¿Excluir para incluir?

No sé si sucederá en muchos institutos, pero por las noticias que me llegan me da la sensación de que se está convirtiendo en una práctica cada vez más habitual. Se trata excluir a los alumnos del centro con el pretexto de incluirlos después, tras un supuesto exorcismo de su antisociabilidad, que se produce, por arte de magia, fuera del contexto escolar. (Ojo: no hablo de mi instituto). Tiene las siguientes variables:

1. El alumno llega tarde a primera hora. Solución: que se vaya a su casa, o a dónde le parezca, si no trae la correspondiente autorización de sus tutores legales o directamente viene con ellos. Al parecer la puntualidad está por encima de los valores que podíamos haberle transmitido durante toda la mañana.

2. El alumno llega tarde a una clase aunque estaba en el instituto. Solución: no puede entrar, debe ir al aula para los excluidos, a la cafetería o pasear por el edificio del instituto o su patio. La puntualidad, nuevamente, aparece como el valor supremo, la llave de la Ética, si no es puntual es imposible enseñarle nada.

3. El alumno se comporta inadecuadamente durante una clase. Solución: expulsarlo de esa clase a cualquier recinto habilitado para los expulsados y bautizar eufemísticamente ese recinto de mil maneras. Rellenar un parte de amonestación y fuera: la sentencia está dictada. Ha molestado a sus compañeros es la gran excusa (pero lo volverá a hacer mientras no le permitamos seguir relacionándose con ellos).

4. El alumno reitera su mal comportamiento. Solución: Jefatura de Estudios o Dirección lo expulsa a su casa (o al menos fuera del centro) previo aviso a sus tutores legales. Toda una marca de “antecedentes penales”. ¿Cuántas veces habéis oído “hasta que no venga su madre o padre no vuelve a entrar en mi clase”?

5. El alumno que regresa de una expulsión vuelve a imcumplir tal o cual norma. Solución: la Comisión de Convivencia (otro eufemismo la mayoría de las veces) sentencia como Tribunal Supremo, porque además, en ella están representados distintos sectores de la comunidad educativa, y eso parece justificarlo todo. La sanción más habitual: expulsión de duración variable, exclusión por tanto, temporal, de su derecho a la educación.

O nos estamos volviendo todos locos o esta generalización de la exclusión temporal no tiene sentido. Si tan interesante creemos que puede resultar la educación para nuestros alumnos, si tanto creemos que les podemos aportar nosotros y sus compañeros… ¿A cuento de qué buscamos cualquier excusa para quitarlos de enmedio, para excluirlos? Y no me vale la idea de que impiden nada. Pretender que excluirlos es la mejor forma de poder incluirlos más tarde, pasados por el tamiz del arrepentimiento temeroso, es como creer que la mejor manera de aprender a conducir es saber hacerlo antes de ir a la autoescuela: que venga enseñado de casa, que aquí hay unos mínimos. La historia de la ciencia, de la música, de la humanidad, en definitiva, está llena de excluidos en los institutos que se incluyeron por su cuenta, sin contar con la ayuda de la escuela. ¿Cuánta delincuencia hemos creado o no hemos ayudado a evitar a base de excluirlos a las primeras o segundas o terceras de cambio? ¿Somos los únicos inclusores? ¿He leído demasiado de Foucault? Insisto: no hablo de mi centro.

La imagen de arriba pertenece a este
Programa para pensar el uso de la Internet en la educación formal y no formal en América Latina y el Caribe.

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Acerca de Juanjo

Profesor de Filosofía

  1. Profe

    Uff…más verdad que la leche. Acabas de dar en la diana.

  2. J. A. Pérez

    Ole.
    No has leído demasiado a Foucault, no. Los has leído y los has leido sabiéndolo asimilar… Y esto si que puede ser un problema: porque el que lee a un hereje…ya se sabe.

    Salud

  3. Lucas

    Joder, más razón imposible. A ver si cunde el ejemplo de este tipo de reflexiones que nos plantan en la cara las “verdades del barquero”. Tortalmente deacuerdo.
    Enhorabuena.

