“Vigilar y castigar”, de Michel Foucault. De la prisión y la escuela

Coincido plenamente con Juan A. Pérez (no te pierdas los vídeos) en que ha sido en el fantástico libro Vigilar y castigar. El nacimiento de la prisión (1975), de Michel Foucault, donde he encontrado las mejores perspectivas y herramientas para pensar la práctica educativa de otra manera. Más aún, creo que si no lo hubiera leído, releído, ojeado y hojeado tantísimas veces (ya avisé a propósito de las absurdas exclusiones educativas que quizás demasiadas), hoy sería otro tipo de profesor, y probablemente hasta de persona. No quiero aquí resumir un libro que tantísimo me ha aportado, pero sí dejar constancia de la absoluta brillantez de su estudio de los métodos de vigilancia y control, y de lo que abre el pensamiento observar esa “microfísica del poder” tan foucaultiana. Quizás debería aprovecharse en estos tiempos de tanto reclamo de disciplina a toda costa. Sí, porque según Foucault, las prisiones, las escuelas, los manicomios y las cárceles tienen un determinado origen común en la historia de nuestra cultura.

Los intentos de “normalización”, las divisiones y distribuciones estrictas de tiempos y espacios, los agrupamientos, las clasificaciones y calificaciones, los diagnósticos, el suplicio de los cuerpos en mayor o menor medida, los controles de la actividad, las sanciones, también “normalizadoras”, aluden en definitiva a un intento de definición de nuestra cultura frente a “lo otro anormal”. Piensa las semajanzas entre las instituciones aludidas: paseos por el patio a determinadas horas, actividades regladas, distribuciones en alas y celdas colectivas, celdas de exclusión, profesionales “sanadores”, colegios internos… y tantas otras. En definitiva, lo bueno frente a lo malo, el disciplinamiento de los cuerpos y de las conciencias a través de ellos, y al revés. O, en palabras del propio autor (subrayo para docentes):

“Quizá nos dan hoy vergüenza nuestras prisiones. El siglo XIX se sentía orgulloso de las fortalezas que construía en los límites y a veces en el corazón de las ciudades. Le encantaba esta nueva benignidad que remplazaba los patíbulos. Se maravillaba de no castigar ya los cuerpos y de saber corregir en adelante las almas. Aquellos muros, aquellos cerrojos, aquellas celdas figuraban una verdadera empresa de ortopedia social. A los que roban se los encarcela; a los que violan se los encarcela; a los que matan, también. ¿De dónde viene esta extraña práctica y el curioso proyecto de encerrar para corregir, que traen consigo los Códigos penales de la época moderna? ¿Una vieja herencia de las mazmorras de la Edad Media? Más bien una tecnología nueva: el desarrollo, del siglo XVI al XIX, de un verdadero conjunto de procedimientos para dividir en zonas, controlar, medir, encauzar a los individuos y hacerlos a la vez “dóciles y útiles”. Vigilancia, ejercicios, maniobras, calificaciones, rangos y lugares, clasificaciones, exámenes, registros, una manera de someter los cuerpos, de dominar las multiplicidades humanas y de manipular sus fuerzas, se ha desarrollado en el curso de los siglos clásicos, en los hospitales, en el ejército, las escuelas, los colegios o los talleres: la disciplina. El siglo XIX inventó, sin duda, las libertades; pero les dio un subsuelo profundo y sólido – la sociedad disciplinaria de la que seguimos dependiendo“.

En definitiva, un enorme, maravilloso libro, que hace tiempo que quería recomendar aquí.

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Acerca de Juanjo

Profesor de Filosofía y Director del Instituto de Enseñanzas a Distancia de Andalucía

  1. Juanjo, no te imaginas qué ganas me han entrado de leer el libro. Me lo apunto… aunque, tendré que esperar a agosto (con mi horario de trabajo y los dos leoncillos, no tengo tiempo material ni gana el poco que me queda libre para meterme en un berenjenal de este tamaño).
    Un saludo.

