Efervescente2H

Lo escribí… pero le sigo dando vueltas

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Expectativas, heterogeneidad y métodos

Publicado por Juanjo on 1 Mayo , 2008

El pasado miércoles 23, en El Correo de Andalucía, aparecía un artículo cuyo irónico título era: Si un coche sale de A… Y subtitulaba el autor: Crítica a maestros que no renuevan la forma de enseñar de hace 30 años. (No está en la edición digital, lo tienes a la izquierda escaneado. Pincha en la imagen para ampliarla).

En él, el periodista citaba y resaltaba algo que le dije, y que me parece tan obvio que casi da vergüenza decirlo: “Si las expectativas que el profesor tiene sobre sus alumnos disminuyen, las notas también caen”. Además, añadía más palabras mías: “Los grupos heterogéneos nos dan mejor resultado porque el niño bueno contagia al malo… El profesorado tiende intuitivamente a hacer grupos homogéneos para saber a qué se enfrenta”. Pues bien, según el artículo es ahora cuando, al parecer, un informe del Servicio de Inspección Educativa andaluz se percata de que “se viene utilizando una metodología más enfocada a grupos homogéneos que a grupos heterogéneos, que es la realidad actual de nuestras aulas”. Pero por lo que percibo por aquí y allá, y ojalá me equivoque, el problema no es local, ni regional…

Este pasado lunes 21, a propuesta del Centro de Profesores y Recursos de Zafra, estuve invitado en el IES Suárez de Figueroa de la bonita localidad extremeña. Pronuncié una ponencia titulada “Convivencia y motivación: otra escuela es posible” (breve presentación utilizada aquí). Lo agradable de la compañía, y del debate y preguntas que sucedieron a mi intervención, me posibilitó intercambiar allí puntos de vista durante casi cuatro horas.

Como decía arriba, no dejo de sorprenderme, allá por dónde voy, por el choque que provoca en los oídos del profesorado mi defensa, largamente argumentada, de los grupos heterogéneos de alumnos. Creía que esta cuestión estaba ya superada, pero, ante mi sorpresa, la mayoría de los centros de los que tengo noticia camina en dirección contraria. Con datos objetivamente demostrables, con los grupos heterogéneos mejoran notablemente los resultados y la convivencia. Además, los grupos homogéneos (buenos/malos/regulares separados en clases distintas) suponen un segregacionismo social y pedagógico que me parece realmente canallesco. Una segregación con todos los alumnos: a los buenos burbujas artificiales, asépticas, sin mezcla; y a los malos auténticos guetos de escasas esperanzas. Con lo contrario, la heterogeneidad, la mezcla, el profesorado y ellos mismos, los alumnos, no diferencian a priori entre grupos buenos y malos, entrando en todos con las mismas expectativas, lo que redunda en unos mejores resultados de la totalidad del alumnado. No, no salen perdiendo los alumnos buenos. No, son los malos los que se contagian de los primeros. Las expectativas que depositemos en los alumnos son abolutamente fundamentales a la hora de poder situarlos en unos niveles aceptables de resultados, de todo tipo. Incluidos esos adorados, por algunos, contenidos conceptuales. Y a ello se añade la, al parecer intocable, cuestión del método. Lo dice el artículo: “Los manuales se han convertido, en muchos casos, en la expresión del reduccionismo académico, hasta el punto de que ha habido maestros que rechazaban categóricamente evaluar cualquier cosa que no apareciera escrita en el libro de texto (…) No es extraño que algunos niños reciban clases de los mismos profesores que educaron a sus padres. Con distintas leyes educativas, pero con las mismas lecciones, problemas parecidos e idénticos ejemplos”. Llevo diciéndolo ya demasiado tiempo, en demasiados sitios.

P.D.: Mucho habría que hablar, además, de qué entendemos por “buenos” y “malos” alumnos, porque la habitual imprecisión de nuestras clasificaciones no soporta ningún riguroso análisis. Pero, claro, no tenemos tiempo para detenernos a analizarlo en el instituto. ¿Verdad?

