escuela laica, y clarísimamente no lo hicieron, por miedo electoralista, sin duda.

    Saludos y abrazos a to@s.

    P.D.: Ando redactando un Plan de compensación Educativa, un Proyecto TIC, tengo una mínima de 3 reuniones diarias y cada día menos tiempo, pero más ganas. Disculpad mi aparente distancia de vuestros comentarios. Es sólo eso, aparente.

    ¿Podría alguien parar el reloj?

    Un abrazo especial, Ricardo, espero no haberte molestado con mis recuerdos, eres lo mejor de aquella época.

  19. Ricardo

    Me encuentro en Sevilla, estoy pasando estas fechas con mi familia. He visitado el colegio en cuestión aludido en el artículo de Juan José. A propósito de mi comentario (el número 14) y de unas frases que escribí en él (“Efectivamente, el colegio se hizo fuerte con unas vallas altísimas y alambres de espino en forma de espiral en los tejados. Quien quiera verlos que se pase por la manzana, aun hoy están ahí. Dan al colegio, por algunos lugares, un aspecto de campo de concentración. Dijeron que fue por seguridad…”)quisiera decir algo.
    He querido comprobar lo que escribí porque han pasado de eso muchos años, así que el 22 de diciembre de 2007 cogí una bicicleta y me dí un delicioso paseo por Heliópolis. YA NO HAY ALAMBRADAS DE ESPINO. Las que estaban sobre la cubierta del Bar de Alfonso y las de la zona del Jardín de Infancia han sido sustituidas por altas vallas de alambre corrientes. Amicus Plautus, magis amicas veritas. Un abrazo para todos/as.

  20. Y ya no estás en Sevilla, Ricardo… y, aunque tarde en contestarte, porque casi ni tengo tiempo, muchísimas gracias por la información. Supongo que tendrán rayos láser en vez alambradas, jeje. A mí me da pereza volver a aquellos sitios medievales, 😉
    Un abrazo.

  21. Estudié C.O.U. en un colegio privado religioso de Sevilla. La clase del C.O.U. de “letras puras” la constituíamos 63 alumnos/as…lo más parecido a estar como sardinas en lata que he conocido.

    La profesora de Historia de Arte era muy graciosa. Dictaba y dictaba apuntes mientras pasaba y pasaba diapositivas. Jamás explicó nada. Los/as alumnos/as nos dedicábamos a copiar apuntes apresuradamente y no nos enterábamos de nada. Una vez, J.J. y yo grabamos una clase en una minigrabadora, para pasar después los apuntes en casa y poder mirar las imágenes y enterarnos de algo, pero ese método no era muy asequible que digamos porque se invertía mucho tiempo después en tomar los apuntes. Incluso hubo compañeros que se organizaron para copiar unos y otros, a los que se les daba bien el dibujo, hacer un boceto de las imágenes. Jamás nos dieron ni siquiera un índice de imágenes o las propias imágenes para que pudiéramos saber de qué trataban los apuntes. Había que buscarse la vida en esa materia y ya está. Así fue todo el año. Insufrible. No sé cómo seguí queriendo matricularme en Bellas Artes, porque con tal profesora terminabas odiando el arte.
    A escasos veinte minutos de autobús desde el colegio se encontraba Itálica, ciudad romana, con su gran teatro y anfiteatro, su trazado urbano casi intacto, sus calzadas en magnífico estado…A un cuarto de hora caminando desde la clase, teníamos uno de los mejores museos arqueológicos de España, en el que nos hubierámos hecho una magnífica idea de la escultura y el mosaico romano. A otros veinte minutos en autobús tenemos una de las mejores pinacotecas de España: el Museo de Bellas Artes. Y el mayor conjunto catedralicio del mundo, con una catedral gótica, un patio de las abluciones islámico, una torre islámica conocida en todo el mundo. Al igual que tan cerca teníamos ejemplos palpables del barroco, plateresco y herreriano. A una hora y media en autobús teníamos la Mezquita-Catedral de Córdoba y a algo más de tres horas la Alhambra, el Generalife y el Palacio de Carlos V en Granada. A un par de horas, el teatro de Accinipo (Ronda), magnificamente conservado; y también las ruinas de Baelo Claudia (Bolonia). A media hora por carretera se llegaba a Carmona con su castillo almohade (hoy Parador de turismo), su necrópolis, sus murallas y torres romanas. En Mérida, a tres horas de camino, teníamos el maravilloso conjunto romano del teatro, anfiteatro, circo y el Museo Nacional de Arte Romano. ¿Sigo?
    En el examen de la tercera evaluación, en la parte práctica, nos pusieron entre otras una imagen: el Cristo de la Clemencia de Martínes Montañés, que se encuentra muy cerquita del colegio, en la Sacristía de los Cálices de la Catedral. Un amigo querido no sabía a qué correspondía aquella imagen y yo, que era un buen compañero, se lo soplé por supuesto (¿te acuerdas, J.J.?).

    He reflexionado sobre ésta y otras prácticas docentes. He pensado que, si puedo, si tengo la ocasión, el alumnado de mi instituto tendría la oportunidad de ver en directo los contenidos de esa materia (Historia del Arte) y de otras. Y me los he llevado de viaje dos años. Y han estudiado, fuera de la clase la historia del arte de otra manera distinta a la que yo y otros/as muchos/as tuvimos que hacerlo.

  22. Jejejeje, no eres más mamoncete porque el día no tiene más horas. Millones de gracias. Te respondo en tu blog, amigo. Gracias por acordarte de este post. Un fortísimo abrazo.

  23. Pingback: Algún día « EFERVESCENTE2H

  24. salirsedelafila

    Curiosa es la vida, que nos sintúa en puntos lejanos en tiempo y espacio y nos hace coincidir de algún modo. En el 82 estudiba 3º de BUP y aún no tenía edad para votar. El último día de campaña electoral lo pasé junto a otros compañeros de instituto escuchando un concierto de Aute en el Paraninfo de la Universidad Complutense. Aún conservo una foto de esa noche, sentada en un banco de la Plaza de España (26 de octubre de 1982).

    Unos días más tarde, celebrábamos el triunfo del PSOE en nuestro instituto de Carabanchel, en Madrid. Y felicitábamos a una simpática y muy querida profesora de lengua y literatura, a la que en el transcurrir de los días, y de los años que permaneció allí, nos acostumbramos a ver acompañada de sus escoltas hasta las mismas aulas del centro. Era Carmen Romero.

    Saludos

  25. Ostras, Carmen Romero organizó una exposición de Julian Schnabel en 1992 en Sevilla que fue absolutamente genial. Un cuartel que había sido convento… todo en ruinas. Y sólo diez años después de aquello.

  26. jesus

    Mis recuerdos del claret son nulos,FALSOS PROFETAS VESTIDOS DE NEGRO,aunke siempre hay una exepcion ke confirma la regla.
    DIME CUANTO TIENES Y TE DIRE CUANTO VALES HOY,AYER Y MAÑANA.
    FABRICA DE CHURROS.
    FRABRICA DE CLONES
    SIEMPRE LA MISMA FUNCION EL MISMO ESPECTADOR.
    Creo en DIOS pero no en el ke ellos predican con sus ejemplos,bofetadas,castigos y otras cosas ke me callo por respeto,cuyo ideal precisamente lo perdi gracias a ellos.
    Si os recuerdo,te recuerdo PADRE LORENZO,nos veremos en otra vida…………………desde arriba o desde abajo no se kien mirara a kien.

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