  2. En mi opinión (encabezamiento obligado), Foucault es un punto de referencia importante y hasta agradable para leer, obligado incluso para educadores, jueces, policías, políticos y un etcétera larguísimo, pero “punto de referencia”, no más. Y digo esto porque, como todo ideólogo, puede fascinar (toda “dogmática” tiene esa capacidad) y quizá haya que atemperar muchas de sus propuestas con otras interpretaciones de la historia y, sin duda, con una mirada a la ciencia…
    Las grandes palabras (“libertad”, “democracia”, “saber”, “poder”…) son, quizá por su “grandeza”, inconcretas; su alcance, difuso. Prueba de ello es el uso y abuso de un plural que, a mi modo de ver, poco sentido tiene: “libertades”, y eso sin una definición medianamente viable de “libertad”.
    Que toda educación (y se incluye la carcelaria, puesto que las leyes “dicen” -en abstracto, claro, porque, si no, cuesta dinero- que uno de los objetivos de la prisión es “reeducar”) abre caminos y cierra posibilidades es un hecho, y no puede dejar de serlo, en la medida en que, nos guste o no, vivimos en sociedad. Los psicólogos evolutivos hablan de “socialización” y eso no es sino otra forma de aludir a los procesos de los que habla Foucault. La “normalización” de los procesos puede contemplarse también como una forma de facilitarlos de manera que se llegue antes a lo más interesante, que quizá deba tener que ver con la relación interpersonal: ahí encajaría muy bien la “zona de desarrollo próximo” de Vygotsky, en un esfuerzo para que el individuo fuese asimilando lo que encuentra difícil de conocer, y el esfuerzo puede interpretarse siempre, desde el punto de vista del “esforzado”, como “castigo”.
    Quizá habría que echar un vistazo a los conceptos de “disciplina” (y “autodisciplina”), “corrección”, “castigo” (y su presunto antónimo, “premio”), porque quizá no sean tan negativos como los pinta Foucault.
    Por lo demás, tengo para mí que el mero hecho de vivir en sociedad impone limitaciones a esa presunta “libertad” inconcreta y que los procedimientos tan hábilmente “demonizados” por Foucault. Sin duda, también él era “hijo de su tiempo y de sus circunstancias” (no olvidemos su íntima conexión con el fallido mayo del 68 francés ni sus propios problemas personales que tanta lata le dieran en su época de estudiante) y ello lo marcase y marcase sus reflexiones.
    En fin, si digo esto es porque, insisto, en mi opinión, a Foucault hay que leerlo con cierta tranquilidad y sin dejarle que su “dogmática” (porque me resulta mucho más dogmático de lo que parece) invada el seso.
    Por lo demás, me parece que es de “lectura obligada” y, con las salvedades correspondientes, me parece muy provechosa. Así que, muchas gracias por el “recordatorio”.
    Saludos.

  3. Me alegro, Maripuchi, pero no dejes de leer antes el comentario de Illaq. Creo que sus prevenciones y matizaciones son necesarias antes de enfrentarse por vez primera a Foucault, aunque no comparto del todo algunas de sus ideas…

    Illaq: antes que nada, una vez más, agradezco profundamente tu opinión al respecto, que valoro especialmente y agradezco muchísimo. No obstante, me gustaría precisar algunas cuestiones en las que no estoy del todo de acuerdo. Calificas a Foucault de “ideólogo” y reclamas una mirada a la ciencia, como si ésta última estuviera libre de sesgos ideológicos y como si el pensamiento de Foucault cayera demasiado en dogmatismos infundados. Francamente, no lo veo así, ni lo uno ni lo otro. Más me da a mí que la ideología le “llegó” a Foucault después, por un proceso de convencimiento (es verdad, personal, y con un final lamentable) al que le llevan datos objetivos, no sé si científicos o no, pero desde luego sí históricos. Y por otro, dependerá, como seguro que implícitamente quieres decir, del tipo de ciencia del que hablemos. Me falta vislumbrar con claridad en tu comentario a qué ciencia te refieres: ¿neurofisiología? ¿psicología? En la medida en que Foucault no es científico supone una lectura del quehacer científico, no una alternativa a la ciencia, creo yo.

    Por lo que respecta a la necesidad de otras miradas a la historia, por supuesto, estoy de acuerdo contigo. Quizás el post sea encendido y apasionado. No desdeño otras lecturas, pero creo que la de Foucault es especialmente valiosa. Al menos, así me lo parece.