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Cansado, y esperanzado

Publicado por Juanjo on 26 Abril , 2008

Estoy cansado. De ver cómo cualquiera afirma y firma, las ideas y los papeles, con tanto espíritu gregario como desvergüenza y falta de honestidad. De ver cómo va tirándose media humanidad al pozo de la resignación mientras la otra media se aparta para que no le salpique. De malgastadores de oxígeno, agujeros negros de cualquier idea, que llevan la negatividad por bandera y se empeñan en alistar cada día nuevos miembros a su ejército de zombies. Ese ejército que hace poco recordaba por aquí Gemma. Cansado del cuchicheo cobarde, ése que se convierte en el espejo que refleja la renuncia a uno mismo. La renuncia del que se acerca a la oreja del más cercano que tenga en cuanto ve que se marcha el objetivo de su veneno. El veneno que, en el fondo, los autodestruye. Cansado. Me pican los ojos de ver alegrarse con penas ajenas, apenarse con alegrías de otros. Me pesa la mirada con esa parte de bípedos semovientes que no levantan un dedo para protestar aunque estén amputándole la otra mano. No los veo más humanos, los veo menos. Me canso, sí, me canso. Estoy cansado de tener razón y de no tenerla. De verlo claro, sencillo. Cansado de pensar que no puedo cansarme, que queda ahí alguien esperando que no lo haga aunque me pesen los brazos…

…Y esperanzado. Esperando que los ojos devuelvan las miradas, que se rinda de una vez la masa de negadores del futuro. Esperanzado: que mañana se respire mejor, más limpio, más claro, más verdad. Con la esperanza de la educación, como la única posibilidad que se me ocurre para apostar por que siga habiendo posibilidades. La esperanza de una meta que no es final, es camino, dirección, sentido. Sonriente, cabezón, empeñado y esperanzado en que si es cuestión de resistencia, sólo de tiempo, volverán los lápices de colores a los estuches y de ellos a las manos, que estarán limpias. Y pintaremos un sol radiante, con borrones y nubes, pero sonriente. Con la esperanza de que no va a poder el lápiz gris, no va a poder, no será. No van a ponernos el uniforme de la falta de esperanza, de sentido. Ni ningún otro uniforme. Esperanzado porque me dan la esperanza, más de una vez, esos que miraron menos veces que yo. Con la esperanza por bandera, ahora que casi todo parece suspendido en el presente eterno de la falta de acción positiva. Esperanzado en que se termine firmando, y afirmando, esté delante quien esté, lo que se piensa.

Decía Ramón Buenaventura que vivir plenamente produce un cansancio infinito, pero muy gratificante. Digo yo que querría decir esto. Otra limpieza de mirada, otro frotar de ojos. Vuelvo a los colores.

La imagen de arriba la tomé prestada en Ser Rizomático.

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Crónicas de la dirección de un instituto (VI): De una parada y otras aceleraciones

Publicado por Juanjo on 30 Enero , 2008

…temporal, y por falta de tiempo. Tal y como estoy ahora mismo de trabajo, este blog es para mí un artículo de lujo, y voy a echar el freno de mano, a colgar temporalmente el cartel de “vuelvo enseguida”. Se me acumulan el ingente trabajo que da el instituto, preparar e impartir un curso para profesores sobre blogs educativos en el CEP de Sevilla con mis compañeros de Iguales en Las Tres Mil, la gratificante y difícil labor como jurado en el II Premio Espiral de Edublogs 08 (fantástica tarea la de Isidro Vidal coordinando el jurado), la colaboración como ponente, con un taller titulado “El blog y otras estrategias de la web 2.0 para el aprendizaje en un mundo visual”, en el curso de libre configuración La Cultura Visual como un eje del Currículo (doc) de la onubense Facultad de Ciencias de la Educación, las sesiones presenciales del Curso de Formación de Directores (añadidas a las de Moodle), las novedades de la Ley de Educación de Andalucía

Demasiado, demasiadas cosas, urgencias, presencias, perspectivas. Una de las primeras sensaciones cuando uno asume la dirección de un instituto que apuesta por renovar y aportar algo es la de que todo se acelera. Y difícil es no acelerarse uno, y mantener el enfoque, la perspectiva adecuada, la velocidad de crucero. Y ojalá pudieras dividirte, o multiplicarte, porque muchas veces uno ya no se representa sólo a sí mismo. Hace poco me decía el director de un instituto sevillano: “Juanjo, la mayor parte, la más importante de nuestro trabajo, la hacemos fuera del instituto”. Le dije que no estaba de acuerdo, pero que no le faltaba razón si a lo que se refería era a que se convierte uno en representante de una institución, también fuera de ella. Y que es verdad que en determinados despachos externos puede uno conseguir beneficios para sus alumnos. Y esos despachos no tienen hora de entrada y, a veces, tampoco de salida.

