Perros que piensan, gatos sentimentales, iguanas que adivinan

“Mi perro piensa todos los días”, “mi gato es muy sentimental”, “mi iguana sabe lo que voy a hacer en cada momento”. Cuando se trata en Filosofía de 1º de bachillerato el tema de la inteligencia humana (impecable texto de Zubiri en el enlace), es frecuente que los alumnos digan cosas así.  El esfuerzo del profesor tiene que redoblarse para desmontar sus personificaciones sin que ello suponga infravalorar a sus amadas mascotas. Suelen indignarse cuando se les muestran las muchísimas diferencias entre la inteligencia humana y la animal, y a menudo lo toman como un ataque a su Kiko, Linda o Tomi. La indignación pasa al cabreo cuando les enumero las semejanzas entre un electrodoméstico y un pájaro enjaulado. Claro, lo hago para que se planteen la posibilidad de amar a los animales y no enjaular nada, incluidas sus mentes.

Si lo que los alumnos quieren decir es que hay animales que son como los humanos están afirmando un disparate. Si lo que defienden es que hay humanos que son animales, suscribo sus ideas. Por tanto, quizás se equivocan más al personificar que al animalizar. En mi casa vivo con una gata persa, o mejor dicho mi gata Margarita me deja vivir en su casa. La observo atentamente para ver si uno de estos días me demuestra sus avances con los textos de Kant. Me lo dijo más de una vez mi amigo, también profesor de Filosofía, Abelardo Rodríguez: Walt Disney ha hecho mucho daño.

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Acerca de Juanjo

Profesor de Filosofía

  1. Lo de “Walt Disney ha hecho mucho daño” es genial. 🙂

    Voy a comentar tu post citando a otros autores:

    Luis Piedrahíta dijo: Los amantes de los animales son esas personas que dicen “Yo quiero mucho a los canarios” y, para demostrarlo, lo meten en una jaula. Es como si dijeras: “eres la persona que más quiero en este mundo, ¿te quieres casar conmigo?”

    Mark Haddon, en su novela “El curioso incidente del perro a medianoche” (que aprovecho para recomendar otra vez) dijo: También dije que me gustan los perros porque son leales y honestos, y algunos perros son más listos y más interesantes que algunas personas. Steve, por ejemplo, que viene al colegio los martes, necesita ayuda para comer y ni siquiera es capaz de traerte un palo si se lo lanzas. Siobhan me pidió que no le dijera eso a la madre de Steve.

    Muy buenos los temas que nos planteas, Juanjo.

  2. Y además, da-beat, aunque no lo he dicho en el post, poco a poco van creyendo que los animales son semi-tecnológicos. Confunden un hamster son un mp3 y lo tiran cuando se cansan. Hace tiempo leí que un altísimo porcentaje de los niños alemanes creían que las vacas eran moradas. Sólo las habían visto en los anuncios de Milka.
    Gracias y saludos.

  3. Por no decir que confunden a los aparatos tecnólogicos con animales, lease “tamagotchi”.

    Los peor parados, por supuesto, son los animales. Pobrecillos.

  4. Efectivamente da-beat, los pobres animales que veo a diario abandonados alrededor del instituto. Y las peleas de perros y gallos que organizan en el barrio los degenerados de turno en las azoteas. Utlizaré lo del “tamagotchi” en clase. Gracias por la observación.

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