    En lo referente a la educación, y a los caminos abiertos-cerrados, creo que el problema estriba en cuáles son los caminos tradicionalmente cerrados, y ahí incide Foucault, en cuáles y cómo se cierran y abren, y en el porqué de esos cierres y aperturas. No percibo, y te aseguro que he leído y releído muchas de sus obras esas negatividades que comentas en Foucault, sí veo más descripciones, coincido en que “hábiles”, de mecanismos que, queramos o no, funcionan en sociedad (en eso también coincido contigo). Esas descripciones (dirás que ideológicas) no las veo en absoluto incompatibles con ciencias de todo tipo, pero no está mal, me parece, determinar lo que estriba detrás de esas ciencias y “ciencias” en más de una ocasión. Creo que ahí está el verdadero interés de la obra de Foucault.

    En fin, que te agradezco mucho tu llamada a la moderación a la hora de entender a Foucault. Por supuesto que hay que tenerla, la moderación, y contraponerla con otras lecturas. Pero, personalmente, y sin ser un hijo de mayo del 68 (tenía yo -3 años), creo que facilita perspectivas que difícilmente se pueden encontrar en otros autores. Al menos que yo conozca. Y perdona por el ladrillo. Gracias de nuevo. Da gusto leer comentarios así.

    Saludos.

  4. Yo siempre me he considerado un educador práctico, es decir, que he tenido que actuar ante conflictos (malos tratos de menores, consumo negligente de drogas, desamparo) apremiantes para el bienestar de las personas. No se trataba sólo de transmitir un contenido. Se trataba de resolver, cambiar, mejorar o paliar determinadas situaciones urgentes e importantes. Este tipo de trabajo se puede hacer en distintas instituciones pero en las instituciones cerradas o semi-cerradas (comunidades terapéuticas, residencias de menores, centros de días, etc.) se crean unas determinadas relaciones de poder, de tutela, de guarda, de custodia y de incapacitación que no muchos autores han abordado de forma crítica y constructiva y que los profesionales solemos ignorar. Yo he visto demasiadas animaladas (abuso de poder puro y duro; malos tratos institucionales perennes) y gracias a autores como Foucoult, Illich, Hoffman, Fernando Álvarez-Uría o Thomas Szasz, entre otros, he podido distanciarme y crearme un armazón conceptual con el que proteger a los sujetos de mi propia intervención y de los abusos en las instituciones de control, de castigo o re-educación.

    La lectura de “Vigilar y Castigar” o “La vida de los hombres infames” me impresionó desde el primer momento pero yo no trabajaba, entonces, en centros cerrados o semi-cerrados y, por tanto, no veía con claridad su utilidad práctica ni teórica. Pero desde el momento en que pisé un centro cerrado, la obra de Foucoult, comenzó a tener sentido y significado para mi trabajo, mucho más que las teorías conductista, sistémicas o cognitivas del momento.

    Foucoult, tiene una obra que para mi es importante, también en lo ideológico. El autor desvela las tramas discursivas (ideológicas) del poder en las prácticas institucionales cotidianas: con los locos, con los pobres, con los huérfanos, con los enfermos, con los infames… Los informes, las fichas, los proyectos, las evaluaciones, las entrevistas o los exámenes tienen mucho que ver con el control, la represión o la producción de sujetos que sirven para la justificación de la propia institución.

    Creo que para enfrentarse a la obra de Foucoult hay que ir con pies de plomo, sobre todo, en “Vigilar y castigar”, por su dureza en los contenidos (ej. enumeración detallada de las macabras prácticas de los suplicios). Yo no recomiendo nunca empezar por este libro. A mí este libro en concreto me costó mucho de leer, me dolía leerlo. Este libro me hiere la sensibilidad: pero hay que leerlo…

    Perdona, Juanjo. Es que me lío sólo…
    Gracias por citarme.
    Salud.

  5. Voy a tratar de aclarar lo que comenté antes, porque quizá he dado una imagen excesivamente “perversa” de la idea que yo tengo de Foucault. Evidentemente, es imposible “despachar” en tres líneas una obra tan compleja como la del filósofo francés.