No sé si lo he dicho en alguna otra crónica. Pero para dirigir un instituto es imprescindible echarle todas las horas posibles, de trabajo y pensamiento, si es que estos dos conceptos se pueden diferenciar a veces. No, no tengo tiempo, ahora mismo más bien el tiempo me tiene a mí. Detengo aquí, provisionalmente, este blog. Me equivoqué cuando, al asumir la dirección de mi instituto, pensé que no iba a poder mantenerlo. Sí, se puede. Pero más me equivocaría si pensara ahora mismo que no debo dejarlo una temporada. No, no es una “espantada”, como hace poco me hacía reír al comentar Illaq. Pero ya ves, Andriu, no soy fuera de serie: no se puede con todo. Continúo con ganas en todos los frentes, al pie de todos los cañones en los que puedo estar en esta tarea. Convencido de que, en mi “turno” de aportar, tengo que intentar aportar todo lo que pueda contra ese mundo y escuela al revés. Pero ahora mismo, Manuel, los “disparos”, los “cañones”, tienen que ser otros. No sé por cuánto tiempo. Semanas, quizás un mes, dos. No tengo tiempo. Una parada en el camino de este blog. Anunciaré sólo las convocatorias del CIO. Ahí quedó.

La foto de arriba es de Best of?, y la encontré en una página de fotografía sobre Barcelona.

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Soy imbécil

Publicado por Juanjo on 21 Enero , 2008

Del todo, rematadamente, absolutamente, a más no poder, definitivamente imbécil. De eso están más que convencidos la mayor parte de medios de comunicación y políticos de este país. Están seguros de mi completa imbecilidad, de lo fácil que es convencerme, esconderme sus siniestros intereses, manipular mis convicciones, hacer que se me caiga la baba. Al fin y al cabo, nada son mis ideas. ¿Quién soy yo para pensar nada? Saben de sobra que me siento con el periódico, o enciendo la radio y me nutro con la televisión, y a partir de ese momento mi mente se transforma en una esponja que absorbe lo que ellos quieran contarme, y que todo me lo creo. Pueden decirme una cosa y la contraria, a la vez, que no me doy cuenta de la contradicción. Porque ellos lo saben, se han dado cuenta: soy imbécil, y juegan conmigo. Yo no tengo derecho a la información, sino a que ellos me informen, que no es lo mismo. Me tienen inscrito en algún registro de tarados mentales que deben manejar, y ya me han mandado algo a mi buzón. Será por eso, por mi debilidad mental, que me regalan muchas cosas, porque, después de todo, les doy pena, y porque son entidades benéficas, oráculos de la realidad, irrebatibles argumentadores, benefactores mártires, clarividentes solucionadores de cualquier problema, por difícil que sea. Sí, soy imbécil, y lo saben. De sobra.

Me prometerán cosas para que yo meta un papelito con su nombre en una urna, pero como soy imbécil, en cuanto meta el papelito a mí se me olvidará la promesa. No me acordaré de lo que me prometieron hace unos años, unos meses. Ni unos ni otros, ninguno. Como soy imbécil, me enseñarán dónde están “la izquierda”, “el centro” y “la derecha”, para que me oriente un poco. Y yo me lo creeré, del todo. Se pondrán de acuerdo para explicármelo en sus periódicos, que sólo tienen la generosa intención de decirme lo que debo hacer, y recordarme lo que ellos han hecho y dejado de hacer. No sé por qué algunos piensan que la prensa y la política de este país dan auténtico asco. Yo no lo pienso, porque ellos saben de sobra que yo soy imbécil. Aunque no un imbécil como ellos.

