Crónicas de la dirección de un instituto (I): De hojas, árboles y bosques

Me ha llegado de diversas maneras la amable invitación a relatar por aquí mi experiencia como director de mi instituto. Aunque era reticente, porque sigo dudando de que verdaderamente tenga interés, comienzo con este post una sección en la que iré volcando experiencias, pensamientos, estrategias, errores, dudas y lo que crea que son aciertos. Me han terminado convenciendo de que compartir esta experiencia puede ser útil para quien no se haya animado a tenerla o no quiera sufrirla-disfrutarla. Llevo dirigiendo el I.E.S. Antonio Domínguez Ortiz desde el 1 de julio, el mismo tiempo que lleva María Barceló haciéndolo en su colegio. Y fue un mes de julio intenso, intensísimo, duro de verdad, de reuniones, desencuentros, encuentros, reencuentros, negociaciones, planteamientos, previsiones, obras, revisiones, sonrisas y caras duras. Pero hasta el día de hoy sigo lleno de oxígeno, viendo hojas, árboles y el bosque…

Es una hoja pequeña, llena de savia, minada de insectos, peciolada y aserrada. Te quedas mirando su nervio principal, pensando que sólo existe, en ese momento, esa hoja. Pero repentinamente, con la refrescante sorpresa del remolino que te rodea los zapatos, una ráfaga de viento la hace caer ante tus narices. Y miras hacia arriba buscando si es ella, tu hoja, la que ha caído, rellenando con la intención de la mirada el sitio exacto en el que estaba, el hueco dejado. Y entonces te das cuenta: no era una hoja en el vacío, estaba rodeada de otras, y todas en un árbol.

Y tu árbol es enorme, firme, a la vez un potentísimo generador de oxígeno y el perfecto combustible para un fuego devorador de respiraciones, fundamentalista de la asfixia colectiva. Y te entretienes con tu árbol: lo rodeas, lo subes, lo riegas, lo bajas, quitas las malas hierbas de sus pies, plantas sus semillas, le das oxígeno y tomas de él. Y justo cuando más era tu árbol y tú de él, su tronco se quiebra con la misma velocidad que se esparcen sus frutos por una tierra fértil pero dura y yerma pero blanda.

Y sólo entonces ves que, detrás de él, justo detrás, había un bosque. Y con el recuerdo de tu hoja y de tu árbol, te paseas por el bosque, lo recorres con el mapa que vas haciéndote, el mismo que te guardas en el bolsillo para poder disfrutar del paseo. Propones cortafuegos con la plena consciencia de que es la vida del bosque, en su conjunto, la que importa. Pero todo cortafuegos supone la muerte de vida vegetal. Te cabreas con el desorden del bosque y con los excursionistas, y te queda el consuelo de que al menos tienes referencias, que del mar no hay planos, que es el océano el que es demasiado ancho y arrugado. Y termina la jornada, mañana será otro día. Te duermes viendo el bosque. Pero justo antes de cerrar los ojos, la última mirada se cierra en una hoja. Es una hoja pequeña, llena de savia, minada de insectos, peciolada y aserrada…

Y te duermes recordando aquello que crees que es la actitud clave para poder dirigir un instituto de un barrio como el mío: que los árboles no te impidan ver el bosque. Que el bosque no te impida ver los árboles. Que los árboles no te impidan ver las hojas. Que las hojas no te impidan ver los árboles. Que haya árboles, porque sin ellos no hay hojas ni bosques.

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Acerca de Juanjo

Profesor de Filosofía

  1. Creo que esta es otra faceta tuya que desconocía. La metáfora no puede ser más acertada y es genial tu manera de narrarla. Me encantan los juegos de palabras, y eso de leer sobre hojas, árboles y bosques mientras la imágenes que se forman en mi cabeza son alumnos, ilusiones, proyectos… sí, esta sensación que siento es sin duda eso tan complicado de transmitir a nuestros alumnos y que llamamos “placer de leer”.
    Es un placer leerte, Juanjo.