    Por una parte, me parece muy interesante lo que dice J. A. Pérez con respecto al valor de Foucault (y compañía, sin duda) de cara al educador, y me ha gustado mucho la metáfora del “armazón conceptual” destinado a la protección del educando, convirtiéndolo, de hecho, en “interlocutor” (al menos, así interpreto la postura de J.A., sobre todo tras haber leído algunas otras intervenciones). Desde mi punto de vista y en la práctica, creo que es uno de los valores “utilitarios” del filósofo francés, que lo hace, por esa parte, muy recomendable.

    En cuanto al desvelamiento de las “tramas discursivas” del poder, efectivamente, ahí comienzo a ver su papel “ideológico”, sin que eso suponga, per se, una crítica. Tal como lo veo, es, más bien, una cautela a la hora de leer la obra de Foucault. Es una interpretación de la historia en la que hay, forzosamente, una simplificación de la realidad, lo que la hace discutible.

    Yo sí creo que su obra es profunda y seriamente “ideológica” (no es en absoluto “neutra”), muy marcada por su propia existencia, unida a su experiencia y a momentos de su historia personal que me resultan sublimes. Tengo la sensación de que en su vida y en su obra pesan mucho sus experiencias juveniles, de donde su interés por la psicología y, quizá, a partir de ahí su interés por los fenómenos sociopolíticos que crean unas condiciones en definitiva lesivas para los más indefensos, y su misma “crudeza discursiva” a la que me parece que se refiere J.A.

    Por lo que se refiere a mi alusión a la ciencia, me refiero, obviamente, a la “psicología”. Hoy por hoy, la neurología poco puede decir aún. Entrecomillo “psicología” porque, a mi modo de ver, hay que delimitar con la máxima claridad posible a qué psicología aludo; el término en sí es, en nuestros días (como en los de Foucault, por cierto), de lo más ambiguo. Me refiero a la psicología conductual y a cierta parte de la cognitiva. No hablo de “conductismo” ni de “cognitivismo” porque ambos términos denotan tendencias ideológicas que son reflexiones al margen del trabajo científico (del estilo de “Más allá de la libertad y la dignidad”, de Skinner). Me remito a lo poco o mucho que la observación y la experimentación psicológicas permiten traducir a situaciones ajenas a los laboratorios. Alguien decía que, cuando Carl Rogers hablaba de la “no directividad” ya estaba orientando (como mínimo) el comportamiento… Creo que un educador parte de su propio bagaje intelectual y cultural (ahí es donde creo que Foucault puede y debe jugar un papel importante), orientador de su comportamiento, de su cosmovisión y de sus interacciones con las otras personas, pero tiene que trasladar ese bagaje a la práctica, a las interacciones prácticas y cualquier interacción práctica es traducible a lenguaje conductual o, si se prefiere, cognitivo-conductual y, por otra parte, cualquier interacción puede preverse, planearse, desde la óptica cognitivo-conductual. Les aseguro que es un ejercicio muy bueno… pero mucho más difícil de lo que parece. Se ha achacado a los conductistas su proclividad a la cerrazón más o menos dictatorial. Sin embargo, me parece que quienes así acusan (y hay personas tan importantes como Chomsky) no se han documentado excesivamente bien. Hay un concepto muy “conductista” (derivado de lo conductual) de gran importancia: el “contracontrol”, solo posible si se conocen bien los mecanismos del control…

    Releo lo que acabo de poner y ya no sé si esto aclara o confunde. De todos modos, por ahí van los tiros de mi pensamiento al respecto. En todo caso, sigo pensando que Foucault es un filósofo “intelectualmente imprescindible”, nada fácil de abordar y, desde luego, muy difícil de criticar en unas líneas. Hay que leerlo, en mi opinión, con una permanente disposición a dialogar con el autor. Por supuesto, siempre es preferible leerlo en francés, porque las traducciones que he visto en castellano son bastante… (mejor me ahorro el calificativo: siempre es impreciso).