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Hoy este blog cumple un año. Gracias

Publicado por Juanjo on 15 Enero , 2008

 …Y no sé qué decir para agradeceros lo que me habéis hecho pensar, aprender, dudar, leer, conocer, reirme, no pensar, repensar, olvidar, recordar, saber, ver, plantear, agradecer… 

Efectivamente, hoy este blog cumple un año. ¡Cómo pasa el tiempo! O nosotros por él. O las dos cosas. Un año del que sólo puedo daros las gracias a todos los que pasáis por aquí de vez en cuando, dejando o no rastro de vuestra presencia. Me dice el tablero de wordpress.com que han sido, con éste, 182 posts y 1.454 comentarios. ¡Qué barbaridad! Excesivo a todas luces. Demasiadas veces le he dado al botón que publica todo aquello que, no sé muy bien porqué, escribí… pero le sigo dando vueltas. Y sigo con él, pero sin saber tampoco muy bien de qué va este blog que mantengo, y que crece, se retuerce, se abre, se cierra, mengua, se embota, se lía y se aclara casi solo, aunque supongo que alguna parte de culpa tendré. A veces un espejo, otras una imagen deformada. ¿Son los blogs seres vivos? Pues si lo son, éste, con su añito recién cumplido, está aprendiendo a balbucear. A la izquierda os dejo un pedazo de tarta. Hay uno para cada un@. Si lo pincháis lleva dentro la sorpresa de una entrada aleatoria de este blog. Gracias, muchísimas gracias, por estar ahí.

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¿Qué hago yo aquí?

Publicado por Juanjo on 11 Enero , 2008

¿Qué hago yo aquí, lector, escribiendo en un blog lo que no sé a quién puede interesarle? ¿Qué hago creyendo que tengo algo que decir, que aportar, que enlazar, que ofrecer, que añadir, que criticar, que sugerir? ¿Qué hago yo, aquí, llenando tu pantalla de símbolos, imágenes, píxeles más o menos útiles o inútiles, ofrecidos a una red tan extensa como inabarcable? ¿Qué hago yo aquí rompiendo el silencio, dejando rastros, restos, ruidos? ¿Qué hago pretendiendo ser autor de nada? ¿Qué hago continuando una vez detrás de otra con esta tarea? ¿Qué hago yo aquí etiquetando ocurrencias, más o menos dispersas, clasificando en categorías lo que sólo es provisional? ¿Qué hago delante de una pantalla intentando digitalizar y publicar lo que puede que sólo me interese a mí? ¿Y si sólo me interesa a mí, qué hago yo aquí dándole a las teclas que publican en este blog ideas más o menos esbozadas? ¿Qué hago yo aquí respondiendo, sin que nadie me pregunte, sobre lo que me interesa, me importa, me molesta, me cabrea, me alegra o me pregunto?

¿Qué hago pensando qué hago yo aquí? ¿Qué hago yo aquí escribiendo unas líneas preguntando qué hago yo aquí?

ACTUALIZACIÓN: En waldenland25, un blog que cada día me gusta más, Serenus lo plantea estupendamente en un atinadísimo post.

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Mini carta a los reyes magos (y al otro rey)

Publicado por Juanjo on 4 Enero , 2008

Queridas majestades, o lo que sean:

Ya no canto villancicos por si acaso me cobran. Y no sé si en Belén tienen internet o si me corresponde parte de la conexión de La Zarzuela. El caso es que les escribo este post esperando que lo lean, porque yo ya no me atrevo a llamarles por teléfono. Me dicen mis amigos que ustedes son los padres, pero yo no los creo, y sé que más bien son una familia desectructurada, porque en mi país, para algunos, la familia que ellos entienden es la única que debe existir y, aunque sé que está feo decirlo, esto ya empieza a apestar.

Este año me he portado como mejor he podido y querido, ya veo que alguno de ustedes no tanto. No creo que vayan ustedes cuatro a abdicar ni a darse la vuelta ahora que ya deben estar cerca. Aunque yo lo agradecería para no mezclar la Historia con la Genética y para dejar de ver seres que no sé quiénes son. Por eso, me permito decirles desde este blog, a modo de hoja de reclamaciones, que de algunos de sus últimos regalos pienso lo siguiente:

Y podría seguir, majestades o lo que sean… Pero me da pereza, porque no sé si a ustedes también les han prohibido leer. Por si acaso les dejan, me despido un segundo antes de que alguno de ustedes, el que precisamente más tiene que callarse, me quite mis ilusiones, y me mande también callar.

Ateo-ntamente, Juanjo.

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Feliz vida entera, con racimos de luz

Publicado por Juanjo on 31 Diciembre , 2007

Este año, y más últimamente, me he acordado muchísimo de mi poeta-amigo Abelardo Rodíguez, de media alma que se me murió en septiembre del 2005. Y menos mal que tengo mi otra media alma, Manuel Sanz, amigo que entiende como nadie que la libertad de conciencia, la actitud invendible y las manos limpias son nuestro único patrimonio, y que siempre podremos echárselo a la cara a quienes no debemos-podemos decir.

