Albert Bandura: aprendizaje y agresión
2007 Diciembre 9
No puedo dejar de traer aquí un vídeo que he visto en Educathor. Se trata de un famoso experimento que llevó a cabo el psicólogo ucraniano-canadiense Albert Bandura a comienzos de la década de los sesenta del pasado siglo. Se conoce como el experimento del muñeco Bobo (un payaso hinchable). Realizando el experimento con un grupo de niños en edad preescolar, Bandura concluyó que las conductas agresivas se aprenden por observación. Aunque ya lo dijimos, no está mal recordarlo de vez en cuando.











No había visto el vídeo, que me parece muy interesante. Sin embargo, me parece que la descripción hablada que se hace en él no refleja la clave del aprendizaje por observación, aunque SÍ esté presente.
En realidad, tal como lo entiende Bandura, para que se produzca el aprendizaje por observación (hay otras formas ya establecidas por los psicólgos conductuales), no solo tiene que contemplarse la conducta propiamente dicha, sino el refuerzo posterior a la misma. Según él, si solo se viese la conducta en cuestión, pero esta no recibiera algún tipo de refuerzo o si fuese seguida por un castigo, probablemente no se imitara.
En mi opinión, ahí está la clave del aprendizaje por observación: el refuerzo posterior: “si eso le ocurre a Fulano por comportarse así, a mí también me ocurrirá”.
Creo que es muy importante insistir en el asunto del “refuerzo”.
En el caso el experimento del vídeo, es muy probable que el mero hecho de que el muñeco “no responda”, actúa como refuerzo del comportamiento, puesto que, en la experiencia de los niños, es seguro que a una agresión corresponde una respuesta.
En todo caso, el vídeo me ha gustado y si alguien se anima a leer “Aprendizaje social y desarrollo de la personalidad”, de Albert Bandura y Richard Walters, mejor (aunque ya es bastante antiguo, es de los pocos que no está agotado en castellano), claro está, en mi opinión…
Saludos
Gracias por las precisiones, Illaq. Coincido en tu intención de precisar, la única actitud que puede apartarnos de tantísima pseudociencia y pseudodivulgación científica que podemos encontrar estos días. Pero, y ahí me has pillado, mis conocimientos de psicología no llegan a tanto, de momento, como para haber anticipado el importantísimo “matiz” que comentas. Muchas gracias también por la recomendación del libro. Anotado queda y ten por seguro que, en cuanto pueda, le “meto mano”.
Saludos.
Hace años que no releo a Bandura. Pero según mis apuntes…
Hasta las teorías de BAndura se consideraba que el aprendizaje no se realizaba hasta que el sujeto no lo prácticaba. Bandura plantea que con la simple obserbación de un modelo se puede aprender y que la práctica consolida dicho aprendizaje.
Bandura plantea que en el aprendizaje la persona crea una representación mental: un modelo de aprendizaje. Bandura, plantea que el prestigio o la crdibilidad de la actividad es más importante que los refuerzos positivos o negativos. Las personas crean una representación mental para el aprendizaje. La crítica de Bandura a los procesos de aprendizaje por simple observación es que no tienen objetivo explícito, no hay conciencia, ni control sobre el proceso.
A diferencia del positivismo (conductismo) que se centra en elaborar leyes generales la psicología cognitiva se centra en los procesos. En estos procesos se acepta la interacción entre motivación, expectativas, actitudes o la propia personalidad (rompiendo con el determinismo precedente de las teorías conductictas).
Un saludo
J.A Pérez:
Me estáis dejando fuera de juego. O, mejor dicho, me estáis haciendo aprender una barbaridad. Y, lo que es mejor, picándome para ponerme a leerlo cuanto antes, porque tengo referencias de otros, pero no he tenido contacto directo con el autor.
P.D.: ¿Por qué no incluyes la dirección de tu Educathor cuando comentas? Habrá algunos que no conozcan tu blog. Y perdona la petición…
¡Saludos!