    En fin, perdón por el rollo, pero sois muy estimulantes: obligáis a reflexionar. Saludos

  6. Añado a lo que comentáis, y lo hago de una manera un poco dispersa.

    Mis conocimientos de psicología son limitados. Más he leído de lo que no sé si puede calificarse como Filosofía de la psicología. Por tanto, no estoy en condiciones de rebatir o debatir sobre psicología siendo medianamente honesto. No obstante, añado ideas que se me vienen a la cabeza. Disculpad la enumeración:

    -“Vigilar y castigar” tiene un apartado dedicado al examen, dentro del capítulo “Disciplina”, y que abarca unas diez páginas, que me parece fantástico. Una pena no haberme acordado en el post sobre la examenitis.

    -Desde luego que “Las redes de la psicología” (el libro de Varela y Álvarez-Uría que seguro conocéis) ayuda a profundizar en esta línea de pensamiento. Me estaba acordando del libro éste. No sé qué pensaréis de él, pero me gustaría saberlo.

    -Es cierto que es difícil trasladar Foucault a la práctica, y que en última instancia ello nos lleva a las conductas, y suscribo que ese bagaje del que habla Illaq, es necesario, imprescindible. Y ahí está, a mi entender, la dificultad de nuestra tarea tomada en serio. ¿Cómo libro a mis alumnos de mi propia influencia excesiva y de las demás influencias excesivas? No quiero invadir conciencias, pero busco la manera de educar sin hacerlo, y no es fácil.

    Saludos. Entre los comentarios de los dos podríais escribir un libro de conversaciones realmente interesante. Lo digo totalmente en serio.

  7. Seo

    Madre mía, el nivel del post (incluyendo, y sobre todo, los comentarios) me sobrepasa por conocimientos y por experiencia, así que no puedo añadir nada substancial. Sólo dar las gracias por las recomendaciones, más o menos directas, de libros, autores y de cuidados a la hora de leer a Foucault. Las tendré en cuenta.

  8. Illaq, como siempre es un placer leerte y contrastar contigo. Tus comentarios me parecen pertinentes y de valor. Tus matizaciones preventivas las comparto sin reservas. Creo que todo discurso teórico y toda práctica se fundamentan en premisas que de una u otra manera se amanceban con algún/nos dogma/as…

    Yo no suelo usar el término “conducta” o “conductual” me gusta más el de “pautas de comportamiento”. Reconozco que soy bastante refractario respecto a las teorías y las prácticas conductistas aunque han sido las dominantes desde los años 30 hasta la década de los 60 y, todavía hoy, tienen un gran peso en la práctica social.

    Más allá de mis comentarios sobre Foucault o lo ideológico, en el fondo, yo de lo que trato es de mí, de mi propia ideología. Soy yo quien, más o menos, descaradamente se posiciona con respecto a la ciencia o lo científico. Para mí la pedagogía o la psicología (no hablemos ya de la historia) tienen un rango de credibilidad muy bajo en relación a su pretendida objetividad o neutralidad (respecto al saber y al poder).

    Mis conocimientos formales e informales son demasiado elementales como para pretender detentar un saber (episteme) en un campo como la psicología. Pero me gusta cuestionarme sobre las premisas sobre las que se sustentan las teoría científicas o no (filosofía, psicoanálisis…). Ante mis limitaciones teóricas sobre psicología suelo acabar cuestionándome sobre premisas tan elementales como, por ejemplo, cómo define tal teoría a su objeto o su sujeto de estudio e “intervención” o cómo se posicionan respecto a la libertad, la dignidad, la capacidad volitiva o el poder, es decir, si conciben al ser humano con capacidad para la autonomía y la responsabilidad o si, por el contrario, el ser humano está totalmente determinado y necesita ser tutelado por políticos y profesionales afines. A partir de aquí hago mis propias cábalas entendiendo que, lo humano, lo social nunca podrá expresarse en términos tautológicos como 2+2=4 o E=m•c2″, ni extrapolando experimentos con ratas o monos para la resolución de los problemas sociales. En este contexto, la obra de los autores ya mencionados, a mí, me parecen “documentos”, de gran valor.

    Juanjo, no he leído “Las redes de la psicología” (otro más en la lista). Pero tanto, J. Varela como Álvarez-Uría, han marcado mi manera de interpretar mi trabajo como educador. Por cierto, Álvarez-Uría, en su clásico “Miserables y locos”, atribuye el origen del panóptico a un sacerdote español y no a J. Bentham…

    Me hacéis disfrutar con vuestras reflexiones.

