Sistema asistemático

Siempre he pensado que a uno le gusta leer lo que le gustaría haber sabido decir y no supo. Hay una especie de identificación personal con algunas lecturas que parecen describirle al lector lo vivido, como si las páginas del libro se convirtieran en un espejo. Me ha encantado leer lo siguiente:

“Yo he tratado más de una vez, como todos mis amigos, de encerrarme en un sistema para predicar allí a mi gusto. Pero un sistema es una especie de condenación, que nos obliga a una abjuración perpetua; siempre hay que estar inventando otro, y esta fatiga resulta un cruel castigo. Y siempre mi sistema era hermoso, vasto, espacioso, cómodo, limpio y liso, o, al menos, tal me parecía. Y siempre un producto espontáneo, inesperado, de la vitalidad universal, venía a lanzar un desmentido a mi ciencia infantil y anticuada… Condenado sin cesar a humillarme en nuevas conversiones, tomé finalmente una gran decisión. Para escapar al horror de esas apostasías filosóficas, me resigné orgullosamente a la modestia: y me contento con sentir; he vuelto a buscar asilo en la impecable ingenuidad, por lo cual pido humildemente perdón a los espíritus académicos… Así es como mi conciencia filosófica ha encontrado reposo”. Charles Baudelaire.

Claro, para ser coherente y no sistematizar el no a la búsqueda de sistemas, de vez en cuando, si me incitan, vuelvo a intentar buscarlos. 🙂

La fotografía de la izquierda se titula Escalera espejo, y es del fantástico fotógrafo madrileño Chema Madoz.

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Acerca de Juanjo

Profesor de Filosofía

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