  4. Eva

    No puedo más que decir que es totalmente cierto, que es una vergüenza lo que hacemos muchas veces y que un poco más de autocrítica no nos viene nada mal.
    Me encantó el post.

  5. Jaime

    Muy bueno, Juanjo, muy bueno. De ese tipo de verdades tan claras que tenemos delante de las narices y pocas veces decimos, por cansancio, lo mejor es niño fuera.

  6. Bueno, muchas gracias a tod@s. Si sirve de algo la reflexión para que nos replanteémos situaciones diarias, me alegro mucho. Si nos quedamos en el mero acuerdo teórico no solucionamos nada.
    Saludos.
    P.D. : J.A.Pérez-Educathor, te dije allí que buenísimo tu post del Martes 23 “Autoridad y Educación”. Si es que llevas una línea genial…

  7. J. A. Pérez

    Gracias compañero. Tenemos sintonía mutua. Por cierto, te he copiado este pos,t que me gustó mucho, y lo he pegado en uno de los míos (como no tienes copirrái…).

    Un saludo.

  8. Me alegro de que te gustara J.A., todo tuyo. Eso sí, tal y como has hecho, cita el origen…

    Saludos

  9. Jose

    Lamentablemente yo “estudié” durante varios años en un centro en el que ocurria todo lo citado.

    En cuanto a lo de llegar tarde, recuerdo que en invierno cuando llovia a veces llegaba algo tarde, ya que el instituto se encontraba a poco mas de 1 kilometro y por la lluvia tenia que dar algunos rodeos y andar mas lento. Perfecto, cuando por fin llegaba tenia que volver, ya que la culpa era totalmente mia, porque en lugar de despertarme a las 7:00 tendria que haberme despertado a las 6:30, un horario muy comprensible para alguien (en esa epoca con 12/13 años) que tenia que aguantar durante algo mas de 6 horas en un aula con 30 alumnos (la mayoria conflictivos) en la que no se aprendia nada.

    Al final todos acabamos utilizando esa situacion (con lluvia o sin ella) como excusa para no ir a clase.

    Despues hablaban del absentismo.

    Y como no, para combatirlo lo que hacian era poner partes de incidencia, a los 3 partes 2 dias de expulsion, si despues de eso tenias 2 partes mas 1 semana de expulsion, y asi poco a poco hasta los 3 meses, que creo que era lo maximo.

    Asi se quitaban problemas de encima.

    Por suerte, ahora mismo estoy en el instituto en el que da clases el señor de este blog y esas situaciones no ocurren, y si en algun momento ocurriesen, tendriamos a personas coherentes como Juanjo y alguno que otro mas tratando de evitarlas.

    Saludos.

  10. Vaya Jose, una enorme alegría verte por aquí, además de en clase. Ya ves, aquí andamos los profesores hablando-escribiendo de vosotros, nosotros y de nuestra relación. Si en algo podemos todos mejorar…esa es la única pretensión. Me alegro muchísimo de que estés bien en el instituto, si además estudiaras algo más ya sería la leche…
    Un abrazo, nos vemos en clase, y espero que de nuevo por aquí y en “Iguales”.

  11. Pingback: Efervescente2H Eufemismos educativos «

  12. Bueno, Juanjo, como cuando me uní a este “circuito” blogero ya había mucho escrito, hay posts que se me han pasado. Esta bién que se recuperen algunos de vez en cuando.