    Un abrazo

  9. Seo: estudia todo lo que puedas, aprende de lo que te digan, y sobre todo de lo que se callen, los profesores, e incluso los docentes, de una facultad de Filosofía de la Universidad de Sevilla que espero que deje de ser de una vez medio Opus Dei-medio PSOE, porque te vas a llevar muchísimas cosas de allí, de todo tipo. Y lo mejor… en los libros, en los libros, y en los libros. Dale recuerdos a J.M. Prieto de mi parte, y a J. Choza y a María Luisa Santos. Son fantásticos, y merecerían estar en otro sitio. Y es un placer leer tu opinión y actitud.

    No me saques a la Iglesia por el camino de un sacerdote español, Juan A., que estoy tranquilito, o al menos pareciendo que lo estoy. ;)

    …Y yo también hablo de mí, como todos, o mejor, desde mí. Paradójicamente un post sobre el sujeto invasivo y la institucionalización de esa invasión, me lleva a reconocer que cada uno habla desde sí mismo. O igual no es tanta paradoja, sino que se trata justo de eso, o, si me disculpáis la licencia, de ESO. Es curioso que un intento de recomedar un libro así, plantee vuestros afortunadísmos comentarios, y mis limitadas respuestas, desde el “me parece”, “en mi opinión”, “creo”. En el fondo, esta actitud vuestra, y a lo mejor lo peor me extralimito, le termina dando la razón a Foucault. No sé si me he explicado. Ando algo espeso últimamente: sobredosis de Duchamp.

    Salud, y FELIZ VIDA ENTERA.

  10. Reciban mi saludo y respeto los escribientes de este recinto, que gusto me ha dado leer las diversas posturas con respecto a la ideología de Foucault, para lo cual aprovecho la oportunidad y les planteo la siguiente interrogante: Acaso la teoria foucaultiana ha dejado de persistir como modelo de origen en los procesos evaluativos de las distintas disciplinas?, ¿que puede considerarse relevantemente diferente en un proceso de evaluacion por ejemplo en educacion de cuarto nivel (postgrado)donde se aprecia una posicion unilateral en la representacion social que emerge de los mismos testimonios del evaluador, y no es mas sencilla que la de seguir formatos de evaluación cerrados( una especie de trilogía de criterios por ejemplo) o convencionales….donde subsiste en los resultados de las calificaciones, muchas veces, el control del poder y el conocimiento?.
    deseo con todo el respeto que merecen, cierta opinion al advertir en sus lineas un alto nivel de conocimiento y del cual no pude eximirme de tener la osadia de arriesgarme e intervenir con la interrogante que precede.
    sucede que ante la apatía y el desinterés que pulula en las opiniones de ciertos integrantes de la comunidad educativa universitaria, observo con preocupacion el infortunado desenlace que pueda derivarse, entre los que pudiera a mi juicio citar: la mutilacion u obstaculización de conocimientos o el consentimiento o facilitacion de calificaciones,,,

    muy agradecida por permitirme la intervencion
    ba

  11. quiero excusarme con el Profesor Juanjo Muñoz Lorencio por el atrevimiento que tuve al formular mi interrogante en su recinto, No soy una visitante usual de estos espacios, pero me dio tanto gusto leer las diferentes posturas que elegí aprovechar la oportunidad. desearía conservar como mi preferido este foro, y se me permitiera la oportunidad en el tiempo y momento que el universo asi lo ofreciere.
    ba
    PD:soy analfabeta tecnologica y en este justo momento estoy en formacion intensiva y conductiva para tener la pagina en cuestion disponible a consultar, gracias.

  12. Nada que perdonar, Baudelaire, y bienvenida. Plantea lo que quieras. Saludos.
    ¡Ah! Y para mi, Foucault, sigue plenamente vigente, o mejor dicho, me lo sigo creyendo, aunque no a pies juntillas.

