Electrodoméstica psicología

2008 Julio 1

Cuando mejor funciona el acelerador trivalente de ideas, va y se estropea el vehiculador condensado de pensamientos uniformes. Y sucede casi siempre. Es lógico, los compraste el mismo día. No intentes arreglar tu hiperventilador de neutrones ajenos si no estás dispuesto a poner en marcha tu detector acústico de sonidos inexistentes. Puede que, si necesitas conectar el detector reactivo de intuciones con algún centrifugador sentimental, te haga falta antes convertir las intuiciones hipercondensadas en una plastificadora hiperdinámica de retenciones neuronales. Pero solamente eso, puede. Aunque no tengas a mano tu armonizador electromecánico de amnesias inmediatas, puede que te ayude algún localizador prefásico. Da igual si en blando, negro o blanco. Estaría bien que de una vez inventaran una unidad de medida general premiocárdica o latidográfica. Nos ahorraríamos así el dispendio que supone tantísima electrodoméstica psicología. Una “ciencia” de la que ando, por ahí, elaborando algunos de sus principios fundamentales. Lo que has leído es una introducción con pequeños consejos, y los has hecho con tu unidad bipolar intermitente de rebotes lumínicos involuntarios. Esa que, demasiadas veces, es la causa de que no funcione del todo bien el equilibrador de oxígenos inspirados.

8 Responses leave one →
  1. 2008 Julio 1
    Ricardo permalink

    Y como diría Josep María Beá en sus “Historias de Taberna Galáctica”: “En la cámara de compresión subliminal hasta cien mil argumentos de objetos no existentes son comprendidos. Los estados de hechos irreales son siempre aquí propiedades”. Me gusta la “electrodomestia psicológica”. Un abrazo.

  2. 2008 Julio 1

    Ricardo, andamos cruzándonos a la vez de este blog al tuyo. Gracias por la recomendación, que no conozco.

    Por cierto, ¿cambias de “electrodoméstica psicología” a “electrodomestia psicológica” por algo? Es curioso, valoré las dos posibilidades, y me quedé con la primera. Parece que tú con la segunda ¿no? Un abrazo.

  3. 2008 Julio 1
    Martín Núñez permalink

    Vaya, vaya…, esto es nuevo para mi.
    Me suena a replicantes y viajes por esas ciudades pseudojaponesas del fututo. Veo que el verano no afecta al Blade Runner que cada uno de nosotros llevamos dentro, y por supuesto al tuyo. Bien Juanjo, bien.

  4. 2008 Julio 2

    A mí de los cerebros positrónicos no me saqueis, pero puedo decir que en mi interior, más que un Blade Runner, llevo un Nexus-6.

  5. 2008 Julio 2

    ¿Blade Runner? ¿Cerebros positrónicos? ¿Nexus-6? Y yo creyendo que, debidamente traducido, es el post más sentimental que he escrito nunca en este blog… Será que está demasiado encriptado…
    Gracias Martín. Gracias Seo.

  6. 2008 Julio 4

    Aún reverberan los rebotes lumínicos en mi unidad bipolar intermitente, y alcanzo a detectar que no es tan grave la avería de tu vehiculador de pensamientos uniformes. Es lógico, desde su diseño inicial, nunca se ha llevado bien con el acelerador trivalente de ideas. Siempre termina por saltar cuando detecta sonidos inexistentes o divagaciones divergentes. Ya sabes que sólo es útil en procesos recurrentes de disposición homológica en reuniones ordinarias. Para nada resuelve incoherencias, ilusiones y proyecciones ultracorpóreas . Yo lo mantengo apagado casi todo el tiempo. Aparte de ahorrar energías positrónicas, resulta bonito con esos reflejos irisados dimanentes y sólo lo utilizo en periodos de inspecciones memóricas burocráticas organigrámicas, que es cuando resulta más útil. En todo caso, yo lo sustituiría por un hipervehiculador de pensamientos multiformes, mucho más moderno, ecológico y ajustable. Mis salutaciones vespertinas.

  7. 2008 Julio 4

    ¿Hipervehiculador, Pedro? Si lo llego a saber antes…
    Me pongo a buscarlo. Muchísimas gracias y saludos. Ya leo tus peregrinaciones congresuales. Envidia me das.

  8. 2008 Julio 10

    ¡¡¡Me voy de vacaciones!!!! y me llevo mi “desintegrador de pensamientos extracirculares recurrentes”
    Un abrazo

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