Esta profesión de profesor…

…si es que es una profesión, y no una vocación o una lucha voluntarista contra la barbarie, es absorbente y contradictoria. Tenemos aspecto de profesores, y cuando coincidimos fuera de él hablamos del instituto. Muchos son los matrimonios de profesores, y reconocemos por la calle a los que tienen aspecto docente. Le oí a principios de curso a Ramón Flecha que somos la única profesión que jamás sale de una escuela. Fuimos buenos estudiantes que nos empapamos los libros y apuntes para seguir contándolos de por vida. Y hoy somos medio clowns, actores, depositarios, involuntariamente en exclusiva, del futuro de pequeños humanos a los que a la vez miramos con esperanza y escepticismo. Somos magos sin truco, que pretendemos convertir el naipe del desinterés general en el conejo del futuro mejor, de otro mundo posible. Albaceas de la cultura sin herederos, con una mezcla de rebeldía y resignación lacrimógena, a menudo sentimos a nuestros alumnos como pertenecientes a una nueva especie, un nuevo eslabón de la humanidad en la que poco nos reconocemos, o nos reconocemos tanto que no queremos hacerlo. A ratos y en colectivo los vemos como víctimas, pero puntualmente los individualizamos como verdugos. 

Que levante la mano y el ratón el profesor que no ha pensado más de una vez que no merece la pena, que el contexto imposibilita demasiado. Pocas son las satisfacciones, cada vez menos, pero encontramos una “solución” y una nueva posibilidad de frustración: añado a mi tarea de profesor la de blogfesor. Sustituimos con excesiva facilidad el desinterés de los alumnos, de sus padres y de la sociedad por una nueva forma de ser aparentemente ignorados: la ausencia de comentarios de un blog, que por supuesto, trata de educar. Extendemos y digitalizamos el aula, y seguimos en internet. ¿No es todo esto una forma de compensación? Lo pregunté alguna vez. Reclamamos a toda costa la señal de “recibido”, para no sentirnos los predicadores del todo en medio de la nada. Cuento con un dedo de una mano los profesores conozco que tengan un blog que no tenga nada que ver con ser profesor. ¿No nos interesa nada más?

Esta profesión nos pone demasiado a menudo en la inverosímil absurda coyuntura de empeñarnos en enseñarle algo a quien no quiere y no tiene por qué aprenderlo. Nos dejan solos, incrédulos como en El miedo del portero al penalty, la espléndida novela de Peter Handke. Su protagonista, Josef Bloch, veía el teatro y el cine con la permanente sensación de que el actor, de repente, iba a salir con un gesto falsísimo. Por su parte, Holdel Caulfield, el protagonista de El guardián entre el centeno, sólo perdía la sensación de engaño y simulación cuando asistía al cine. El resto era una farsa. Perdonadme la comparación, pero esta profesión nos hace tener un poco de los dos personajes. Entre la realidad no admitida y la no conseguida ficción de lo que puede ser hay un término medio: justo ahí, en un eterno bamboleo que nos deja medio “sonados”, vivimos los profesores. Creo.

Anuncios

Acerca de Juanjo

Profesor de Filosofía

  1. tros

    Me ha gustado mucho el texto, la escritura y el tono.

    A mí creo que muchas veces me salva de todo eso una sóla cosa: las relaciones personales (con los “clientes”), y no perder la memoria, no olvidar lo que uno pensaba cuando estaba “al otro lado”.

    Cuando se pone de verdad el corazón en las cosas, se nota (creo), y la comunicación real que eso genera (aún estando cada uno en su nivel), es para mí lo más importante. Ni resultados, ni reconocimientos, ni respuestas a un blog… ¡me basta con una mirada, una sonrisa para compensarlo todo!

    Y bueno, yo creo que sí quieren aprender, lo que rechazan más que a menudo son las formas (¿es que no nos acordamos cuando nosotros…?). No sólo quieren aprender, sino que aceptan las mayores exigencias e incluso el fracaso, cuando el contexto y las maneras son las correctas. Por mi parte, creo que ellos me enseñan mucho más que al revés, a muchos niveles.

    Difícil equilibrio. No pretendo dar lecciones, aunque me cueste asumirlo ¡supongo que yo también me he convertido en uno de esos monstruitos tan fácilmente identificables!

  2. Coincido con Tros: Muy interesante el artículo, en todos los sentidos. Voy comentar o puntualizar algunas cosillas:

    No sé si tengo aspecto de profesor, pero es cierto que cuando coincidimos fuera hablamos del instituto. Esto no creo que sea tan raro ni exclusivo de nuestra profesión. Supongo que cuando hablas con alguien siempre salen a relucir los temas comunes, y el trabajo es uno de ellos. Hablar de nuestro trabajo entre nosotros en realidad es compartir anécdotas, vivencias y opiniones, que nos ayudan a mejorar. Imágino que los médicos, los abogados y cualquier otro colectivo harán lo mismo. Compartir información es propio del ser humano, por eso hemos llegado donde hemos llegado.

    No conoces profesores que tengan blogs no relacionados con la educación. Se me ocurre alguna causa: Mi deformación profesional me hace ver el lado matemático de las cosas (y eso que no soy matemático) y aquí puede haber algo. Se trata del hecho estadístico de que lo extraño, los casos raros, son los que llaman la atención y de los que se habla, llegando a parecer que son la norma. Se me ocurre como ejemplo las bombonas de butano. Nos cuentan tantas veces que una bombona ha explotado que podemos llegar a pensar que es normal, pero ¿cúantas bombonas no explotan? Si hablan de ello es porque no es tan común como parece. En nuestro caso: ¿Cuántos profesores conoces que tengan Blog? Lo normal es que no tengan blog, ni de educación ni de nada. Los pocos que damos el paso lo hacemos sobre nuestro campo en la educación, porque creemos saber algo, y sabemos que nos gusta. Nadie empieza ningún blog sobre nada de lo que no crea saber algo, ni de nada que no le guste, ni siquiera los blogs-diarios-personales.