  13. Hola un saludo, estoy totalmente admirada de tan buenos comentarios y expresiones con respecto al autor Foucoult, les comento que estoy haciendo mi tesis y me recomendaron este libro “Vigilar y Castigar” y me encantaría que me recomendaran mas autores ya que yo a diferencia de algunos quizás, trabajo con personas privadas de su libertad y encuentro diferencias de tratamiento en cárceles varonil y femenil además de darles un trato a los hijos de las mujeres en reclusión. Por el momento soy pasante en la Lic. en Pedagogía pero ya tengo varios años trabajando en Centros de Reclusión y me encantaría aprender más para darles un tratamiento adecuado en su reformación adadémica, dicho de otra manera a ayudarles a su “Readaptación Social”.
    Espero de todo corazón poder tener contacto con sus experiencias y conocimientos.
    Reciban un cordial abrazo

  14. Josepe

    Que tal Juanjo, al parecer eres el que má respondes… jejeje Yo soy un pequeño estudiante de 4to nivel de Filosofía de Pontificia Universidad Católica en Quito-Ecuador… Dejemen contarles mi anecdota acerca del porque llegué a está página y bueno me agradó mucho…
    El día de mañana hago la defensa de una monografía acerca de Vigilar y Castigar de Foucault… Y bueno como sabrán estoy muy nervioso… La verdad no sé porque lo escogí, pero lo que si sé es que buena una buena opción, pues me ha enseñado harto… Poco a poco, siento que voy adquiriendo conocimientos nuevos, aún no me siento preparado para hablar del tema, pues como dije aún soy un pequeño en esto de la filosofía…
    En mi país, hubo un presidente llamado Gabriel García Moreno, era un fiel Católico, él creo un panóptico, para vigilar a todos los presos y personas contrarias a su gobierno; y bueno lo chistozo es que él murió en su propia creación….
    Espero el día de mañana salga muy bien de esto y bueno, lo que si prometo y empezaré hacer es el profundizar a Michel, Y concuerdo contigo Juanjo Foucault sigue vigente… mas vivo que nunca…

  15. Este tipo de afortunados comentarios tuyos, Josepe, me recuerdan que este blog, en realidad no es de Filosofía en un sentido sustantivo. Tu anécdota no tiene desperdicio. Y tu comentario es un ejemplo de todo un proceso de aprendizaje del que debes sentirte muy orgulloso. Habla, y sin miedo, que todos somos pequeños e igualmente grandes para expresar pensamientos. Me encanta tu actitud, pero no tengas miedo a nada.

    Y por supuesto que saldrá bien. Ojalá más gente se diera cuenta de lo que has visto. Bienvenido y que vaya bien, que lo irá :)

  16. Andrea

    Hola estoy realizando un curso de posgrado en el que por estamos comenzando a estudiar a Foucault y me gustaría saber cual es tu opinión de su pensamiento en el contexto de la sociedad actual. Sociedad del conocimiento o de la información como algunos autores la denominas en la que las nuevas tecnologías parecen ser el principal medio para instumento de educación.