  2. Una buena entrada para tomar aire antes del curso. Quizá, se te ha olvidado mencionar que en una esquina del bosque hay una parra llena de gente y que haría falta que más de uno cayese de ella.

  3. albacamacho

    Tranquilo Juanjo, todo el mundo sabemos que lo vas hacer muy bien y que tu instituto estará orgulloso de tenerte como director.
    Si alguien no te acepta es por envidia.

    Un abrazo.

    PD: Si no te encuentras bien en ese instituto seguro que en Socuéllamos te recibirán con los brazos abiertos. 😀

  4. …y que (el trabajo de) la dirección no te impida escribir post como éstos.

    Muy acertada la metáfora y, aplicado a la dirección de un IES, el mensaje que entraña.

    Saludos.

  5. Gracias a tod@s por vuestra amabilidad. Prometo contestar más rápido vuestros comentarios en la medida que vaya teniendo tiempo. Es cierto que podría estirarse la metáfora. Con más tiempo.
    Saludos y gracias por pasaros por aquí.

  6. Garum

    Mi admirado “tocayo”, siempre me sorprende tu lectura (algo tendrá que ver la filosofía…) Efectivamente nos queda por delante un curso “boscoso”, y será mi sexto curso aquí, ¡seis años ya…!

    Recuerdo, con emoción, mi primer año… Teníamos con nosotros todavía a Carmen Huertas, MI DIRECTORA, a quien debo el haber aprendido tantas cosas y haber conocido a tanta gente que pone su mejor empeño en hacer de esta labor, labor en la que “nos la jugamos, nosotros y los que de nosotros dependen”, una forma de vida.

    Pienso que Carmen, donde quiera que esté, admirará tu trabajo y dedicación como todos los que estamos contigo en este proyecto…

    Un fuerte abrazo,

    Garum

  7. ¡Garum! Ya te echaba de menos por aquí…Hay un espíritu (ojo ambiente, no fantasma) que diferencia el Domínguez Ortiz ¿verdad? Es un lujo contar contigo en esta aventura. Y no me digas lo de Carmen, que si estoy en nuestro instituto sabes que fue por ella. Ojalá llegara internet…ojalá estuviera en algún sitio.
    Un abrazo amigo.
    P.D. Y el jueves, claustro (y ya van dos, para que digan, jejeje).

  8. jorge

    Es hermoso leer a quien comparte el amor por la poesía metaforica de la vida. Queramos o no podemos y debemos siempre compararnos con lo sencillo de la vida, todo lo que nos rodea tiene la virtuisidad de la perfección, y podemos aprender con el hecho de observar el vaivén de una hoja, desplazada por la brisa y que sutilmente se recuesta en su lecho moribunda. así es nuestra vida, como esa hoja, remecidos por los aprendizajes del destino y dispuestos a descansar después de un grato camino de aprendizaje. felicitaciones, sigue observando a tu alrededor y confía en esos seres que son tus alumnos y tu mayor recompensa.Siempre alguien te dará las gracias.

  9. jorge lafuente

    la fotografia que ilustra tu articulo me parece fascinante,somos una asociación Apadena sin animo de lucro, estamos preparando un centro micologico que es la actividad principal de la asociación y queriamos ver si podemos utilizar esta foto para exponerla en el centro mi telefono es 911 290 668 gracias.

  10. Os felicito por tener una pagina muy bonita y tan completa. ¡¡Estupendo trabajo!!.

    Un saludo de Jessica

    http://www.CochesEnSevilla.com

  11. Jessica:
    Pues yo no te felicito por dejar estúpida publicidad aquí (ya van seis comentarios casi iguales), que no borro porque me va a dar para un post. Pero, eso sí, no te molestes más. El próximo lo elimino. Puedes irte a vender coches a otro sitio, que ni me gustan ni me interesan, ni me importa que sea en Sevilla, ni nada. Avisada estás. O mejor aún, voy a bloquearte los comentarios.

  12. pzz las fotos son orribles masq el color es perfecto para mi pero la foto es pesima

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