    ¿No nos interesa nada más? Por supuesto que sí, por lo menos a mi. De todas mis páginas web, solo una está relacionada con la educación. Precisamente por ella nos conocimos y por eso estoy aquí. Sabes que tengo esa web porque es nuestro punto en común, pero no sabes que tengo otras webs de otros temas, porque no son puntos en común, son aficciones personales. Por medio de esas webs conozco otra gente, que no son profesores (o si) que han llegado a esa web porque es nuestro punto en común, etc. Es posible que haya muchos profesores que tienen webs y blogs no relacionados con la educación, pero en esos casos, no la encabezarán con un “Soy profesor del instituto…”, y no sabrás que los son.

    No me alargo más, que estoy de acuerdo con todo lo que dices, me he sentido bastante identificado, pero no me parece que seamos raros por ello. Como pregunta para la reflexión: ¿Hacemos todo eso porque somos profesores, o precisamente somos profesores porque nos gusta hacer todo eso?

  3. Me uno a las valoraciones y apreciaciones de tros y da-beat. Realmente me encantó leer algo tan bien escrito. Tros dice algo que creo compartimos todos los que andamos blog-bloggeando por aquí. En esta profesión, como en todas las que trabajan de cara al público, la implicación personal, la conexión, es fundamental. Si no lo haces, ni tú ni tus alumnos sacan partido a todo la riqueza que puede generar la comunicación entre dos generaciones.
    Cuando ves en tus alumnos al descerebrado que fuiste a tus quince años saben muy bien lo que te están pidiendo y cómo ayudarles a caminar. ¿Hay mayor satisfacción?. No saben lo que se pierden esos colegas míos que hablan de “animalillos” y de un idílico y quimérico pasado mientras miran una y otra vez el reloj.

    También de acuerdo con Da-beat. Él mismo es un buen ejemplo. Estoy pensando que a lo mejor, Juanjo, estás esperando para que te animemos a hacer un blog sobre pintura y otras vías de acercarse al conocimiento. Desátate y muéstranos tu lado oscuro, jaja.
    Un abrazo.

  4. Es difícil no sertirse identificada con tu descripción de los profesores, es gracioso lo de la “pinta”, no creo que haya otra profesión que se identifique más por la pinta que la nuestra (al menos cuando vamos en grupo, no hay forma de pasar desapercibido). Y muy bueno también, y muy cierto, que nunca hemos salido de la escuela, tal vez por eso muchos de nuestros alumnos nos vean como bichos raros.
    No creo que en todas las profesiones sea tan necesario como en la nuestra el hablar y comentar los asuntos relativos al trabajo. Por eso los blogs “educativos”, al menos a mí, me permiten liberar los sufridos oídos de mi familia y amigos de mis muchas dudas, mis pocas y pasajeras certezas, mis satisfacciones y mis frustraciones laborales. Es una labor terapéutica que a veces se convierte también en una adicción.

  5. Juanjo: Por si no lo has visto, en El País de hoy, en las cartas de los lectores viene un magnífico escrito sobre los temas que tratamos contigo aquí: “Mal educar y mal-tratar”.

  6. Bueno, antes que nada pido disculpas por la tandanza en contestar, ando liado con la situación del instituto(nos quitan bachillerato y peligra la continuidad de “Iguales” al romperse el equipo) y sólo tuve tiempo para agradecerle a da-beat su referencia en su genial Blog de NoSoloMates.
    No sé si os habéis dado cuenta pero cada uno ha escrito un fantástico post a propósito de mi propuesta. Os lo agradezco muchísimo. Algunas cosillas…

    Tros: precisamente tú, no eres ningún monstruito. Me encanta ver cómo el paso de los años no puede con un posicionamiento fuerte y moral.

    Da-beat: tu pregunta final es digna de muchos posts, buenísima. Si no es mucho pedir o indiscrección, estírate un poco y pega por aquí alguna URL tuya, igual compartimos otras aficiones. 🙂

    Ángel: gracias por duplicado. No he comprado la prensa, así que no lo he visto. ¿Es mucho pedir que vía e-mail…? Lo del lado oscuro ya no lo tiene ni Michael Jackson (uys, perdón). No me vo con fuerzas para otro blog más. No creo en el monopolio bloguero, jeje.

    Elisa (Actimoliner): veo que coincides con mi teoría del blog como compensación. Recuerdo algún e-mail con Ángel respecto a la “vida 2.0”, lo digo por eso de la adicción. Y muchísimas gracias por tu apoyo en Iguales.

    Me han encantado vuestras reflexiones y me ayudan a matizar las ideas. Lo que he dicho antes, geniales todas. MUCHÍSMAS GRACIAS. Me iré del instituto luchando por la justicia, cerraremos Iguales, pero me alegro de haber conocido personas como vosotros. En breve solicitaremos apoyo.

  7. Juanjo que las injusticias y el abuso de poder no te haga perder la ilusión por lo único que merece la pena en la educación: l@s chic@s.

    Un saludo, Montse

  8. Ya tienes la explicación. Gracias Montse.
    Un saludo.

  9. Pingback: Profesión: ¿profesor? « Efervescente2H

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s