Y aunque sea digitalmente, ahora que termina este año, y me expongo a olvidos injustos, quiero desearos una felicísima vida, 2008 incluido, a mis “hermanos” Manuel y Roberto, a quien reencuentro y me reencuentro, al que no tiene miedo, a de quien tanto aprendo, a quien no se calla , al que no se rinde y sigue “deseducando”, al que no se le escapa una, al que (re)pasa la lengua, al que se lo plantea, a quien me ayudó, al presente y futuro, a quien me hace confiar en un futuro mejor, al que leo en silencio, al afortunadamente independiente, al que todo lo “cuenta”,  a quien aprendió que enseñar es aprender, y a todos/as los/as que no incluyo, y que espero perdonéis mi imperdonable olvido.

Y lo quiero hacer, despedir este año en este blog y desearos lo mejor, con un poema de Abelardo, ahora que él ya no puede recitarlo como le gustaría. Es de su libro Vórtice, y os dejo con él:

Agitando racimos de luz
que ahuyentan pájaros,
desnudos y felices
en la orla del mar,
ajenos, por el amor, al tiempo,
inscritos en el beso
vamos hacia el nunca
con racimos de luz
diciendo sí.

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Me entrevistan en El País: “No se debe usar el resultado del informe Pisa de forma partidista”

Publicado por Juanjo on 7 Diciembre , 2007

Ustedes perdonen la egoría, pero no salgo de mi asombro. Y es no sé lo que habrá pasado para que por una santa vez, un/a periodista haya escrito exactamente lo que le dije. Me estaba acordando de este sensatísimo post de Zooglea, y estaba preparado para no quedar en evidencia, y me llamó la periodista. “No se debe usar el resultado del informe Pisa de forma partidista”, le dije, pensando en todos los partidos. Me preguntó por mi instituto y le contesté. Y mire usted por dónde, sorprendentemente, ha escrito lo que le dije. Y lo ha reflejado así en una breve entrevista que aparece en la edición de El País de hoy. ¿En qué partido pensaría la periodista? Porque yo, como he dicho, lo hacía en todos.

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Recuerdos de BUP y COU

Publicado por Juanjo on 27 Octubre , 2007

Escuela laicaEstudié BUP y COU en un colegio religioso de Sevilla. Supongo que justo por eso soy cualquier cosa menos religioso. De aquellos tiempos sólo conservo a mi fantástico amigo Ricardo, con el que recuerdo haber grabado en mesas y paredes las siglas “LNC” que en nuestras mentes adolescentes representaba nuestra particular “Liga No Colaboracionista”, una forma de oposición a los absurdos mandatos claretianos. En COU me suspendieron inglés dos evaluaciones por mi negativa a ir a misa, y el cura que daba Filosofía nunca explicó Marx ni Nietzsche, pero intentó aplastarnos las neuronas con una sobredosis de Santo Tomás. Recuerdo que un imbécil profesor le dijo “niña” a mi amigo Roberto Pachón porque llevaba el pelo largo y le gustaba la música heavy.

Menuda porquería de enseñanza. Menuda estafa aquella forma de intentar que razonáramos lo menos posible. Menudos sinvergüenzas eran todos aquellos que se pasaron un año entero jodiéndome a preguntas por mi negativa a confirmarme (no sé si de dice “tomar” o “hacer” la confirmación, el sacramento ése). Menuda pedagogía fundamentalista religiosa de aquellos curas que alambraron el colegio con alambres de espino “para que no se saltaran los gitanos”. Si me viérais ahora: a los gitanos les abro las puertas, deseando que vengan. No, no os perdonaré jamás vuestra mediocridad de meapilas asustados ante la libertad y creatividad adolescente. Eran los años ochenta, no la Edad Media. Por cierto, que lo sepáis: jamás me creí la historia del santo ése que fue engullido por una ballena, y del que vendíais trozos de su ropa plastificándola en forma de escapularios. Tiré a la basura vuestros rosarios fluorescentes, con los que también negociábais. Qué poco nos enseñásteis, malditos. Desde el otro lado de la enseñanza os recuerdo aún peor. 

Pese a ellos, fui un adolescente feliz, deportista y buen estudiante. ¿Y vosotros? ¿Qué recuerdos tenéis de aquella época?

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