    Yo tuve una experiencia de una alumna (fueron más, pero en concreto esta alumna) que estaba muy interesada pero le costaba más que al resto entender algunas cosas (algo normal en matemáticas, no todos llevan el mismo ritmo). Como a mi no me importaba, nos “pillábamos” una aula del instituto por las tardes (aprovechando que otros tenían clases de repaso de cursos anteriores) y nos juntábamos unos cuantos para hacer más ejercicios, totalmente voluntario. Pues esta chica, que se venía por las tardes a clase porque quería, faltó un día a la clase normal de por la mañana. Cuando la vi en el recreo le pregunté: “¿Cómo no has venido a clase?” y la respuesta me hundió. “Es que llegamos un poco tarde porque (no recuerdo el motivo, pero era justificado) y no nos dejaron entrar al Insti”. No imágináis cómo me sentó de mal, que estuviéramos yendo por las tardes de manera voluntaria y no les dejen entrar a las clases obligatorias.

    De modo que estoy totalmente de acuerdo contigo en que no debemos anteponer la puntualidad a todo lo demás. Muy bueno este post.

  13. Lo que cuentas da-beat, es demasiado frecuente, creo. Se trata de quitarlos de enmedio a la mínima oportunidad con la más mínima excusa para poder quedar bien. Gracias y un saludo. Estoy deseando verte recuperar tu actividad bloguera.

  14. No había leído este post, pero estoy totalmente de acuerdo con lo que dices en él. Pero ¿queremos que l@s alumn@s progresen y dejen de ser impuntuales, irrespetuos@s, ordinari@s… como much@s dicen que son? Porque si eso es lo que pretendemos en lugar de excluirl@s tendremos que hacer todo lo posible para incluirl@s, sobre todo a l@s que más lo necesitan.

    No entiendo nada, a no ser que l@s profes en lugar de querer l@s alumn@s progresen quieran manterner el orden establecido, quieran seguir teniendo carne de cañón de la que aprovecharse cuando llegue el caso, no sé….

    Por cierto Juanjo, yo no he leído a Foucault, lo tenía por un filósofo inentendible, pero si su lectura te ha llevado a pensar de la forma que piensas, tengo que empezar a leerlo cuanto antes.

    Un saludo, Montse

  15. Pingback: Nuestra deber legal y moral es educar a tod@s « Cosas de la vida

  16. Montse: absolutamente recomendable “Vigilar y Castigar” (Ed: SXXI). Rafael Robles lo incluyó en su meme hace poco. Lo leo todos los años. Una joya, una joya.

    Un saludo.

  17. Pingback: “Vigilar y castigar”, de Michel Foucault « Efervescente2H

  18. Pingback: Una isla y algunos balones fuera « Efervescente2H

  19. Madre mía… ¡esto de tirar del hilo! Qué bien, tengo lecturas para rato…
    Coincido contigo, Juanjo… ¡Al final sí que vas a hacer amigos!
    En mi instituto se trató en el primer claustro de curso el tema de la puntualidad (prácticamente fue el TEMA, el único tema, la “uniquísima preocupación”…). Se consiguió convencer a los profesores del absurdo de la expulsión de los alumnos que llegaban tarde… ¿Sabes qué ocurre este año? Pues que todos llegan pronto, porque, total, qué más da llegar a clase cinco minutos antes o después… Encima, si la profe de Lengua se empeña en que te quedes un ratito de nada en el recreo para que recuperes lo que te has perdido porque era muy muy interesante…
    Esa la hemos ganado… Y los lentos, los pesados, los desganados, los que no quisieran vernos ni en las peores pesadillas… llegan con los ojos pegados a primera hora. Y yo tan contenta, porque es el mejor sitio (creo…) en el que pueden estar a esas horas…
    Bueno, vale, la cama no cuenta. 😉
    Juanjo, me interesa muchísimo el tema de la inclusión educativa (desde todas sus perspectivas) y su relación con todos los procesos de exclusión social… No conocía el libro de Foucault, así es que tendré que hacerme con un ejemplar, y arriesgarme a ser otra mujer (?) o una profesora difernte (???). O, al menos, a darme la oportunidad de ser mejor.
    Saludos

  20. Pingback: Webs y Blog de Docentes | En Mi Colegio

  21. David

    Constatas hechos y los criticas. Bien. Sería aun más constructivo si propusieras en el artículo alternativas o soluciones a esos malos y reiterados comportamientos.

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