Ni mi fuerte es la psicología, ni siquiera hablo de memoria: he de tirar de apuntes para recordar todos estos detalles (que por otra parte me apasionan). Illaq, suele hilar fino en sus exposiciones y este comentario sobre Bandura creo que vale la pena (más allá de matices e interpretaciones).
Juanjo, lo de la dirección, es por falta de costumbre y por economía al escribir.
Pero ya que me lo has planteado, me lo plantearé…
Un abrazo
Me ha llamado la atención el interés por Albert Bandura, sobre todo porque, como decía en mi comentario anterior, gran parte de su bibliografía en castellano está agotada, y es una pena porque es, quizá y en mi opinión, uno de los psicólogos más lúcidos de los años 70-80 del siglo pasado, y me vais a perdonar, pero me habéis tirado de la lengua… y eso se paga.
A juzgar por sus trabajos, Bandura es conductista, aunque, a diferencia de Skinner, por ejemplo, hace intervenir en su explicación de la conducta variables internas del sujeto. De todos modos, me parece que circulan unos clisés acerca del conductismo y del conductismo radical (Skinner) que prescinden del gran favor que ese conductismo precisamente hizo a la psicología: ha sido, con diferencia, la línea experimental más fructífera, probablemente, del siglo pasado. De hecho, cuando se habla de Skinner, en demasiadas ocasiones se hace una caricatura bastante burda de él. Por otra parte, aparte de Bandura, el conductismo, que es muy variado, también cuenta entre sus practicantes con personas como Tolman, que también contemplan variables intermediarias.
En todo caso, Bandura es (él mismo lo dice) determinista, lo que no contradice la libertad. Precisamente, habla (en un capítulo precioso de su “Teoría del aprendizaje social”) del “determinismo recíproco”, que se traduce en que las interacciones entre sujeto, ambiente y circunstancias vienen a montar una especie de choque de tendencias que, aunque deterministas, no permiten predecir un rumbo determinado. En mi opinión, su “Teoría del aprendizaje social”, aunque antigua (el libro se publicó en 1976 en EE.UU.) es muy aprovechable en el terreno educativo.
Bueno, creo que seguiría en una especie de discurso sin fin y me parece que mejor me callo, que ya he ocupado bastante.
Perdonad por el rollo y un cordial saludo.
Ya ves, J.A. Pérez, tirarle de la lengua a Illaq nos sirve para aprender, al menos a mí. Illaq: de rollo nada, esa ambigua, a veces, frontera entre determinismo y libertad, o mejor dicho, la posibilidad de conjugación de ambos aspectos tiene muchísimo que ver con lo que se hace en clase. No creo que educación y total libertad sean compatibles, como tampoco educación y determinismo absoluto. De hacia qué lado de la balanza nos inclinemos dependerá el tipo de educación en el que creamos o, al menos, el tipo de educación que estamos dando. Lo dicho, no es ningún rollo, justo al revés, hay muchísimo detrás de la cuestión…
Pienso en la secuencia cronológica de la educación y le aplico el par de ideas libertad-determinismo, y ahora traemos la tesis-antítesis-síntesis de Hegel… Uf, no sé si cuadraría, y supongo que habrá mucho escrito y pensado.
Lo dicho, un placer, y no es un decir.
¡Saludos!
Suscribo las palabras de Juanjo. Es un placer leerte, Illaq. No sólo no es un rollo sino que es materia básica de educadores ¿o no?
El tema de fondo, como ha apuntado Juanjo, estriba en los límites entre el determinismo y la libertad de elección personal. ¿Cómo se define al sujeto (de la educación, social…)? ¿Tenemos márgenes de elección o estamos determinados, como plantean muchos autores, por los genes, por el ambiente o por la propia cultura?
En fin… yo me inclino por darle al sujeto la capacidad de elección si no de todo lo que le pasa en la vida, por lo menos, en como se responde a lo que le pasa.
Un saludo