  17. Pingback: “TIC y Educación más allá de la Escuela” en la Universidad de Murcia « Efervescente2H

  18. Cordiales saludos: Mi nombre es Carlos González. He sido profesor de matemáticas y física en la enseñanza secundaria durante 24 cursos. Finalmente, al verme limitado en mi deseo de practicar una enseñanza basada en los nuevos paradigmas, decidí dejar el camino de la enseñanza oficial e iniciar uno nuevo, alternativo al sistema imperante.
    Durante años, he podido comprobar como mis alumnos adolescentes enterraban sus sueños hasta hacerlos invisibles. Su entorno les enseñaba que la “seguridad” era lo primero: estábamos creando víctimas. La rabia que sentía ante tal panorama la he trasmutado en creatividad, escribiendo un libro que narra cómo empoderar a los adolescentes:
    “Un maestro decide crear un ambiente mágico en su clase para empoderar a sus alumnos. Les ayuda a descubrir los enormes potenciales que habitan en su interior. Les revela un mundo más allá de la mente programada y de las creencias. Para llevar a cabo su proyecto el profesor emplea curiosos trucos…
    Los alumnos van resolviendo los enigmas, que el maestro propone de una forma singular. La clase es una creación de todos. El aprender se transforma en una aventura.
    Poco a poco, cada alumno se convierte en su propio maestro, en una fuente de conocimiento para él y sus compañeros. La vida se torna mágica: pueden vivirla desde su corazón, sin que las creencias les limiten “
    Su título es: “Veintitrés maestros, de corazón – un salto cuántico en la enseñanza-“. En él se plantea un modelo educativo que se basa en descubrir la fuerza interior.
    Hoy puede ser ciencia ficción…tal vez una semilla, pero si la nutrimos puede generar una forma totalmente nueva de enseñar, en la que el ser humano deja de sentirse víctima, para sentirse el creador de su propia vida.
    Creo que su sensibilidad va en la misma dirección que la mía. Por eso, me atrevo a enviale* mi libro en versión digital. He decidido regalarlo persona a persona o institución a institución. Necesita volar…hacia lugares en los que pueda ser bien acogido. Si lo lee le agradecería cualquier comentario. Todos los amantes de la lectura sabemos que bastan cinco minutos con un libro para saber si es de nuestro interés, sólo le pido ese tiempo. Siéntase libre de enviarlo a las personas o asociaciones a las que este libro pueda ayudar. Gracias por su presencia. Le deseo felices creaciones…
    Carlos González
    P.D Mi blog es: http://www.ladanzadelavida12.blogspot.com
    * El libro se puede descargar en mi blog

  19. Lucy

    yo soy alumna de una escuela secundaria y estoy en quinto año recien ahora me estan dando el tema de Foucault y me hicieron una serie de preguntas que no las encuentro me pueden ayudar?

    ¿cuales fueron las preocupaciones de estudio e investigacion de Foucault?

  20. María Obdulia Pérez Albores

    Hola, ha sido un verdadero placer leer sus enriquecedores comentarios y diversas posturas sobre el libro Vigilar y Castigar de Foucoult. Creo que nos guste o no, los docentes estamos inmersos en la institucionalizacion, innovación y aplicación de reglas,calificacion, etc. por lo tanto, leer y releer esta obra nos conduce a la crítica reflexiva de nuestro quehacer docente.

  21. jairo

    En nuestros días el pensamiento de foucault se encuentra ya pasado de moda; los cambios macro económicos han dado cuenta de la necesidad de una re estructuración en todos los campos del conocimiento, incluyendo el pensamiento de foucault y de muchos otros autores postmodernistas… actualmente, las grandes transnacionales son las que deciden el camino educativo que deben emprender los paises tomando en cuenta siempre sus propios intereses; en México se asignan pseudo exámenes tales como: ENLACE; antesala a preparar a nuestros jóvenes para un pseudo exámen, con característica internacional (ENVIADO POR LA OCDE), con el “propósito” de verificar la competitividad de conocimiento en los jóvenes.

    La filosofía occidental aún persiste en nuestros tiempos, decidiendo en autoconceptos culturales, lo que es “bueno” y lo que es “malo”. Del dominio de casi todo el mundo es, que EL ESTADO es quien rige los contenidos a enseñarse (no a practicarse) en las jaulas escolares, repito “jaulas escolares”, y además, existe cero propuesta de una educacion alternativa e innovadora…. somos una sociedad mundial enfrascada en conocimientos discontinuos, y lo peor de todo, siempre cambiantes; alguna vez escuche decir: cuando por fin aprendí las reglas del juego, ya las habían cambiado.

    Propuesta Alternativa Personal: Despachar de una buena vez a esa runfla de malhechores llamados religiosos, la religiòn idiotiza y hace débiles a los hombres; existe la necesidad apremiante de abandonar nuestros viejos moldes y adquirir nuevos… foucault siempre compartió las ideas de nietzsche. No estoy refieriendome a una guerra de armas sino a una excelente guerra intelectual…”DIOS HA MUERTO, LO HAN MATADO LOS HOMBRES”…(Nietzsche

  22. daniela

    hola quisiera saber si alguien me puede ayudar tengo algunas preguntas sobre Foucault,que significa desde su perspectiva “disciplina como ortopedia social,”y cual fue la finalidad de la escuela de la modernidad? por favor lo mas breve posible gracias. Daniela

  23. Pingback: Carta del secretario del club de las hadas | La educación de las hadas (alumnos felices)

  24. Johnc569

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